Mundo Sociedad Domingo, 31 de marzo de 2019

La contaminación atmosférica afecta todavía más a los pobres

Son los más perjudicados al hacer un mayor uso del carbón, los autos viejos y la calefacción con leña.

Por Redacción LA

El "grave" problema de la contaminación atmosférica en Europa afecta todavía más a los pobres, al hacer un mayor uso del carbón, los autos viejos y la calefacción con leña, explicó Hans Bruyninckx, quien dirige la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

 



-¿Cuál es la situación de la contaminación atmosférica en Europa?
"En las últimas tres décadas, la calidad del aire mejoró. Casi todos los contaminantes que vigilamos mejoraron y en algunos casos, de forma radical. Esto fue posible gracias a las políticas europeas que se trasladaron a nivel nacional.

Pero seguimos teniendo un problema grave, puesto que contamos con unas estimaciones de más de 400.000 muertes prematuras (en concreto, 480.000 anuales en la UE). Evidentemente, la situación no es buena.

En primer lugar, se debe a los autos, al sistema de movilidad y al sistema energético. Hay regiones en Europa que todavía utilizan mucho carbón en el sistema energético y ciudades donde la gente se calienta con carbón o leña".

 

¿Puede el auto eléctrico contribuir a mejorar la situación de los transportes?
"Habríamos progresado más si hubiésemos avanzado más rápidamente hacia un sistema de movilidad diferente, puesto que varios progresos tecnológicos implicaron más autos en la carretera. Esto demuestra que se trata también de un problema de comportamiento.

Aunque queramos un sistema de movilidad sostenible, siempre necesitaremos opciones de movilidad individual y por lo tanto vehículos individuales. Pero se necesitarían vehículos de cero emisiones, con batería eléctrica o de hidrógeno (...) y por supuesto, esta electricidad debe ser producida por energías renovables.

Pero todo esto forma parte de un sistema. Si en Bruselas, en la calle de la Loi (eje importante de circulación), circulamos todos con autos eléctricos, siempre estaremos bloqueados por el tráfico, por lo tanto no es una solución para el sistema de movilidad.

Esto nos conduce a reflexionar por ejemplo sobre la cuestión de la propiedad: ¿necesito poseer una cosa que pesa dos toneladas, que solo utilizo 6% del tiempo con un promedio de 1,2 personas en el auto? ¿O necesito un acceso fácil a un auto?"

 



La AEMA publicó recientemente un informe que muestra las desigualdades en materia de contaminación atmosférica. ¿Por qué afecta más a los más pobres?
"Primeramente, por la contaminación del aire interior, del que se habla poco en Europa: los pobres tienden a vivir en viviendas con una calidad atmosférica limitada. El segundo motivo es que residen en barrios cercanos a las carreteras principales y a las instalaciones industriales.

En las zonas más pobres de Europa, la gente vive con un sistema energético más contaminante, conducen autos más viejos y más contaminantes. Todo esto va sumando.
Para hacer frente a este problema, hay que tomarse en serio el concepto de transición justa, de justicia medioambiental. No es solo un concepto ético, requiere acciones políticas importantes.

Por ejemplo, se puede desviar la circulación en estos barrios, instalar escuelas alejadas de las carreteras principales (...) Parte de los problemas puede atenuarse con los espacios verdes."

 

El mapa de contaminación en Europa

 

En los mapas de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la llanura del río Pô, rodeada en parte por las montañas del norte de Italia, está marcada por varios puntos rojos que denotan una situación problemática.

Según cifras consolidadas en 2016, varias ciudades de esta región se hallan en la zona alta de la tabla de las partículas muy finas (PM2,5), responsables del mayor número de muertes prematuras anuales en la UE (391.000) y en Italia (60.000). El promedio anual de concentración de PM2,5 alcanza por ejemplo 30 µg/m3 en Padua y 29 en Turín y Milán, mientras que el límite europeo autorizado es de 25.

Turín y Milán forman parte igualmente de las ciudades más contaminantes en ozono y dióxido de nitrógeno. Este último supera ampliamente la media anual límite de 40 µg/m3, respectivamente con 70 y 67.


Otra zona negra es el sur de Polonia, con sus centrales de carbón y la persistencia de la calefacción con carbón y leña.

En cuanto a las PM2,5, Cracovia era la segunda ciudad más contaminada de la UE en 2016, con una concentración media anual de 38 µg/m3, justo delante de Katowice, con 34, también en Polonia.

Estos datos son sin embargo inferiores a los índices de algunas ciudades asiáticas altamente contaminadas, como Pekín.

Los datos de la AEMA de 2016 muestran por otro lado que tanto en Cracovia como en Katowice se superan los límites medios anuales de dióxido de nitrógeno (más de 50 µg/m3).


Todas las grandes ciudades europeas hacen frente cada año a picos de varios contaminantes y a una contaminación crónica, debido sobre todo al tráfico vial.

Según un informe de Greenpeace, Sofía era en 2018 la capital de la UE más afectada por la contaminación de PM2,5, en el puesto 21º de la clasificación mundial. Le siguen Varsovia, Bucarest, Nicosia, Praga, Bratislava, Budapest, París, Viena...

Las cifras de la AEMA de 2016 muestran promedios anuales elevados de PM2,5 en Varsovia (26 µg/m3), Sofía (22), Zagreb (21), París (21) y Atenas (20). Con vehículos más vetustos y un sistema energético todavía basado a veces en el carbón, Europa central ocupa puestos elevados.

Las grandes urbes de Europa Occidental asfixiadas por el tráfico están afectadas sobre todo por la contaminación de dióxido de nitrógeno, y en algunas estaciones se superan ampliamente los límites reglamentarios, como en Londres, líder del ránking con 89 µg/m3 de promedio anual, París (83), Stuttgart (82), Múnich (80), Marsella (79), Lyon (71), Atenas (70), Roma (65)...


El sur más soleado de Europa es igualmente víctima del ozono, un contaminante secundario resultado de reacciones químicas entre los contaminantes presentes en el aire (óxidos de nitrógenos, compuestos orgánicos) y el sol.

Así, las mayores concentraciones de ozono se registran a menudo en la región mediterránea en primavera y verano. Las zonas con mayor tráfico vial combinado con el sol son las más afectadas, como en Italia (Génova, Milán, Parma...), España (Madrid) y Grecia (Atenas).