Economía Viernes, 17 de enero de 2020 | Edición impresa

La mitad de los hogares gastan ahorros para vivir

Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2018, desembolsar lo guardado fue la estrategia más utilizada para llegar a fin de mes.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Acceder a una vivienda, comprar un lote, viajar y en última instancia resolver cualquier imprevisto que pueda surgir, son algunos de los destinos que las personas frecuentemente dan a sus ahorros. Sin embargo, en los últimos años en Mendoza ha crecido el uso de ese dinero, que solía reservarse para el futuro, para afrontar gastos corrientes.

De acuerdo a los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2018, elaborada por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), el 56,8% de los hogares urbanos considerados pobres ha tenido que utilizar lo ahorrado como parte de su estrategia de vida, mientras que en los “no pobres” este porcentaje fue del 48,1%. Se trata de valores que han crecido respecto de 2017 cuando se ubicaron en 55,5% y 46,5% respectivamente.

 

Tal como explica el informe elaborado por la DEIE, allí se consideraron las estrategias de vida que denotan una situación de debilidad o carencia: “Se presume que los ingresos corrientes y de fuente genuina no son suficientes y los miembros del hogar deben recurrir a ayudas externas, como endeudamiento”. La característica de las mismas es que no son sustentables en el tiempo, por lo que suelen denominarse “estrategias precarias”, a diferencia de las genuinas, que son aquellas derivadas de una actividad económica (presente o pasada) o la posesión de activos.

En segundo lugar aparece entre las estrategias más utilizadas en 2018, el comprar en cuotas o fiado con 49,8% en hogares pobres y 54,1% en hogares no pobres, mientras que en tercer lugar le sigue la toma de préstamos de bancos o financieras con 16,3% (con coeficientes de variación de entre 10% y 20%) y 13,2% respectivamente. En ambos casos estas estrategias muestran un descenso en relación a 2017. 

 

Herramienta de crisis

Para José Vargas, economista y titular de la consultora Evaluecon, el uso de los ahorros para pagar gastos corrientes se acentúa en situaciones de crisis. “Uno ahorra para bienes durables (cambiar el auto, acceder a una vivienda, invertir en un lote), para viajar y en último lugar para cualquier imprevisto que pueda ocurrir en la familia pero, cuando el dinero no alcanza, se dejan de lado este tipo de opciones y se empieza a priorizar el día a día: la comida, la educación, los servicios, el alquiler, entre otros”, explicó el experto, a la vez que remarcó que esto sucede principalmente porque durante los últimos años los salarios perdieron respecto de la inflación (ver aparte).

Asimismo señaló que en la coyuntura actual es difícil pensar en cómo recuperar los ahorros gastados en estos conceptos. “La mayoría de la gente piensa de qué forma se puede reacomodar. Además, hoy no están dadas las condiciones para recuperarlo en el corto plazo”, expuso. Igualmente Vargas remarcó que también se pueden utilizar otras estrategias, pero que suelen ser menos convenientes. “Pedir préstamos o pagar el mínimo de la tarjeta para conservar los ahorros suele ser más costoso después”, consideró, a la vez que recomendó analizar profundamente lo que más conviene en este sentido, para no hipotecar la calidad de vida en el futuro.

 

Por su parte, el economista Carlos Rojo comentó que para lograr la supervivencia durante el año analizado, muchos hogares mendocinos quedaron entrampados en una situación problemática. “Se agotaron los ahorros en los primeros meses y, cuando se profundizó la crisis, tuvieron que echar mano al sistema financiero”, manifestó. De esa manera, detalló, muchos empezaron a pagar el mínimo de la tarjeta o a pedir préstamos. “Por eso el consumo cayó tanto. Si pagás el mínimo, el cupo para poder consumir se va achicando”, destacó.

Según el experto, la estrategia defensiva más compleja es ajustar el consumo al mínimo. “Esto se dio en la clase media con la reducción de las salidas al cine, los viajes y comprar ropa, entre otros, pero en los hogares pobres, que gastan  mayor cantidad de dinero en alimentos, se les hizo imposible ajustar”, observó.

 

Uso de otras alternativas

En la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2018 también se listan otro tipo de estrategias de supervivencia utilizadas por los mendocinos. Un 14,1% (con coeficientes de variación entre 10 y 20%) de los hogares considerados pobres detallaron que reciben la vivienda en la que habitan en calidad de préstamo, lo que disminuye al 7% en los no pobres. Además un 12,8% (con coeficientes de variación entre 10 y 20%) de los hogares pobres han vendido algunas de sus pertenencias, al igual que un 5,6% (con coeficientes de variación entre 10 y 20%) de los no pobres. Así como un 9,5% (con coeficientes de variación entre 10 y 20%) de hogares pobres han recurrido a préstamos de familiares o amigos y un 5,2% (con coeficientes de variación que se encuentran entre 10 y 20%) en no pobres.