Opinión Jueves, 2 de enero de 2020 | Edición impresa

Hay que terminar con la elección de la Reina de la Vendimia - Por Alicia C. Barrionuevo

Por Alicia C. Barrionuevo - Abogada

Se dice que los certámenes de belleza “empoderan a las mujeres para realizar sus metas tanto profesionales como filantrópicas mediante experiencias que las ayudan a construir seguridad”. 

Sin embargo corresponde preguntarnos, ¿someternos a una competencia entre mujeres, cómo nos empodera? 

Las mujeres somos entes políticos, culturales y sociales que luchamos por derechos humanos, laborales, médicos e inclusive por espacios seguros. 

Seamos honestas, estos certámenes son pura violencia simbólica en contra de la mujer.

¿Y si comenzamos a revertir esta “cultura” y en nuestra próxima Fiesta de la Vendimia eliminamos la elección de las “reinas” que cosifican a la mujer, y conservamos sólo lo atinente a la celebración de la Vendimia en sí misma? 

Competir entre nosotras por “títulos” monárquicos (¿?) que refuerzan estereotipos y modelos de “deber ser”, sólo alimenta un círculo de violencia e invisibilización hacia la mujer. Se comercializa con nuestro cuerpo, imagen, forma de pensar y actuar, se nos reduce a un producto.

De hecho la elección vendimial dentro de los concursos de belleza en general, cosifica a las mujeres y por lo tanto es una forma de violencia que encuentra en el femicidio su punto más extremo. 

Es evidente que lo que se premia en el certamen son atributos físicos. Se trata de una tradición que forma parte de la cultura y, como tal, puede transformarse.

Entiendo que los mendocinos y mendocinas estamos preparados para dar este salto cualitativo. Para esto, no hace falta abolir la Fiesta de la Vendimia en nuestro hermoso teatro griego, pero sí reveer una forma distinta de encarar el acto vendimial, de una manera creativa, y que sea atractiva para los turistas de todo el mundo.

Debemos reflexionar por qué una reina tiene que ser la promotora de la oferta turística de la provincia e incorporar la posibilidad de abrirlo a otros actores. De hecho en el mundo se están generando cambios culturales y muy profundos en esta materia; no podemos seguir siempre estancados en una “zona de confort”, y no innovar en pos de mejorar una fiesta característica de los mendocinos. 

Ahora se dice que todos los cuerpos, identidades de género son bellos y aceptables, pero no se habla de sus derechos, de su situación social de la violencia o invisibilización que sufren. 

¿Por qué? ¿Será que sólo se trata de abrir un panorama de consumo? 

Cada cual, saque sus propias conclusiones.