Opinión Martes, 7 de enero de 2020 | Edición impresa

¡La cuenta, por favor! - Por Guillermo Elizalde

Por Guillermo Elizalde - Referente Agenda Mendoza

Es uno de los rituales más vistos en cualquier ciudad del mundo. Una persona pide a otra una lista de lo que debe pagar, la controla y luego procede al pago. En muchos casos, al ver esa lista, que habitualmente llamamos “la cuenta”, podemos observar en los rostros de la gente una expresión de sorpresa y consternación al notar que el monto adeudado es muy superior al esperado.

Una expresión muy parecida se formaría en los rostros de los mendocinos y las mendocinas si nos facilitaran, con detalle de deuda, los números de nuestro Presupuesto provincial. Y la razón es que las cuentas provinciales están más que en rojo. Para explicar nuestra situación actual con cifras simples, en 2011 de cada $ 100 el Gobierno provincial destinó $ 9 a obra pública y $ 1 a intereses de deuda, mientras que la misma comparación en 2019 arroja $ 10 en obra pública y $ 8 en intereses de deuda (sí, 8 veces más). A esto debemos sumar que la deuda total de Mendoza ronda los 80.000 millones de pesos sin contar algunos vencimientos de bonos y que una parte de esa deuda debe pagarse este año.

El presupuesto presentado en estos días por el Gobierno pide aún más deuda, unos 300 millones de dólares para hacer obras, junto con otro requerimiento especial que consiste en poder hacer operaciones de roll over (prórroga) sin autorización de la Legislatura, que no es otra cosa que pedir más deuda para pagar una deuda anterior. Para entender de qué se trata esto pensemos en una familia que, al no llegar a fin de mes, hace sus compras con la tarjeta de crédito y luego paga sólo el mínimo. La deuda que no cubrió con ese mínimo será refinanciada con intereses y si esto continúa de esa manera, todos los meses la deuda y los intereses seguirán creciendo hasta volverse impagables. El roll over es exactamente lo mismo: tomar deuda para el pasivo que está por vencer, a costa de que crezcan cada vez más la deuda y los intereses. Para terminar la lectura de esta cuenta tan sorpresiva y abultada agregamos como dato que la recaudación provincial está 20 puntos atrasada respecto de la inflación. Después de haber tenido un 2018 con superávit, 2019 cerró una vez más con déficit para el gobierno mendocino.

Quien debería ser el primero en pedir “la cuenta” es el actual Gobernador, quien esperaba recibir una “provincia ordenada” y se encuentra con esta Mendoza deficitaria, endeudada e incapaz de sostenerse si no es con más deuda. Pero en lugar de reclamar por eso, el gobierno local elige volver a endeudarse y, si es posible, tener un colchón de billetes verdes prestados para los próximos años y que el próximo vea qué hace.

Está claro que el gobierno del orden y la buena administración no fue tan ordenado ni tan buen administrador; que no nos van a contar toda la verdad sobre los números provinciales y que  tocará al sucesor ya en el mando hacerse cargo de timonear el barco por rumbos más que difíciles. 

Quizás ya sea hora de que los mendocinos y mendocinas seamos quienes pidamos “la cuenta”, involucrándonos en el tema del presupuesto como sucedió hace unos días con el cuidado del agua y exigiendo participación ciudadana en estos temas vitales para el presente y futuro de Mendoza. Después de todo se trata de la plata con la que funciona el Estado, ese gran bien común y colectivo del que todos somos dueños.