Mundo Sábado, 30 de marzo de 2019 | Edición impresa

Incendios en Precordillera: el proceso de restauración de los cerros Arco y Gateado

Luego de los incendios de 2018, se puso en marcha un plan de recuperación ecológica de estos ecosistemas afectados por las llamas.

Por Mariano Cony - Ingeniero Iadiza-Conicet Mendoza-Fundación Cricyt

Recientemente, a través de un convenio firmado entre la Fundación Cricyt, la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial (SAyOT) y la Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, se pusieron en marcha las investigaciones del proyecto para la restauración ecológica del cerro Arco y cerros aledaños, luego del incendio ocurrido entre el 21 y 27 de setiembre de 2018. Para desarrollarlo, la Fundación Cricyt (F. Cricyt-UVT de Conicet) convocó a diferentes investigadores, profesionales y técnicos de ConicetMendoza, Universidad Nacional de Cuyo y del Instituto Nacional del Agua (INA).

El proyecto prevé dos etapas, una de diagnóstico y otra de elaboración y ejecución de un plan de restauración ecológica propiamente dicho.  

 

Del vuelo de drones a otros estudios La etapa de diagnóstico incluye, los siguientes aspectos:

a) La sectorización del área afectada por el incendio mediante el estudio de imágenes satelitales, antes y después de incendio y la comparación con áreas no afectadas;  

b) El recabo de información oral o escrita sobre la intensidad del incendio en los diferentes sectores (plan de manejo del fuego, etc.);  

c) Vuelos de drone en sitios específicos de cada sector para obtener información que sirva como insumo para los diferentes grupos de Investigación participantes.  

d) La realización de estudios de campo específicos llevados a cabo por cada grupo de investigación.  

Esta etapa permitirá:

1) Determinar parámetros ecológicos bióticos y abióticos, comparativos, fuera, dentro y entre áreas afectadas.  

2) Evaluar el efecto de los fuegos sobre la biodiversidad vegetal y animal.

3) Determinar el estado fisiológico de las diferentes especies vegetales afectadas, incluyendo porcentajes de plantas vivas y su probabilidad de rebrote.  

4) Conocer el estado del banco de semillas de suelo por especie o grupo de especies, principalmente de especies clave o de alto interés ecológico.  

5) Estimar el grado de erosión, velocidad de escurrimiento, etc. de las áreas afectadas, modelando los escurrimientos de acuerdo a un gradiente de precipitaciones de distinta intensidad, probables de ocurrir en Mendoza. Cuantificar el impacto de los incendios sobre el caudal de escurrimiento y el riesgo aluvional.

6) Generar indicadores de funcionalidad del ecosistema no degradado

7) Definir ecosistemas de referencia para determinar las metas de la restauración

Hasta ahora, mediante estudios con imágenes satelitales se ha evaluado la intensidad de los incendios, determinándose que fueron afectadas 1.634 hectáreas, con diferente intensidad.

De ese total, 966 hectáreas corresponden al cerro Arco y 648 hectáreas del Gateado fueron afectadas.

 

 

Analizando las condiciones físico-biológicas del área como vegetación, relieve, topografía, hidrografía y drenaje, se integró y procesó la información generada en el ámbito de los sistemas de información geográfica (SIG) con software libre y de código abierto.  

Sitios de monitoreo

A partir de esto, en conjunto con los especialistas en biodiversidad vegetal, animal y en manejo de cuencas y de erosión, se definieron sitios de evaluación y monitoreo.

En estos sitios se están realizando relevamientos fotogramétricos de alta precisión con drones y registros de parámetros de campo a través de diferentes censos de fauna y vegetación. 

Restauración activa y pasiva

Las restauraciones que se están intentando en el campo, se dividen en ecológica pasiva y/o  ecológica activa. La capacidad de regenerarse o no, naturalmente, de una especie en un ambiente degradado, define la estrategia de restauración.

El favorecimiento de la regeneración natural es llamado restauración ecológica pasiva (REP), mientras que la restauración ecológica activa (REA) implica la reintroducción de especies en áreas con baja o nula regeneración natural.  

Los resultados del diagnóstico permitirán determinar qué áreas requieren REA y cuáles REP.  Esto se verá visualizará fácilmente en un mapa restauración ecológica confeccionado para tal fin.

Además, permitirán determinar las actividades de restauración que serán necesarias realizar en las áreas con diferente grado de degradación, evaluando el costo económico de cada actividad y los tiempos de restauración en los diferentes casos.  

 

Las diferentes actividades podrían involucrar:  

1. Eco-tecnologías de preparación y mejoramiento de terreno  

2. Uso de clausuras  

3. Captación de agua de lluvia

4. Recolección de germoplasma nativo en áreas del piedemonte no afectadas por el incendio

5. Plantación de especies nativas  

6. Irrigación, etc. 

El factor humano

En la ejecución del plan de restauración ecológica, es importante la participación de la sociedad. Para la puesta en marcha de dicho plan, se convocara a diferentes actores de la sociedad, interesados en colaborar con las distintas actividades definidas, previa capacitación sobre los principales conceptos de restauración ecológica.  

Se prevé la realización de un seguimiento, de por lo menos tres años, sobre la marcha de la restauración, sea activa o pasiva.

Para la concreción de este proyecto, tanto la Fundación Cricyt como la SAyOT, están aportando los fondos necesarios para el desarrollo de las actividades previstas, sumado al marcado entusiasmo de los investigadores participantes.  

También trabajan alumnos avanzados de la carrera de Recursos Naturales.