Opinión Viernes, 27 de marzo de 2020 | Edición impresa

Investigación sobre coronavirus del Colegio Imperial de Londres - Por Roberto B, Mena

Investigadores del Colegio Imperial de Londres estudian, el probable impacto de las medidas de salud pública para frenar el Coronavirus.

Por Roberto B, Mena - Escritor. Experto en Análisis de Información, Marketing y Estrategia

El profesor Neil Ferguson, parte del equipo que elaboró el informe que comentamos aquí, dijo: “El mundo se enfrenta a la crisis de salud pública más grave en generaciones. Aquí proporcionamos estimaciones concretas de la escala de la amenaza que ahora enfrentan los países. Utilizamos las últimas estimaciones de gravedad para mostrar que las estrategias de políticas y acciones del gobierno que apuntan a mitigar la epidemia podrían reducir a la mitad las muertes y reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios, pero que esto no será suficiente para evitar que los sistemas de salud se vean abrumados. Por lo tanto, se requerirán intervenciones del gobierno más intensivas y socialmente disruptivas para suprimir la transmisión a niveles bajos. Es probable que tales medidas, sobre todo, el distanciamiento social a gran escala, tengan que estar vigentes durante muchos meses, tal vez hasta que una vacuna esté disponible”.

Según el estudio, son posibles dos estrategias fundamentales: (a) mitigación, que se enfoca en desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave de la infección; y (b) supresión, que tiene como objetivo revertir el crecimiento epidémico, reduciendo el número de casos a niveles bajos y manteniendo esa situación indefinidamente. Cada política tiene grandes desafíos.

El estudio encontró que las políticas de mitigación óptimas (que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que los casos sospechosos y el distanciamiento social (físico) de los ancianos y otras personas con mayor riesgo de enfermedad grave), podrían reducir significativamente la demanda máxima de atención médica y las muertes a la mitad. Sin embargo, la epidemia mitigada resultante probablemente implicaría cientos de miles de muertes y el sistema de salud (especialmente las unidades de cuidados intensivos) se verían abrumadas muchas veces.

Para los países capaces de lograrlo, esto deja la supresión como la opción de política de salud pública preferida. Se demuestra que, en el contexto del Reino Unido y los Estados Unidos, la supresión requerirá mínimamente una combinación de distanciamiento social (físico) de toda la población, aislamiento de casos en el hogar y cuarentena en el hogar de sus familiares. Es posible que esto deba complementarse con el cierre de escuelas y universidades, aunque debe reconocerse que dichos cierres pueden tener impactos negativos en los sistemas hospitalarios debido al aumento del ausentismo, con complicaciones para las familias de los niños, y más cantidad de gente circulando con posibilidades de enfermarse. El principal desafío de la supresión es que este tipo de paquete de acción intensiva, o algo equivalente eficaz para reducir la transmisión, deberá mantenerse hasta que esté disponible una vacuna (potencialmente 18 meses o más), dado que el estudio predice que la transmisión se recuperará rápidamente si las intervenciones son relajadas por el gobierno. En el estudio se demuestra, que el distanciamiento social (físico) intermitente, desencadenado por las tendencias en la vigilancia de la enfermedad, puede permitir que las acciones para distanciar a la población se relajen temporalmente en ventanas de tiempo relativamente cortas, pero las medidas deberán reintroducirse si los números de casos rebotan o no. Por último, aunque la experiencia en China y ahora Corea del Sur muestra que la supresión es posible a corto plazo, queda por ver si es posible a largo plazo y si los costos sociales y económicos de las intervenciones adoptadas hasta ahora pueden reducirse.

El profesor Christl Donnelly, dijo: “Los desafíos que enfrentamos colectivamente son desalentadores. Sin embargo, nuestro trabajo indica que, si se implementa una combinación de medidas, entonces la transmisión puede reducirse sustancialmente. Estas medidas serán perjudiciales, pero las incertidumbres se reducirán con el tiempo, y mientras esperamos vacunas y medicamentos efectivos, estas medidas de salud pública pueden reducir las demandas de los sistemas de salud “.

(Nota: En este sentido la colaboración entre países y centros de investigación es muy importante como es vital el acatamiento de las ordenes ejecutivas del gobierno por parte de la población)

Fuente: The Imperial College of Science, Technology and Medicine GB. http://hdl.handle.net/10044/1/77482