Sociedad Martes, 28 de enero de 2020

La macabra promesa que Hitler hizo a Napoleón 

El líder nazi llevó los restos del hijo del militar francés de regresó a Francia, donde yace junto a su padre.

Por Luciana Sabina - Historiadora

Aunque la gran historia de amor de Napoleón Bonaparte llevó por nombre Josefina de Beauharnais, luego de muchos años sin gestar un heredero la pareja se disolvió. Se divorciaron legalmente en 1810 estrenando un código impuesto por el mismo Napoleón.

La mujer falleció cuatro años más tarde. Al conocer la noticia su ex confesó a un amigo: “verdaderamente amé a mi Josefina, pero no la respeté”.

Como señalamos la urgencia de Bonaparte por tener un heredero legítimo lo hizo reemplazarla por la Archiduquesa María Luisa de Austria, con la que contrajo nupcias en 1811 y tuvo un hijo ese mismo año.

El muchacho fue bautizado como Napoleón François Joseph Charles Bonaparte y pasó a la historia como Napoleón II, sin embargo debido a un poema del escritor Víctor Hugo se lo rebautizó como “el Aguilucho”.

En el mismo, se exalta el paso de ambos por el mundo y considera el nacimiento del joven como una victoria más del Emperador francés:

“Los estados centenarios temblaron debajo de ellos -leemos entre sus párrafos- y miró el Louvre rodeado de truenos ¡como un monte Sinaí! (…) ¡Alguien grande nacerá! El inmenso imperio espera un heredero mañana (...) El hombre predestinado, y los pueblos boquiabiertos solo podían estar en silencio. Por sus dos brazos levantados presentados a la tierra un niño recién nacido”.  

Pero como el mismo poema señala, la historia pasó por alto aquél prometedor futuro. Con la caída y muerte de Napoleón, el niño se refugió junto a su madre en Austria donde gobernaba su abuelo, Francisco I. Allí fue llamado Franz y llevó una vida privilegiada, pero lamentablemente breve: falleció a los 21 años de tuberculosis.  

Los restos de Franz descansan junto a los de su padre | Gentileza

Su cuerpo fue sepultado en la Cripta Imperial de Viena, espacio donde descansa la realeza austríaca. El lugar recibe miles de visitas al mes ya que se trata de sarcófagos monumentales pertenecientes a personajes históricos de relevancia mundial, como la recordada Emperatriz Sisí. Sin embargo, esa no sería la última morada del Aguilucho.

En Junio de 1940 las tropas de Adolf Hitler invadieron París, inmediatamente el Führer ingresó a la ciudad e hizo una especie de tour turístico que –entre otras atracciones- incluyó fotografiarse junto a la Torre Eiffel y visitar la tumba de Napoleón.

Frente a los restos de quien consideraba su par, Hitler hizo la promesa de traer los restos del malogrado Franz.

El espacio conocido como “Los Inválidos” | Gentileza

Cómo el líder nazi ya había anexado Austria a sus dominios el traslado desde Viena fue sencillo. Así, el 15 de diciembre de aquél año Napoleón II regresó al país que lo vio nacer y desde entonces yace junto a su padre, en el espacio conocido como “Los Inválidos”. Se cree que esta acción de Hitler buscó cosechar simpatías francesas, pero francamente no tuvo ningún éxito.