Política Lunes, 26 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Interna entre dos entidades de derechos humanos en Mendoza

Xumek sigue el enfoque “tradicional”, el Cladh cultiva otro perfil.

Por Daniel Peralta - dperalta@losandes.com.ar

Históricamente Mendoza tuvo un fuerte desarrollo de una rama del pensamiento jurídico, el dedicado a los derechos humanos; como disciplina del derecho y como espacio de militancia de organismos, Mendoza tuvo protagonistas reconocidos y una tradición, vinculada al combate contra la violencia institucional.

En lo que hace a lo estrictamente jurídico, buena parte de los nombres más reconocidos están vinculados a una organización de alto perfil, Xumek. Pero, de pronto empiezan a aparecer otros jugadores en la escena de derechos humanos, nucleados en el Centro Latinoamericano de Derechos Humanos (Cladh).

 

Esta última organización tiene otro perfil, según dicen sus miembros, hacen foco en el fortalecimiento del Estado de derecho. Por ejemplo, el viernes salieron a aplaudir el decreto de Cornejo para promulgar una enmienda constitucional que limita las reelecciones de los intendentes.

Sin embargo, el Cladh viene ganado visibilidad hace tres años a partir de una causa que quiere desandar el ingreso a planta de contratados que firmó el gobierno de Francisco Pérez con los  gremios en las paritarias de 2015. Sostiene que esos ingresos son inconstitucionales, porque deberían ser por concurso.

Nueva Vertiente. Fabiola Cantú, la directora del Centro Latinoamericano de Derechos Humanos. | José Gutiérrez / Los Andes

La Suprema Corte mendocina aún no resuelve esa causa iniciada hace tres años, pero es seguida con mucha atención desde Casa de Gobierno. -¿Son la organización de Cornejo?-preguntó Los Andes a la directora ejecutiva del Cladh Fabiola Cantú.

-No. Todo surge con la causa que se originó en un gobierno que se estaba yendo.

-¿Hubo convergencia de intereses entonces?

-Parece, pero en realidad no. Ese año fue tan evidente que el ingreso fue por paritarias era inconstitucional. Nos han dicho muchas cosas, me ha pasado con amigas que me decían que habían entrado así. Es algo que viene hace un montón, pero ese año fue muy alevoso. Hay una minoría desprotegida que quiere entrar al Estado y no puede, porque no conoce a la persona indicada.

 

La causa que puso al Cladh en la agenda pública no es de las “tradicionales” para un organismo de derechos humanos.

En Argentina, la línea tradicional en derechos humanos está vinculada a la violencia institucional, fuertemente influenciada por los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la dictadura militar. 

La “genealogía” de los derechos humanos en Mendoza tiene un heredero: Xumek. Buena parte de los nombres más reconocidos están vinculados a esta organización de alto perfil. Por ejemplo, hoy aparecen como colaboradores de Xumek varios nombres reconocidos: Diego Lavado, Pablo Salinas, Alfredo Guevara y Viviana Beigel. 

Los padres de Alfredo Guevara, Alfredo y Angélica Escayola son de los pioneros de esta vertiente; en los 90, Lavado inició su tarea en esta especialidad del derecho junto a Carlos Varela Alvarez, otro de los apellidos reconocidos en esta tradición. 

Salvo Varela Alvarez, que ha estado cerca pero no forma parte de Xumek, el resto son el antecedente de Xumek, hoy presidida por Lucas Lecour.

El  vicepresidente es Sergio Salinas, quien se encargó de una causa que le dio fuerte visibilidad a Xumek, pero también alejada de la “tradición”: Salinas representa a un grupo de víctimas del Próvolo. “Cuando escuchamos a las víctimas no podíamos quedarnos afuera”, recuerda Lecour.

 

En Xumek niegan ser un espacio filokirchnerista, aunque reconocen que coinciden con la política de derechos humanos de los gobiernos K.

La última acción pública de Xumek los pone lejos del Gobierno provincial: denunciaron la inconstitucionalidad del nuevo Código de Faltas que impulsó Cornejo.

Los orígenes

En julio de 2004 Xumek se presentó en sociedad con un hábeas corpus correctivo y colectivo sobre las penitenciarías de Mendoza, pero la personería jurídica la obtiene recién en 2008.

En febrero 2011 obtienen fuerte visibilidad cuando denunciaron torturas en el penal de San Felipe, durante el gobierno de Celso Jaque. La otra causa que los puso en los medios de comunicación fue otro hábeas corpus correctivo y colectivo sobre el uso excesivo de la prisiones preventivas.

Esa presentación de setiembre de 2015, fue resuelta por la Suprema Corte mendocina horas antes de la Navidad de ese año, a pocos días de haber asumido Cornejo la Gobernación. Ese hábeas corpus y la sentencia fue la que desató la pelea entre el Gobernador y el redactor de ese fallo: el supremo Omar Palermo.

La historia del Cladh no es distinta. En 2007, Ignacio Boulin, Ignacio De Casas y Lucas Gómez tuvieron la idea y en 2009 obtuvieron la personería. 

 

Los dos Ignacio son hijos de abogados reconocidos de Mendoza: Alejandro Boulín y Carlos de Casas. Otro miembro es Federico Morandini, hijo del ex ministro de Julio Cobos, Francisco Morandini.

El enfoque de los derechos humanos del Cladh es el Estado de derecho, así se involucran en libertad de expresión, independencia judicial, transparencia y gobierno abierto e igualdad política. Tiene sedes en Chile, México, Guatemala y Paraguay.

Quizá el antecedente en el enfoque es Poder Ciudadano, organización que fuera fundada por Martha Oyhanarte y Luis Moreno Ocampo.

Hoy el Cladh es conducido por Cantú, una abogada de 27 años que se introdujo en la temática durante un intercambio en Chiapas, México.

Diferencias existen, pero juran que no están peleados

Ni el presidente de Xumek Lucas Lecour, ni la directora ejecutiva de Cladh Fabiola Cantú, niegan las diferencias, pero no se muestran enfrentados. Prudentes en las expresiones sobre el otro, tanto Lecour como Cantú indican que han trabajado juntos en algunos temas. 

“En la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de 2016, estábamos nosotros (por Xumek), estaba Carlos Varela y estaban ellos (por el Cladh)”, cuenta Lecour. Esa audiencia fue en Santiago de Chile en la que el Gobierno tuvo que explicar el estado de las cárceles en Mendoza, dónde la provincia llevó su plan de obras para descomprimir esa situación.

Cantú también recuerda que estuvieron juntos empujando el tratamiento de la ley de acceso a la información pública.

 

La titular del Cladh dice que su asociación enfoca el tema cárceles desde el paradigma de gobierno abierto. “Encaramos por el lado propositivo. Es un problema de magnitud, si lo quiere solucionar sólo el gobierno, estamos fritos, si lo queremos arreglar sólo nosotros, estamos fritos”. Del lado de Xumek van por el costado clásico: el enfoque de la violencia institucional en la que el Estado es responsable del mal cuidado de los detenidos.

Otro de los temas de interés para el Cladh es su participación en OGP, Open Goverment Partnership, o Alianza para el Gobierno abierto. “El año pasado Cladh y Nuestra Mendoza las únicas organizaciones que participan de esta alianza para el plan de acción nacional”.

Claves

- Xumek nació oficialmente en 2008, aunque se presentó en sociedad con un hábeas corpus en 2004. 

- El Cladh nació oficialmente en 2009, pero ganó espacio en la agenda periodística cuando cuestionó el ingreso de estatales en las paritarias 2015. 

- Han trabajado juntas en temas carcelarios y en la ley de acceso a la información pública.