Espectáculos Domingo, 3 de febrero de 2019 | Edición impresa

Joaquín Furriel: “No estoy todo el tiempo psicodramatizado”

Este año se estrena la segunda temporada de la serie de HBO que se convirtió en un éxito en 2017. Entrevista exclusiva al actor.

Por Leo González - Especial para Estilo

Esta serie que se filmó en nuestro país fue realizada para HBO Latin America en conjunto con Pol-ka. Está basada en la novela homónima de Gustavo Majalovich, publicada en 2012, y constó de 8 episodios. La primera temporada contaba cómo el arquitecto Fabián Danubio (Joaquín Furriel) luchaba por recuperar a su hija que había desaparecido sin dejar rastro. El programa fue todo un éxito y, después de un tiempo prudencial, este año se viene la segunda temporada. 

La historia comienza un tiempo después del reencuentro de Fabián y su hija Moira. ¿Cómo sobrellevar la vida juntos y superar los fantasmas? Pero si el pasado se resiste a ser borrado, el presente está vivo y trae algo inesperado: la madre de un chico de 15 años que está desaparecido se acerca a Fabián en busca de ayuda.  

 

A Joaquín Furriel vuelven a acompañarlo Luis Luque, Julieta Zylberberg, Maite Lanata, Claudio Tolcachir, Rodolfo Ranni, Mario Pasik y María Fernanda Callejón. Se suman Paola Barrientos, Claudio Rissi y Marcelo Subiotto.

La entrevista con Joaquín es en una fábrica abandonada de medias de nylon, ubicada en el barrio de Floresta de Capital Federal. Esta locación será uno de los lugares que visitará Fabián Danubio durante su investigación. Mientras se prepara todo para la grabación arranca este reportaje donde él habla sobre todo.

- ¿Te inspiraste en algún otro programa para componer a Fabián?

- La serie que vi, porque me la recomendaron los directores, fue “The Night Of”. Me dijeron que era importante que viera el trabajo del protagonista. Este es un género en donde tenés que tener una gran confianza en los realizadores, en lo narrativo. La cámara tiene que contar de una manera muy específica y, en ese sentido, para mí la realización de la primera temporada que hicimos me llenó de orgullo. 

- Durante la primera, tu personaje estaba signado por la falta de información. ¿En esta sabe demasiado? 

- No, del caso, no; y eso es algo interesante. Y de Moira tampoco. Cuando ve a su hija en esta temporada, no tiene muy en claro lo que está viendo. Como pasa en la vida, hay zonas a las que uno no puede acceder más de lo que el otro permite. Fabián sabe lo que pasó, pero no mucho más que eso. Y, con respecto al caso, va a ir atando cabos. 

 

- ¿Cómo viviste la lectura del guión de la nueva temporada en términos de lo que pasaba con tu personaje?  

- Justo volví a ver la serie nuevamente, porque necesitaba tener la observación de algunas cosas que pasaban entre Fabián y Doberti (Luque). Porque de alguna manera en esta segunda temporada, hay toda una línea del caso que trae el personaje de Paola Barrientos, al cual le desaparece su hijo, cuya dinámica de las escenas me empezaron a sugerir que tenían algo similar en algún punto a las que tuve en la primera temporada con el personaje de Luis Luque. Ahora yo estoy en el otro lugar, no en el de la desesperación que tuvo Fabián, y por toda su historia este caso lo involucra. Si tuviera que definirla de alguna manera, creo que esta temporada es la conversión de lo que puede llegar a ser un rastreador. Vamos a ver cómo él va a ir convirtiéndose poco a poco en eso.  

Dos para investigar. Julieta Zylberberg y Furriel en la segunda temporada investigan el caso de un chico desaparecido hace 6 meses.

- Declaraste que desde que tuviste el ACV (NdR: fue en octubre de 2015 mientras viajaba en un avión) estabas más vulnerable. ¿Creés que eso tiene que ver con algo físico o emocional? ¿La trama te afecta en algo?

- Cuando hicimos la primera temporada de “El Jardín de Bronce”, los tres meses y medio fueron muy demandantes para mí. Porque prácticamente estuve filmando todos los días, todo el tiempo. Si bien no me considero un actor que se lleva a su casa todo el quilombo, me doy cuenta más a la distancia de que estuve absorbido por toda esa energía que tuvo la grabación. De todas maneras, tengo una relación deportiva con la actuación, muy lúdica. Me encanta lo que hago. 

 

- En función a lo que te pasó, ¿físicamente está más atento?

- La primera película que hice después del ACV fue “El Faro de las Orcas” (2016), y la producción entonces estaba advertida sobre eso. El director era Gerardo Olivares, un documentalista extraordinario, un tipo que tiene mucha experiencia de mundo y mucha inteligencia emocional para generar empatía rápidamente, y a Maribel Verdú, la coprotagonista, le sobra experiencia como para poder contener. En esa película sí sentía que me estaban observando, cuidándome. Los miraba y me preguntaban: “¿Bien, Furri?”.

Y yo respondía: “Sí, sí, sí” (risas). Yo los miraba y era como: “Guarda, mirá si le agarra un patatús”. Pero no, no me volvió a pasar de estar expuesto a que me cuiden. Y la vulnerabilidad de la cual hablaba es una vulnerabilidad que tenemos todos, lo que pasa es que no nos damos cuenta. 

- Como tu personaje, sos padre de una nena (Eloísa). ¿Recurrís a esas emociones, el qué pasaría si desapareciera o algo le pasara?

- No. En el conservatorio he tenido docentes que trabajan un método muy autorreferencial, donde tenés que buscar un gran dolor tuyo para conocer el dolor, por ejemplo. Quizás cuando era más chico, puede ser que estuviera en un terreno de mayor experimentación. Ahora, con la edad que tengo, es una etapa maravillosa para ser actor porque ya te pasaron muchas cosas en la vida.

 

- ¿Y no sos de llevarte nada del trabajo a tu casa?

- No, para nada. No estoy todo el tiempo psicodramatizado. De hecho, hice, hago y voy a hacer personajes que son muy complicados, como el de la película “El Patrón: Radiografía de un Crimen” (2015). O también “El Hijo” (2019), otro filme que hicimos con Sebastián Schindel, que se va a estrenar en abril. A veces no tenés una energía chispeante en tu casa porque estás metido en una situación muy compleja. De todos modos, no dejo de percibir que es un juego interpretativo que me permite conocerme mejor. Pero no es que llego a mi casa, abrazo a mi hija y digo: “¡Qué suerte que no te perdí!” (risas). 

- Después de “El Faro de las Orcas” querías probar hacer películas internacionales, ¿lograste ese objetivo?

- Me sorprendió mucho todo lo que me tocó vivir. En octubre se estrenó en España una película de Julio Medem, “El Árbol de la Sangre” (2018), en donde actúo como español. Me contrataron como extranjero, ni siquiera es coproducción con Argentina. Este año en septiembre u octubre filmo con un director holandés y para protagonizar su película. Es raro. Como con “Hamlet”, un poco no me la creo, pero pasó.

No siempre se te da la que pedís, y quise comenzar a hacer más cine y tuve la posibilidad de trabajar con muy buenos actores y directores, de España, de Argentina, con una actriz noruega (NdR: Heidi Toini) en la película de Sebastián Schindel, en “La Quietud”, con Edgar Ramírez. Todo esto, conocer a tanta gente, me ayudó a descubrir cuáles son mis herramientas para trabajar afuera. 

 

- En 2018 hiciste mucho cine, ¿este año parás un poco? 

- Hace unos días comencé a ensayar “Hamlet”, para estrenar el próximo 3 de abril, en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín. Tengo muchas ganas, siempre hice teatro y hace cuatro años que no hago, desde “Final de Partida”. Estoy muy entusiasmado con las ideas que tiene Rubén Szuchmacher y su equipo y con el elenco poderosísimo que se está armando. 

- Con respecto a tu vida privada, te separaste no hace mucho. ¿Cómo te trata la vida de soltero?

- No tengo mucho para decir en esa línea. Desde chico, cuando comencé a laburar en la tele, siempre me pareció -si bien estuve en pareja con actrices- que no era necesario compartir ese aspecto de mi vida. Es como con mi hija. No me parece que como es hija de actores tenga que estar expuesta. 

- ¿Te molesta haber sido galán?

- Hice muchas novelas, y en algún momento pensé: “Me preparé para otra cosa”. Ahora, con un poco más de distancia, me parece que todo lo que viví en cada etapa fue lo que necesité vivir y estuvo bien. 

- ¿Sos de necesitar estar en pareja?

- No soy el tipo de hombre que le gusta la noche, la joda. El hombre solterón que parece que va buscando tapas de revistas. Todo eso es una construcción y es lo que a mí no me interesa como hombre. Si lo opuesto a eso es estar en pareja, bueno, sí, prefiero estar en pareja. Pero también me gusta estar solo. Que conste en actas (risas).