Da La Nota Viernes, 8 de noviembre de 2019

La trágica historia que inspiró el tema "Libre", de Nino Bravo

Fue la primera de muchas canciones que llevarían inmediatamente al éxito al cantante. La teoría apunta al primer muerto del Muro de Berlín.

Por Redacción LA

Durante años, Luis Manuel Ferris Llopis buscó triunfar y hasta llegó a creer que nunca lo lograría. Sin embargo, una vez que una de sus canciones se convirtió en un éxito, la sucesión de hits fue imparable. Pero rara vez las cosas salen como se las planea. El 16 de abril de 1973, un accidente automovilístico en el momento de su apogeo terminó con su vida, según Infobae.

A pesar de ser extremadamente famoso en España y Latinoamérica casi nadie sabía que se llamaba Luis Manuel. Todos lo conocían por su nombre artístico: Nino Bravo.

 

Su carrera había comenzado de muy joven. Probó suerte con el trío Los Hispánicos y como cantante principal del grupo Los Superson. Varias discográficas importantes lo rechazaron hasta que al cumplir 25 años, en 1969, firmó contrato con Polydor (la discográfica hizo uno de los negocios más redituables de su vida; desde hace 50 años se venden las grabaciones que registró entre 1969 y 1973).

Lo hicieron grabar una canción que hacía unos meses venía circulando pero que no había tenido demasiado éxito. Escrita para la película argentina Kuma Ching (dirigida por Daniel Tinayre con la actuación de Luis Sandrini y Narciso Ibáñez Menta) para que la cantase su actriz principal Lola Flores, la canción Te quiero, te quiero de Augusto Algueró había pasado sin pena ni gloria. En poco tiempo también había sido versionado por Carmen Sevilla y Raphael pero seguía sin explotar. La versión de Nino Bravo, de manera inesperada, se convirtió en un gran suceso.

Y el cantante comenzó una carrera en la que encadenó éxito tras éxito. Fueron casi cuatro años en los que los compositores le alcanzaban sus temas con la ilusión de que él los cantara. Un Beso y una Flor, Cartas Amarillas, Noelia, América, América, Esa será mi casa, entre otros, fueron sus impactos más importantes.

Una de las más afamadas y de las que luego tuvo mayor cantidad de versiones fue "Libre", grabada unos pocos meses antes de su muerte y escrita por José Luis Armenteros y Pablo Herrero.

 

“Tiene casi 20 años/ y ya está cansado de soñar,/ pero tras la frontera está su hogar/ su mundo y su ciudad./ Piensa que la alambrada sólo es/ un trozo de metal/ algo que nunca puede detener/ sus ansias de volar”.

Para escribir Libre Armenteros y Herrero se inspiraron en una historia real que había tenido lugar 10 años antes. Una trágica historia que los había impactado cuando la leyeron en los diarios. O acaso la prensa la había refrescado al cumplirse el décimo aniversario y de ahí tomaron el hecho.

Ya había transcurrido un año desde la construcción del Muro de Berlín. Dos jóvenes alemanes que se encontraban en el lado Este querían sortear el obstáculo e irse a radicar a Alemania Federal. La misión era complicada. Peter Fechter y Helmut Kulbeik pasaron varias semanas observando con detenimiento cada movimiento de la guardia, las rutinas, las diferentes características de la construcción. Hasta que se les ocurrió un plan. Algo precario, pero ellos consideraban que si aprovechaban la velocidad y la agilidad de sus 18 años podía tener éxito. El 17 de agosto de 1962 se decidieron a llevarlo a cabo.

El retrato de Peter Fechter en el sitio de la memoria del Muro de Berlín en la Bernauer Strasse.

“Libre,/ como el sol cuando amanece/ yo soy libre, como el mar./ Libre,/ como el ave que escapó/ de su prisión/ y puede al fin volar./ Libre,/ como el viento que recoge/ mi lamento y mi pesar/ camino sin cesar/ detrás de la verdad/ y sabré lo que es al fin/ la libertad”.

Peter y Helmut eligieron cuidadosamente el lugar desde donde intentarían la fuga. El Muro se iba reformulando todo el tiempo, semana a semana adquiría nuevas medidas de seguridad para no ser traspasado. A lo largo de su recorrida su ancho variaba, había barreras, torres de vigilancia, sistemas de disparo automático, distinto número de tropas. Todos esos factores entraron en su análisis.

Los dos adolescentes se escondieron en una panadería pegado al Muro. En ese lugar exacto la seguridad parecía vulnerable. Conocían de memoria el movimiento de los guardias. Había un breve momento en que se producía un punto ciego en el lugar que ellos se encontraban. Debían aprovecharlo. Saltar, caer en la que se denominada Pasillo de la Muerte (también conocida como Zona de Seguridad o Zona de nadie), un pasaje que estaba entre los dos muros, correr rápido una decena de metros hasta alcanzar el alambrado. Luego sortear el alambre de púa y trepar la cerca para caer del lado occidental.

 

Del otro lado no sólo los esperaba la libertad. A Peter lo aguardaban su hermana, su cuñado y sus sobrinos que vivían en la otra punta de la ciudad, y a quienes veía con frecuencia hasta que se construyó el Muro. Peter, obrero de la construcción, había obtenido un permiso de salida pero a último momento le habían denegado esa posibilidad. Su juventud, las ansias de respirar un aire nuevo, la sensación de que a pesar de tener sólo 18 años su tiempo se acababa, lo empujaron a encarar la aventura.

“Con su amor por bandera/ se marchó/ cantando una canción./ Marchaba tan feliz que/ no escuchó/ la voz que le llamó./ Y tendido en suelo se quedó/ sonriendo y sin hablar/ sobre su pecho flores carmesí/ brotaban sin cesar”.

Peter Flechter y su amigo lograron saltar sin ser vistos pero mientras escalaban el cerco, el último obstáculo, que los separaba del lado Occidental, fueron divisados por los guardias del lado Oriental.

Primero fue un grito. Seco, terminante, intimidatorio. Los chicos no giraron la cabeza y apuraron sus movimientos. Enseguida llegó la ráfaga de disparos.

 

Helmut consiguió llegar a lo alto del muro y dejarse caer del otro lado. Estaba ileso. Y en libertad. Peter fue alcanzado por una bala que ingresó a la altura de la cadera. Cayó de espaldas contra la tierra. Quedó tirado en la Zona de Nadie. A su alrededor se fue formando un charco de sangre oscura.

Además de los soldados de ambos lados de la división, muchas otras personas habían presenciado el hecho. Los testigos pidieron que atiendan al chico que estaba tirado. Estaba con vida pero perdía mucha sangre. La gente se fue acumulando y comenzó un griterío clamando por clemencia. Pero nadie fue a asistir a Peter.

Los soldados del lado occidental le tiraron un botiquín para que intentara unas curaciones preliminares. Fue una idea ridícula. El chico estaba demasiado débil y semi inconsciente. Los soldados de ambos lados no se animaban a acudir en su ayuda. Unos días antes había habido un incidente con heridos graves y nadie se quería arriesgar.

Durante 50 minutos Peter Flechter agonizó ante la vista de cientos de personas que sólo miraron. Cuando dos soldados del lado oriental lo recogieron ya nada se podía hacer. Peter, a los 18 años, había muerto de un balazo, procurando su libertad, tratando de cruzar el muro absurdo.

Memorial de Peter en Berlín.

Treinta y cinco años después del disparo fatal, en 1997, con Alemania ya reunificada, los guardias que dispararon contra Peter fueron juzgados por homicidio.

Se suele repetir que Peter Flechter fue el primero de las más de 280 personas (el número exacto no se conoce) que perdió la vida tratando de cruzar el Muro de Berlín. Pero la primera en morir fue Ida Siekmann, en agosto de 1961.

La grabación de Nino Bravo de Libre fue un éxito inmediato. Integró el álbum Mi Tierra y apareció en octubre de 1972.

Seis meses después Nino Bravo estaba muerto.