Opinión Domingo, 13 de octubre de 2019 | Edición impresa

Juntos por el recambio - Por José Luis Toso

Cornejo prácticamente sumó a Suárez a su gestión para que la transición sea casi un trámite.

Por José Luis Toso - jtoso@losandes.com.ar

Alfredo Cornejo y Rodolfo Suárez iniciaron un particular tiempo de transición que se caracteriza por la estrecha relación entre ambos. Se esperaba dicha situación en virtud de la tradicional sintonía entre el Gobernador y su sucesor.

Esa sintonía apunta a las coincidencias en cuanto a la calidad de la gestión, la eficiencia en la administración de los recursos y el rol del Estado en lo referente a la prestación de servicios básicos, algo que en años anteriores marchaba a los tumbos. Habrá continuidad en todo lo emprendido por Cornejo y su equipo y decisiones conjuntas en estos dos meses venideros, incluyendo la elaboración del presupuesto del año próximo. Pero inevitablemente se debería producir un acomodamiento del rumbo a las características de mando que imponga Suárez desde diciembre.

Comentan fuentes cercanas al gobernador electo que los nombres para ministerios y otros cargos públicos comenzarán a trascender después del proceso electoral nacional, prioritario en este momento para los intereses del cornejismo.

Los más expertos dentro de la UCR local consideran que Suárez, pese a su relativamente corta trayectoria en cargos públicos, demostró suficiente eficiencia en su labor al frente de la Municipalidad de la Capital. Lo suyo, aseguran, fue distintivo, al margen de haber heredado una continuidad marcada por el estilo del radicalismo “citadino”, en el que muchísimo influyó Víctor Fayad.

En parte por su estilo de hacer política y en otra proporción por necesidades que fije la coyuntura política, es indudable que el gobierno de Suárez optará de entrada por una estrategia dialoguista que puede llegar a contrastar con la forma más confrontativa que eligió Cornejo al asumir hace cuatro años. La situación de la Provincia y la realidad política general eran totalmente diferentes.

En esa línea surge el reciente encuentro entre el sucesor de Cornejo y el intendente sanrafaelino Emir Félix, que gustoso acepta la propuesta de acercar posiciones y encarar políticas en conjunto, según coincidieron ambos políticos al cabo de una reciente reunión en el sur provincial. Es un detalle político interesante, puesto que Félix, inevitablemente en su último mandato como intendente, aparece como una pieza política en proyección del sector más tradicional del peronismo mendocino que probablemente le dispute liderazgo a Anabel Fernández Sagasti, consolidada aquí, a pesar de la dura derrota que sufrió en la puja por la gobernación, por el inclaudicable respaldo que le tributa Alberto Fernández.

Lo del “cacique” sanrafaelino es también significativo porque su ahora cara amable y sonriente hacia Suárez contrasta con el enojo explícito hacia Cornejo, a quien no dudó en criticarlo como responsable de un supuesto deterioro en las relaciones políticas en Mendoza. “Fue la peor etapa institucional”; “El Gobernador rompió todas las prácticas leales”, había dicho en declaraciones a Los Andes en los primeros días de setiembre, días después de su nuevo y amplio triunfo en su departamento. 

La mala relación entre el grupo de intendentes del PJ y el actual gobernador fue casi permanente; poquísimas veces el gobierno de Cambia Mendoza logró canales de entendimiento a través de los diputados y senadores identificados con los “caciques” y por ello el vínculo con Cornejo tuvo un límite. A partir de diciembre, con Suárez al frente de la Provincia, parece presentarse otro escenario, en el que también mucho influirá el contexto nacional. 

Si el kirchnerismo vuelve al poder de la mano de Alberto Fernández y CFK, aunque con minoría parlamentaria la oposición local seguramente buscará ocupar un lugar protagónico en el escenario mendocino. Tal vez por ello Suárez cuide desde ahora con mucho esmero los canales partidarios de acercamiento a sus adversarios. De paso, por qué no, retomando el vínculo con los jefes departamentales, como se vio con Félix, podría generar más de un interlocutor en un peronismo que se muestra unido, pero en el que pueden llegar a surgir diferencias en su momento. 

Queda al margen de especulaciones sobre la futura gestión el esperado acuerdo del PJ al financiamiento de obras impulsadas por el actual gobierno. La urgencia se genera en especial por el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos. El plazo para el crédito se vence si no llega antes el debido consentimiento. El peronismo en su momento prometió el voto luego de las elecciones. Ya pasaron. Por eso la expectativa. 

Y mientras en el oficialismo local llevan a cabo la transición, nadie descuida la campaña hacia las ya muy cercanas presidenciales. Un aspecto interesante es ver qué repercusión tendrán en Mendoza el domingo 27 los resultados de las elecciones provinciales que premiaron la gestión de Cornejo.

Desean en el oficialismo, obviamente, que se produzca un efecto arrastre a favor de la lista de diputados nacionales que encabeza el Gobernador para que, entre otros aspectos, el radicalismo mendocino pueda mostrar victorioso en esta provincia a Macri aunque sea por un solo punto, según reconocen estrategas del oficialismo, más allá de lo que ocurra en el país. 

Debe recordarse que Cambia Mendoza pretende revertir aquella derrota local en las PASO de agosto, en las que Macri perdió aquí con Fernández por tres puntos porcentuales; en cambio, la lista de Cornejo cayó por mucho menos con la del Frente de Todos. 

A no dudarlo, estos resultados reforzarían notablemente la proyección nacional de Cornejo, independientemente de que aun resultando segunda su boleta tiene asegurada su banca en Diputados. 

No es nuevo indicar que el referente mendocino pretende constituirse en voz cantante de la eventual oposición al gobierno de Alberto Fernández, si la fórmula Macri-Pichetto cae derrotada, y tener amplia participación en todas las negociaciones que aseguren gobernabilidad y que necesiten tratamiento en el ámbito parlamentario. 

Hay muchas versiones que coinciden y aseguran que el eventual liderazgo del mendocino en el Congreso le permitirá mantener un canal de diálogo con quienes estarían llamados a formar parte de una suerte de posmacrismo. Entre ellos están Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenio Vidal, Martín Lousteau y buena parte de la dirigencia radical que mantiene poder en sus respectivos territorios. Es el caso del jujeño Gerardo Morales, que pasaría a comandar al radicalismo nacional en sintonía con el esperado liderazgo de Cornejo en Diputados. 

En todos los casos, incluyendo a Cornejo, entienden que en una eventual oposición se deberá mantener la actual coalición pero posiblemente “con un sentido más abarcativo pero siempre republicano y crítico de las políticas populistas”, según lo que aseguran allegados a muchos de los que quieren que,  aún sin Macri en escena, el amplio espacio político que supo liderar el Presidente continúe activo.