+ Deportes Jueves, 25 de abril de 2019

La historia de Jeremías, el nene que cumplió su sueño

Tiene 8 años y vive en el Campo Papa. Gracias a la solidaridad se federó y ya forma parte de Fefusa.

Por Prensa Fefusa

Solidaridad es una palabra mágica que nos moviliza a todos. Y el futsal está lleno de esas historias, las que nos humedecen los ojos y nos aceleran el corazón.

Esta semana una publicación en redes sociales despertó a las almas caritativas y le cumplió el sueño a un niño de ocho años que quería poder federarse y jugar con sus compañeros los torneos de Fefusa.

La historia tiene como protagonista a Jeremías, pero como partícipes necesarios a su madre y a los muchachos de la AgruPasión por el Barrio del Tomba.

Sandra Morales trabaja junto a su marido,  Javier, en las inmediaciones del club cuidando coches. El está allí desde hace algunos años y ella desde hace seis meses, tiempo que lleva si un trabajo formal.

Jeremías, tiene sólo 8 años y deseaba jugar al futsal con muchas ansias pero más allá de que el club lo tiene becado con la condición de que no deje la escuela y que no esté en la calle, la familia no podía federarlo, ahí fue cuando sus papás, que viven en una casita humilde en el Campo Papa, decidieron hacer un sorteo de un huevo de pascuas para recolectar la plata que le hacía falta al más pequeño de la familia.

"Somos muy humildes vivimos frente a una línea (lugar donde se vende drogas) y no quiero que mis hijos tengan esa realidad quiero sacarlos de ahí. Daría todo por ellos" nos comentaba entre lágrimas Sandra, que es como tantos una luchadora de esta sociedad, habitualmente, injusta con la gente que intenta salir adelante.

La noticia conocida por los chicos de la AgruPasión, que son los mismos que luchan por qué el Tomba vuelva al Gambarte, llegó a las redes sociales y de ahí al país ya que “gente de Salta, de Tucumán, de muchos puntos del país me escribieron y mandaron su colaboración” nos contaba Oscar Dogo Jurado, uno de los hombres que lleva al Tomba tatuado en su corazón. Es el mismo al que Diego Dabove le dejó de regalo su camisa negra antes de irse a Argentinos Juniors.

Todo eso hizo que Jere pudiese jugar defendiendo los colores de su amado Godoy Cruz, que es casi su casa, porque sus padres pasan muchas horas allí.  

“Muchas veces sólo nos alcanza para la comida del día y otros para que solo coman los chicos. Igual, vamos para adelante siempre con mi marido. Jeremías es la alegría de nuestra casa, cuando se porta un poquito mal me cuesta retarlo" cuenta su mamá con la emoción lógica que le ocasionó saber que la misión estaba cumplida y mientras nos invitaba a verlo entrenarse.

Y también es indescriptible la carita de Jeremías cuando pudo ver su carnet, el que lo habilitó a vestirse de gala y salir a jugar.

Fue el mejor regalo de Pascuas que podía recibir y su familia se llevó la certeza de que no todo está perdido en esta sociedad y el compromiso de que recibirá una colaboración de nuestra Federación. (Facundo Salgado, prensa Fefusa).