Mundo Jueves, 13 de junio de 2019

Impresionante: hallaron en Siberia la cabeza intacta de un lobo adulto de la Edad de Hielo

Sus colmillos e incluso su cerebro están increíblemente preservados. Tendría más de 30 mil años y mide 40 centímetros.

Por Redacción LA

En Siberia, hallaron una impresionante cabeza de lobo gigante de más de 30 mil años. Sus colmillos e incluso su cerebro están increíblemente preservados. La cabeza perteneció a un lobo que vivió en el Pleistoceno.

El hallazgo fue estudiado por investigadores en Rusia, Suecia y Japón, y fue presentado al público en una exhibición en el Museo Nacional de Ciencia e Innovación de Tokio, informó diario La Nación.

 

La cabeza tiene 40 cm de largo y es mucho más grande que la de un lobo actual, que mide entre 23 y 28 cm. Los científicos esperan que los restos ayuden a entender qué sucedió con este gran depredador que convivió en Europa y Asia junto a especies como el mamut lanudo.

A medida que partes del permafrost de Siberia se derriten debido al cambio climático, más y más restos extraordinarios están quedando al descubierto.

Uno de los hallazgos más conocidos es el de Yuka, un mamut bebé lanudo que fue hallado perfectamente preservado en 2011 y vivió hace 28.000 años en la región de Yakutia.

La cabeza del lobo fue encontrada el año pasado en la misma región, en el río Tirekhtyakh, por buscadores locales de colmillos de mamut.

David Stanton, investigador en paleogenética evolutiva del Museo de Historia Natural de Ciencias de Suecia, fue uno de los científicos que determinó la edad de la cabeza hallada en Siberia.

"Hicimos datación por radiocarbono de un trozo de tejido con una compañía estadounidense llamada Beta Analytic", explicó Stanton.

 

"La antigüedad que determinamos fue de entre 32.560 años y 31.480 años (con un 95% de certeza). Otro equipo independiente llegó al valor de 32.705 a 31.690 años. Así que podemos decir con confianza que el espécimen tiene una antigüedad de 32.000 años, con un margen de error no mayor de 500 años", agregó.

Los científicos estudiarán ahora el ADN del animal, para compararlo con el de los lobos actuales.