Mundo Sociedad Sábado, 20 de julio de 2019 | Edición impresa

La lucha de Imperios se hizo galáctica

Por Santiago Armesilla (*) - Especial para Los Andes

El motor de la Historia, a escala universal, es la dialéctica entre Imperios Universales, una forma de sociedad política en la que varios Estados organizan mucha población, mucho territorio y  recursos naturales a escala universal, en los cinco continentes. A través de esta dialéctica se desarrollan otras, de imperios menores, de Estados y clases sociales, que impactan universalmente a través de los Imperios. En el siglo XX, esta dialéctica de clases, Estados e Imperios, tuvo su momento álgido tras la Segunda Guerra Mundial con la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Dos modelos contradistintos: el capitalista y el socialista, la burguesía estadounidense y sus aliados contra el proletariado soviético y los suyos. Y dos formas parecidas, pero diferentes, de enseñar al mundo sus capacidades. La Guerra Fría también salió al espacio exterior, convirtiéndose en la etapa de desarrollo tecnológico, científico e industrial más acelerada de la Historia humana.

 

Su etapa de mayor desarrollo (dialéctica) fue entre 1957 y 1975. La URSS llevó la delantera, partiendo de los desarrollos pioneros de Konstantin Tsiolkovski. Durante la Segunda Guerra Mundial, aprovechando los desarrollos nazis en la carrera militar, los vencedores de la contienda se apresuraron a recoger toda la información posible de esos avances para aprovecharlos. Algunos ingenieros alemanes fueron acogidos en 
Estados Unidos, y trabajaron para ellos contra los soviéticos. Y desde 1946, estadounidenses y soviéticos comenzaron a perfeccionar todo ello. La dialéctica se plasmó en hitos cósmicos. La URSS lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik, en 1957. EE. UU. contestó con el primer satélite de comunicaciones activo, el Telstar, en 1962.
También en 1957, la perrita Laika fue el primer ser vivo terrestre en salir al espacio exterior, aunque nunca volvió. En 1960, el chimpancé Ham fue el primer homínido, lanzado por la NASA. Un año después, Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en el espacio. John Glenn, el segundo en 1962. La primera mujer, Valentina Tereshkova, salió de nuestro planeta en 1963. En 1965, A. Leonov hizo el primer paseo en traje espacial.

 

Los soviéticos lanzaron el Luna 1 en 1959, primera sonda no tripulada en alunizar. Diez años después, Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en poner su pie sobre piso extraterrestre, nuestra Luna, acompañado de Buzz Aldrin, monitoreados ambos por Michael Collins desde el módulo lanzado en la misión Apolo 11. Le siguieron cinco alunizajes más. Hubo que esperar a 1975 para que se llegara a un hito análogo, cuando la sonda soviética Venera 9 aterrizó en Venus, la primera vez que se pisa otro planeta. Aquella fase histórica terminó. Pero quedó algo para el porvenir: la geopolítica se convirtió en exopolítica.  
 
(*) Español, becario postdoctoral del Conicet.