Opinión Sábado, 17 de agosto de 2019 | Edición impresa

Juntos - Por Jorge Sosa

Veamos. ¿Qué hemos ganado al estar divididos? ¿Qué hemos conseguido después de tantos años?

Por Jorge Sosa - Especial para Los Andes

Cuando nos juntamos en pos de un objetivo en común, los argentinos podemos hacer buen papel. Los Panamericanos que terminan de desarrollarse en Lima, Perú, fueron los mejores juegos para los nuestros, en eventos realizados fuera del país. 

Dentro del medallero se destacan las medallas conseguidas por los deportes en conjunto. En distintas disciplinas los equipos argentinos o ganaron o tuvieron a una raspadura de ganar. 

Esto está diciendo algo, está hablando de la capacidad que se potencia cuando tenemos argentinos al lado, cuando es la suma de todos los esfuerzos el esfuerzo que importa. 

Que bueno sería que la misma energía, la misma vocación colectiva la utilicemos en nuestro quehacer cotidiano y obtengamos buenos resultados tirando del carro para adelante todos juntos. 

El país está dividido, hay dos grandes fracciones que compiten por el poder y en este marco las distancias se hacen significativas. Hay intolerancia en nuestros pensamientos y el que piensa distinto está en un error tremendo. 

Pues no es así, el que piensa distinto tiene todo el derecho a pensar distinto, para eso tiene una mente que le ha sido asignada para que discurra sobre los hechos que están ocurriendo. 

Parece haber una confrontación permanente entre los argentinos y eso nos hace ser menos eficiente, nos hace estar más lejos de los logros que  nos proponemos. 

Tomemos el ejemplo de los panamericanos. ¿Qué pasaría si los argentinos nos pusiéramos objetivos comunes para lograr algo, alguito aunque sea? 

¿Qué resultado daría que todas las fuerzas que conforman las actividades propias de un país, se pusieran de acuerdo en lograr ciertas metas? 

No digo que todos pensemos igual porque esa es una entelequia, no hay país donde esto ocurra, pero por lo menos tener algunas metas claras. Algunos aspectos de la realidad nacional sobre el cual todos pongamos nuestras energías para que se consigan buenamente, satisfactoriamente. 

Los juegos nos han dado un mensaje claro: juntos, los argentinos podemos alcanzar grandes objetivos. Cuando aflora nuestra naturaleza solidaria ninguna meta es inalcanzable. 

Pero no, che, nos volcamos para el lado de la confrontación, de agarrarnos a coscachos con el semejante, a resolver nuestras diferencias a los gritos y con los puños cerrados. 

Es realmente increíble que nos sintamos enemigos del otro, el otro es alguien que tiene su pensamiento propio  y hay que respetarlo,  pero apenas nos  pongamos a buscar, encontraremos puntos en común que nos hagan olvidar las diferencias para centrarnos en aquello que es lo verdaderamente importante. 

Veamos, ¿Qué hemos ganado al estar divididos? ¿Qué hemos conseguido después de tantos años de confrontaciones, de sacarle la lengua al otro y no ponernos de acuerdo?

¿Cuáles son nuestros logros en conjunto? ¿El país ha avanzado con este modo de ser en lo colectivo? 

Aprendamos de los deportes colectivos, ellos son una muestra, pequeña si quieren, pero significativa de todo lo que podemos lograr apenas decidamos que tirando juntos para el mismo lado, todo es posible. 

Cuando los argentinos nos demos cuenta de todo lo que podemos hacer en conjunto, este país le va a dar que hablar, buenamente, al mundo entero.