Fincas Domingo, 5 de enero de 2020 | Edición impresa

INV y los controles que deberán seguir

Desde el Ministerio de Agroindustria todavía no se define quién ocupará la presidencia. Los desafíos que le esperan a la persona que asuma.

Por Gastón Bustelo - gbustelo@losandes.com.ar

Hay expectativa por la designación del presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura debido a que todavía no se sabe con precisión a quién designará el ministro de Agricultura Luis Basterra.

Mientras esto sucede, algunos bodegueros están tratando de poner a la persona que pueda ser más dócil a sus intereses. Como sucede en muchos ámbitos de la burocracia estatal, el riesgo es que Basterra meta al zorro en el gallinero. Por suerte ya hay algunos nombres vinculados a entidades muy activas en la gestión de intereses que en principio han sido descartados.

 

Hay varios interrogantes que se irán despejando con el tiempo, que exceden a la persona que estará a cargo del INV. Por ejemplo, ¿se mantendrán los niveles de control de agua en el vino que se comenzaron a implementar?

El tema no es menor porque gracias a los controles que se realizan actualmente, se detectó y se inició proceso dentro del INV contra los enólogos que habrían “estirado” el vino de varias bodegas.

 

El estiramiento del vino trae varios problemas pero dos son los más importantes: uno es que los vinos pierden calidad frente a otros y también se perjudica al productor.

También hay que prestar atención porque desde un sector de la vitivinicultura, están militando la necesidad de reformar la ley del vino. El debate sobre las modificaciones hay que verlo en detalle porque muchas veces los que pregonan el cambio de las normas es porque ya tienen definida la estrategia legal que los beneficiará. ¿Será éste el caso?

 

Por otra parte, cierra un año complejo para las entidades vitivinícolas que forman parte de la Coviar. Las diferencias por distintos aspectos sobre el manejo de la institución siguen vigentes y hasta hay problemas en la definición del nuevo plan estratégico debido a que hay prestigiosas instituciones nacionales que no quieren involucrarse. 

Atrás quedaron los tiempos en los que Coviar era vista como un ejemplo de organización y la destacaban en el Coloquio anual de Idea como un ejemplo de trabajo entre el sector público y el privado. Lo que queda visible son las diferencias sin resolver y el manejo que siempre hacen algunos dirigentes que descalifican a los que piensan distinto en cuanto a las acciones que lleva adelante la Corporación. Se creen los dueños de la vitivinicultura y se enojan y gritan cuando otros actores opinan. Ahora el peligro es que se consolide una visión negativa sobre Coviar con sospechas en su manejo, que pasó de un pluralismo beneficioso al unanimismo faccioso.