Sociedad Por las redes Miércoles, 16 de octubre de 2019

Increíble: operó a una mariposa y le reinsertó un ala para que pudiera volar

La voluntaria de un zoo de EE.UU hizo la cirugía y alimentó durante cuatro días a un ejemplar de Monarca para que lograra volar.

Por Redacción LA

Katie VanBlaricum (36), voluntaria de un zoo dio una nueva vida a una mariposa Monarca a la que le faltaba un pedazo de su ala. La joven explicó: " Estaba ayudando al zoológico de Kansas a etiquetar a las mariposas cuando una señora se me acercó y dijo que había encontrado una mariposa Monarca con un ala rota", informó Clarín.

Gentileza/Clarín.

La suerte estaba del lado del insecto, ya que Katie trabaja con mariposas muertas para su negocio Insect Art en el que crea joyas y marcos con insectos muertos. "Yo ya había reparado un ala en el pasado, así que la mujer me pidió que ayudara a esta. Y me la llevé a casa para tratar de darle la oportunidad de vivir", contó la joven.

 

Esta idea se le ocurrió por primera vez después de que visitó un campo de conservación de mariposas donde trabajaba su amiga y vio una mariposa con un ala que no coincidía con la otra. Comenzó a investigar y en 2013 realizó su primer trasplante de alas de mariposa. "Sabía que se podía hacer, pero no sabía la mejor manera de hacerlo", dice Katie. Que finalmente encontró la solución.

Armada con cinta adhesiva, pegamento y alfileres, Katie se puso a trabajar y logró sujetar a la mariposa el tiempo suficiente para pegarle un ala tomada de una mariposa muerta.

"Tengo muchas mariposas muertas en mi casa, así que tuve varias opciones para elegir. Logré encontrar uno que tenía el mismo tamaño y forma y podía funcionar. Corté el ala rota y pegué otra que provenía de una mariposa Graphium. Luego sostuve por unos segundos".

Una mariposa tiene cuatro alas, dos delanteras y dos traseras que están unidas a segmentos que usan sus músculos fuertes para mover las alas hacia arriba y hacia abajo.

 

Por otra parte, Katie indicó: "Puse las alas bajo placas de vidrio y como estuvo tormentoso cuatro días no la quise soltar. La alimenté hasta que estuviera fuerte y cambiara el tiempo".

Cuatro días después arribó el buen tiempo. "Salimos de casa. Ella y yo. La coloqué sobre una planta y ella simplemente aleteó y comenzó a volar plácidamente rumbo a un árbol. Usó el viento para tomar fuerza y se alejó. Tenía una segunda vida por delante", dice Katie.