Espectáculos Por las redes Miércoles, 9 de octubre de 2019

Detrás de la risa: la extraña enfermedad que afecta al Joker en la película

Carcajadas histriónicas y perturbadoras persiguen al Guasón interpretado por Joaquín Phoenix. Los detalles de la patología.

Por Redacción LA

Cuando intenta hablar no le salen las palabras, en su lugar su boca explota en una risa aguda y forzada que no puede controlar. Así es como se muestra el protagonista de la película “Joker” que tiene atrapada a la audiencia cinematográfica tras su estreno.

Pero ¿qué hay detrás de esa carcajada histriónica? ¿Cuál es la enfermedad que lo aqueja?

 

A lo largo de la película, nos vamos enterando de que el Guasón padece algún tipo de enfermedad mental que no se especifica. Para sobrellevar sus síntomas, Arthur Fleck toma siete tipos de medicación, escribe un diario y visita regularmente a una asistente social.

La risa descontrolada e involuntaria sí es el síntoma de una serie de condiciones médicas. En el caso del personaje interpretado por Joaquin Phoenix, puede tratarse de una "crisis de epilepsia gelástica", según explicó el doctor Francisco Javier López, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología.

"Es un tipo de crisis epiléptica muy infrecuente. Se calcula que representa el 0,2% del total de todos los tipos de crisis epilépticas. La característica es que es una risa que aparece de forma inapropiada, y al paciente no le supone alegría sino que es inmotivada", agrega.

 

La causa más frecuente de este tipo de epilepsia "es una pequeña tumoración en el hipotálamo que llamamos hematoma hipotalámico, pero también puede deberse a otras causas como crecimientos tumorales en los lóbulos frontales o temporales".

Vale aclarar que, si tienen este clase de crisis, suelen tener otras más generalizadas que afectan a los pacientes con epilepsia.

 

"Las crisis gelásticas", agregó López, "suponen un estrés añadido, porque si uno tiene una crisis (de las otras) y pierde la conciencia, no pasa nada, pero si estás consciente y te ríes en situaciones inoportunas, eso provoca un sufrimiento importante".

Este tipo de condición se suele controlar con fármacos antiepilépticos y, en algunos casos en los que resulta posible, con cirugía.

Si no se controla, un paciente puede tener crisis a diario, pero si se hace se pueden reducir a una o dos al mes o pueden desaparecer, dependiendo de cada caso.

Pese a que la incidencia es baja, el neurólogo recuerda por lo menos haber visto a tres pacientes con esta patología.

 

En cuanto a la violencia, que se va tornando cada vez más una parte intrínseca y profunda del personaje conforme avanza la película, López explica que no tiene vínculo alguno con esta enfermedad.