Espectáculos Domingo, 7 de abril de 2019 | Edición impresa

Hugo del Carril, el artista del pueblo

En 1939 visitó la provincia por primera vez y Los Andes estuvo allí para entrevistarlo. Aquí, esa charla.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

Nació el 30 de noviembre de 1912 en el barrio de Flores, Ciudad de Buenos Aires, con el nombre de Piero Bruno Hugo Fontana.

Hijo de inmigrantes italianos de una excelente posición económica en nuestro país, su vida cambió repentinamente luego de la separación sus padres. Luego fue criado por otra familia que se lo llevó a vivir Francia. De regreso a Argentina, vivió momentos muy duros, en donde conoció la miseria, hasta que su vocación como cantor lo llevó al éxito para proseguir luego en la carrera como actor y director cinematográfico. Tuvo varios seudónimos pero le quedó uno: Hugo del Carril.

 

Desde 1945, su nombre quedará ligado al Movimiento Justicialista, y se lo recordará por ser el intérprete de la “Marcha Peronista”. Durante ese periodo se lo consideró como uno de los grandes cantores populares del país. Además fue productor, director y protagonista una de sus mejores películas “Las aguas bajan turbias”. Tras la 
caída del gobierno de Juan Perón, fue preso y sus filmes fueron prohibidos. Posteriormente siguió con el canto y la actuación. Falleció en 1989.

El 16 de agosto de 1939, llegó por primera vez a Mendoza y fue entrevistado por Los Andes. un día después fue publicada la nota con el  simple título: “Hugo del Carril se presenta en el cine Buenos Aires”. Y así se desarrollaba:

 

“Un público relativamente numeroso recibió en horas de la tarde de ayer en Los Tamarindos a Hugo del Carril, cantor y galán cinematográfico que llegó en un avión de la Panagra procedente de Buenos Aires. En tanto tuvo lugar la ya consabido escena de la firma de autógrafos, entrevistamos al popular artista argentino, quien en concisas respuestas evacuó cada una de nuestras preguntas.

-Como todos los principios nos dijo- el mío fue amargo y dificultoso. Poco a poco fui salvando los escollos gracias a mi vocación, entusiasmo, y a la fuerza que me daba mi juventud. Creo no obstante, que el cine argentino depara a los que ansían dedicarse a él un amplio porvenir. La Industria crece en forma rápida y necesariamente tiene que admitir nuevos elementos. Hace siete años que me inicié en las actividades artísticas y no calculé jamás que mi futuro, especialmente en el cine, podría ofrecerme las perspectivas halagüeñas de hoy.

 

-¿Acerca de su viaje a Estados Unidos?

-Como se hizo público, se anunció mi viaje a Hollywood. Desistí de tal empresa, sin embargo, por considerar que es muy problemática la actuación de los artistas argentinos en los estudios norteamericanos, y el tiempo me ha dado la razón después de la experiencia de algunos colegas recogida sobre el mismo terreno.

-¿En cuanto a sus giras? 

-Serán por ahora muy breves, ya que solamente estoy aprovechando el tiempo libre que me dejan mis ocupaciones cinematográficas. En lo que falta del año me queda aun labor por realizar en este aspecto. Debo cumplir un contrato con la E.F.A. filmando una película, para luego, en el año próximo, intervenir en tres producciones para la Argentina Sono Film.

 

-¿Qué puede decir de su labor en el cine?

-He tenido múltiples satisfacciones. De todas mis labores ante la cámara, no oculto que la desarrollada en “La vida de Carlos Gardel” tiene mis preferencias.

-¿Su opinión acerca de la cinematografía autóctona?

-Optima. En lo técnico, interpretativo, argumental y directivo, se está desarrollando una labor continuada y eficaz. Ciñéndome a la dirección, diré que, entre los realizadores que empiezan a destacarse firmemente, merecen especial mención Alberto de Zavalía y Luis Saslavsky. Indudablemente que hay otros directores que se han consagrado ya anteriormente, siendo innecesario nombrarlos porque han sido ya consagrados por el público y la crítica.

 

-¿Su labor futura?

-Como hasta hoy, se ceñirá a mis actividades cinematográficas, teatrales y radiales, en acción consonante. Estas tres manifestaciones continúan polarizando mi interés, por lo cual he de continuar cultivándolas.

Nuestra conversación con Hugo del Carril debía darse por terminada por el requerimiento de un entusiasta grupo de señoritas que continuaban pidiendo autógrafos y debido a que el galán debía partir para la vecina provincia, pero éste no quiso despedirse sin decirnos:

-Llego por primera vez a Mendoza cumpliendo un deseo que me había propuesto concretar hace tiempo. Quería conocer de cerca esta ciudad de la que tanto se me había hablado y donde sé que existe gran afición por nuestra cinematografía.

 

Seguido muy de cerca aun por sus admiradores, poco después el intérprete de “Tres anclados en París” continuaba hacia San Juan.”