Fincas Domingo, 7 de julio de 2019

Hacia un enfoque más social de la agricultura

El objetivo el 15° Encuentro nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades, en Córdoba, es recudir el impacto ambiental

Por Clarín Rural especial para Los Andes

En un mundo en que los consumidores demandan cada vez más información sobre cómo se producen los alimentos que llevan a su mesa, el rol de los productores y sus asesores –los ingenieros agrónomos– ya no puede sólo enfocarse en que los cultivos tengan buenos rendimientos y sean rentables.

Esa fue, en general, la conclusión que dejaron las disertaciones de Roberto Peralta y Daniel Igarzábal, los socios de la consultora Halcón, responsable del armado del 15° Encuentro nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades, realizado en el centro de Convenciones y Congresos del Hotel Quórum de la ciudad de Córdoba.

La necesidad de un enfoque más “social” de la agricultura fue el principal eje de la charla de apertura, a cargo de Peralta, y titulada: “El compromiso del ingeniero agrónomo en la nueva era de la agricultura”.

Para Peralta, los profesionales del agro no deben olvidar que su trabajo está ineludiblemente atado a un “compromiso”, una “obligación contraída con la mejora continua en cantidad y calidad de la producción de alimentos”.

La clave, según el socio de Halcón, es que esta obligación es para con la sociedad en que está inmerso. “Por esta razón, en la agricultura de la nueva era o de las anteriores, el compromiso en su esencia es inalterable. El mayor desafío para el ingeniero agrónomo es comprender los cambios sociales para mantener su compromiso”, indicó en el panel de apertura del encuentro.

La propuesta de Peralta: trabajar junto a todos los sectores vinculados a la producción agrícola con una mirada holística, que incluye los aspectos sociales y “no solo la mirada como un mercado receptivo de productos, sino como un actor más en la determinación del manejo productivo”.

Menos impacto

Por la tarde, Igarzábal encabezó la conferencia “Plagas ayer, hoy… ¿y mañana?” en la que también hizo foco en la necesidad de un manejo de plagas que no se base sólo en el uso de insecticidas y que reduzca el impacto ambiental y social.

“Estamos en un momento bisagra en el que se puede esperar cualquier cosa en relación a las plagas. La única herramienta que estamos manejando son los insecticidas y los materiales genéticos. Por ese camino, vamos derecho al mismo destino en que terminaron las malezas y su resistencia”, remarcó el experto.

Tras trazar una suerte de historial de las plagas que dominaron en los últimos años en el norte de Córdoba (orugas medidoras, bolilleras y anticarcias, y trips en soja; y gusanos cogolleros en maíz), Igarzábal sugirió cómo deberían ser los manejos de plagas del mañana para mejorar la sustentabilidad.

En concreto, trazó cuatro ejes:

1) Monitoreo: afirmó que no menos de la mitad de los tratamientos químicos que se llevan a cabo no tienen justificación técnica y es debido a que no se revisan los lotes con la frecuencia que se debería.

2) Manejo racional de insecticidas: expresó la necesidad de aumentar la selectividad de los principios activos que se utilizan.

3) Control biológico: propuso un trabajo de conservación de los insectos que ayudan a combatir plagas y crear “biofábricas” de especies que sean “plaguicidas” naturales, para liberar en los campos.

4) Sustentabilidad: dijo que es fundamental lograr la aceptación social, y que para eso se necesita también la intervención del Estado.