Opinión Domingo, 17 de mayo de 2020 | Edición impresa

La brecha digital, otra asignatura pendiente - Por Soledad González

Por Soledad González - sgonzalez@losandes.com.ar

En estas ocho semanas que llevamos de cuarentena, además de la agudización de los problemas económicos y sanitarios, hay otras fuertes variables que terminaron quedando al descubierto. Y estas son básicamente las relacionadas con el acceso a internet, el uso de plataformas digitales y por qué no, el uso de terminales digitales bancarias, es decir, los cajeros automáticos. 

Los Andes se ha encargado de ponerle caras e historias a los miles de estudiantes de diferentes niveles que no pueden acceder a los contenidos digitales y si bien la respuesta más simplista es asociar esta carencia con el nivel de ingreso familiar, esa no es la única razón.

Es evidente que esto no solo pone luz sobre los índices de pobreza de la provincia -el 38,6% de los mendocinos es pobre, y en los últimos dos años 144.000 personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza-, sino que también desnuda una magra red de infraestructura que todavía no está desarrollada y que por supuesto genera desigualdades.

Esta semana el Indec dio a conocer los datos de acceso a internet en Argentina, con información sobre los 31 conglomerados urbanos, entre los que está nuestra provincia.

Así se sabe que en el Gran Mendoza el 81% de la población tiene acceso a internet, mientras que en el Gran San Luis tiene acceso el 83,3% y en San Juan el 67,2%. 

El celular es el método de acceso de la red, mientras que baja de manera considerable el uso o acceso por intermedio de una computadora.

Ahora, ¿qué sucede al interior de la provincia donde las desigualdades se acentúan?: si bien el Indec no mide estas regiones, lo cierto es que todos conocemos zonas -no tan remotas- donde no llega la señal del celular o es muy vaga, mucho menos aún hay internet. 

El reporte del organismo nacional sostiene que en la distribución territorial se registran diferencias en el acceso hogareño entre conglomerados de 500.000 y más habitantes y aquellos más pequeños.

En tanto que en el contexto regional, la Patagonia, el Noroeste y Gran Buenos Aires registran el mayor acceso de los hogares a internet (89,7%, 86,4%, y 83,7%, respectivamente) y superan la media nacional.

La educación financiera, también, siempre fue una tarea pendiente en todo el territorio nacional, no hay dudas de que la postal del viernes 3 de abril, en plena cuarentena con miles de adultos mayores en la calles esperando para cobrar, puso luz sobre otro gran tema: no sabemos, no queremos o no nos enseñaron a utilizar los recursos disponibles.

Desde el sector bancario sostienen que es mínima la cantidad de personas que no tienen tarjeta de débito para poder acceder a su haber pero eso no se condice con las interminables filas en las sucursales. 

La restricción de las operaciones que se puede hacer en las sucursales y la atención por turno, terminó empujando a los “vivos de siempre” que sí tenían tarjetas de débito pero que no las usaban, a volcarse al plástico.

Sabemos que muchos trabajadores utilizaban como excusa el cobro por cajero humano para perder un día de trabajo. Ahora no les quedó opción que efectivamente “abrazar” el uso de los medios electrónicos.

Esto también corrió para los empresarios que en muchos casos debieron bancarizar a sus empleados.

Y también se trasladó a los usuarios de servicios -gas y luz- en donde se mejoró la tasa de uso de la oficina virtual.

Al final, nos vamos a terminar dando cuenta de que hay muchas operaciones que sí se pueden hacer desde la comodidad de casa.

La pandemia ha puesto blanco sobre negro en lo que respecta a la era digital. Algunos han ganado pero muchos han perdido. Es que aún con las medidas que se han llevado adelante para mitigar sus efectos, la crisis ha provocado que se amplíe aun más la brecha digital.

Al fin y al cabo, estamos frente a una carrera desigual, donde parece que algunos largaron antes, cuentan con mejores equipos de apoyo y resulta casi una tarea épica alcanzarlos.