Espectáculos Domingo, 26 de enero de 2020 | Edición impresa

Isolde Klietmann, artista extraordinaria

La bailarina y coreógrafa eligió Mendoza para vivir, huyendo del nazismo. Aquí una entrevista a esta mujer referente.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

El nombre de Isolde Klietmann, es para muchos mendocinos sinónimo de danza contemporánea, que, a partir de los ‘40, incorporó en la Academia Santa Cecilia. Posteriormente creó su propia escuela. En 1938, durante la época de la Alemania nazi, la gran bailarina, de origen judío, emigró a Sudamérica.

Isolde nació en 1908 en ese país. Se inició la danza en Viena y con 16 años era famosa en los escenarios de toda Europa. Se casó en Austria, con Hans Mostny, quien por su origen judío fue perseguido por los nazis. Ambos tomaron la decisión de refugiarse en Argentina y Mendoza fue el lugar en donde los cobijó por el resto de sus vidas.

 

Isolde realizó varios viajes por Europa y Estados Unidos. En 1994, la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza la nombró “Ciudadana Ilustre”. Falleció en esta provincia que supo cobijarla, el 2 de julio de 1996. Muchas bailarinas locales con trayectoria internacional, fueron sus discípulas.

Diario Los Andes la entrevistó en julio de 1967, a su vuelta después de visitar varios países.

De archivo. Aquí la entrevista que le hizo Los Andes.
 
 

Con el título “Isolde Klietmann regresó de su viaje por Europa”, comienza esta simpática entrevista:

Está otra vez en Mendoza la coreógrafa Isolde Klietmann.

Durante varios meses viajó por Europa, en compañía de su esposo, Hans Mostny, para “volver a encontrarnos a nuestros viejos amigos de danza y aprovechar para recoger impresiones culturales”.

 

En  principio, ambos objetivos se han logrado. En conversación larga, salpicada con oportuna reflexiones, recuerdos teñidos de cierta nostalgia, se escuchan nombres conocidos como el de Alejandro Derewizky, actualmente en Roma, quien “se emocionó hasta las lágrimas” cuando rememoró su estadía en Mendoza, anunciando que quizás el año próximo vuelva a la Argentina; o el de Pepe Varona y Ramón Gutiérrez del Barrio, anclados casi definitivamente en Nueva York. El primero con grandes compromisos de trabajo (tiene que proyectar 130 trajes para “Boris Godunov”) con el Shakespeare Festival y el New State Center del Lincoln Center; el segundo dedicado preferentemente a la música de películas. También conversó con Tito Capobianco, quien ha obtenido singular éxito como “regisseur” de “Bomarzo”, de Ginastrera.

Cada uno de esos nombres, no sólo era un vínculo que los unía un poco con su patria de adopción, sino que simbolizaban el permanente drenaje de emigrar para poder manifestar talentos artísticos que deben emigrar para manifestarse como tales.

Pero, ¿cómo es, en realidad el panorama cultural europeo, sobre todo en el aspecto de danza?

 

Cuando el cronista formula la pregunta, Isolde Klietmann titubea un instante. En realidad, es zigzagueante. En España, por ejemplo, no existe un teatro dedicado exclusivamente al género lírico o coreográfico. Se piensa construir uno con ayuda de la Fundación March. Mientras tanto, el arte popular se refugia en algunos pocos lugares la península; la mayoría está dedicado a hacer espectáculos para los turistas. El programa que anuncia la presentación de Rosita Durand- una de las mejores intérpretes del momento, según nuestra interlocutora- está redactado en español e inglés, en una prolija y estandarizada descripción de bailes y costumbres. Incluso la vital expresividad de García Lorca está disuelta en una edulcorada traducción “for the export”.

En Italia la situación es parecida. A la muerte de Alejandro Sacharoff, su viuda, Clotilde, dejó la escuela de danzas que estaba ubicada en un hermoso palacio, quitan -do posibilidades de expansión. “Todo el esfuerzo artístico parece que se hubiera volcado en el cine”, comenta.

 

Las cosas mejoraron en Austria, donde entre el 20 de mayo y el 15 de junio se realizó el Festival de Viena, cuatro semanas de permanente actividad artística en la que las distintas manifestaciones de la cultura hallan magnífica expresión. Fue allí donde mantuvo una serie de provechosas conversaciones con el profesor Hans Sittner, presidente de la Academia del Estado para Música y Arte escénico quien se interesó por “El extraño”, obra de Grau con coreografía de Isolde Klietmann, ballet que será representado en enero, en ocasión de celebrarse el 100° aniversario de la creación de la prestigiosa entidad.

Una circunstancia elocuente, ya que habla del prestigio alcanzado por el artista mendocino en el exterior, fue la invitación que se cursó por intermedio de nuestra interlocutora al joven director Julio Maraval, para que ofrezca en la misma época un concierto en la capital austríaca.

 

Está, finalmente, de nuevo en nuestra provincia. La experiencia recogida servirá para ampliar sus conocimientos artísticos. Y la cultura de Mendoza habrá dado un paso adelante”.