Sociedad Policiales Domingo, 21 de abril de 2019 | Edición impresa

La Justicia busca hacer “legibles” las sentencias

Los jueces comenzarán a dictar resoluciones con redacción simple y clara. A esta línea se sumará todo el Estado.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

A principios de marzo, un fallo de la Suprema Corte mendocina se convirtió en noticia no sólo por los actores del caso, sino también por la forma en que fue redactada la sentencia. Los magistrados Dalmiro Garay, Julio Gómez y Pedro Llorente fallaron contra los padres biológicos de seis menores de edad -de entre 1 y 16 años- que querían recuperar la tenencia de sus hijos. El detalle es que los chicos habían manifestado su intención de no regresar con sus progenitores por ser víctimas de maltratos. Y querían continuar viviendo con sus familias adoptivas (los chicos no están todos bajo el mismo techo y en una única familia). Este detalle, sumado a que se comprobó que los padres biológicos no estaban en condiciones de garantizar el cuidado y la protección de los chicos, fueron claves en la sentencia que -con claridad- fijó la posición en forma de consejo para los hermanos: “manténganse unidos”.

Más allá del hecho en sí, uno de los detalles más llamativos de este fallo fue la inclusión del “Lenguaje claro” en la redacción de la sentencia. Se trata de una redacción sencilla, simple y coloquial que permite a los lectores entender con facilidad lo escrito. Y en su uso tienen un protagonismo fundamental los destinatarios directos. En este caso en cuestión, los seis niños.

 

La citada sentencia es la primera en la Justicia mendocina en incorporar este recurso, aunque la intención es que no sea la última. De hecho, Mendoza cuenta con la primera Red Provincial de Lenguaje Claro en el país, que involucra a los tres poderes del Estado. El 19 de junio se hará la primera capacitación interna en la temática para abogados y personal de las cinco dependencias públicas que la integran (el Poder Ejecutivo, la Corte, el Ministerio Público Fiscal, el Ministerio Público de la Defensa y el Poder Legislativo).

“Hay que acostumbrar al Estado a salir del lenguaje técnico. El lenguaje claro implica una forma de redactar, de puntuar; y busca satisfacer -por parte del Estado- las necesidades de la ciudadanía. Usar palabras difíciles con lenguaje técnico o redactar un fallo extenso no es garantía de una sentencia de calidad”, destacó el ministro de la Suprema Corte y el primer juez en firmar una sentencia con este lenguaje, Dalmiro Garay, a Los Andes.

El ministro de la Corte destacó que incorporar este recurso implicará un mayor esfuerzo para los jueces, redactores y abogados; aunque no implicará que deje de ser técnico, sino redactar lo justo y necesario. “No va a ser sencillo adaptar al sistema judicial. Pero se va a poder lograr, y va a permitir que se entiendan las resoluciones y que se avance en la sensación de Justicia. Si la sentencia no se entiende, no está garantizado el acceso a la Justicia”, resumió el ministro.   

Universal

En la sentencia del caso testigo, los ministros de la Corte incluyeron un apartado específico en el que aclararon que usaban palabras destinadas exclusivamente a los niños “por si algún día desean leer esta sentencia, para que puedan así comprender lo resuelto y el por qué de ello”. “Tenemos que llegar a que en un momento el Lenguaje claro sea común y algo general; y no haga falta aclarar que se va a utilizar en la sentencia”, agregó Garay.

Dentro de los procesos judiciales, es muy común el principio o la frase de que “los jueces hablan con sus sentencias”. Y es esta idea la que se pretende derrumbar. “Hay fallos que son tan largos que llega un momento en que el involucrado no sabe dónde está el dictum (lo que se dice específicamente sobre la causa), o que en la mitad de una oración hay que hacer una pausa para tomar aire. Eso es indicador de que no está bien redactado, y los abogados no pueden estar para traducir sentencias”, se explayó Garay.

 

Además de esta herramienta lingüística, desde la Corte han implementado otras para generar “acercamiento” con la sociedad. Garay puso como ejemplo la oralidad, y explicó que se trata de de un mecanismo de inmediatez que obliga a los magistrados a que dialoguen con las partes. “El juez le habla directamente al involucrado, y la persona está enfrente para entenderlo. Para que no sea solo la sentencia la que habla. Por medio de estas herramientas hemos logrado que haya muchas conciliaciones”, destacó el ministro de la Corte.

Y sentenció: “La Justicia tiene que ser un elemento de pacificación social. Quien recurre a la Justicia es porque tiene un conflicto que resolver. Y si no se entiende esa resolución, no vamos a aportar a la paz social”.

Así fue el caso piloto

Redactada por Garay y con la firma de Llorente y de Gómez; la sentencia de la Corte referida al proceso de adopción de 6 hermanos (todos menores de edad) se convirtió en la primera en contar con lenguaje claro. El caso involucraba a los niños y a los padres biológicos, quienes había recurrido a la Justicia para recuperar la tenencia, ya que los chicos habían sido adoptados por cuatro familias.

La Corte resolvió que los chicos sigan viviendo con sus familias adoptivas, y al momento de exponer lo resuelto, lo redactó con un lenguaje simple, coloquial y entendible.

 

“Luego de haberlos conocido personalmente y de haber escuchado sus deseos y sus angustias, hemos decidido que lo mejor para ustedes es que continúen viviendo junto a las familias con las que se encuentran hoy transitando el camino de la adopción”, dice el escrito. Y subraya: “manténganse unidos”.