Espectáculos Jueves, 3 de octubre de 2019 | Edición impresa

“Guasón”: un villano de cómic convertido en antihéroe

Aportamos la mirada del crítico Jake Coyle sobre la película de la que todos hablan.

Por Jake Coyle - AFP

Antes que nada, es fundamental aclarar que si bien “Guasón” precede de alguna forma a “Batman” y pertenece al universo de DC Comics, esta (muy) afortunada reinterpretación nada tiene que ver con toda la avalancha de entregas sucesivas, en su mayoría excedidas de efectos especiales y anécdotas llanas autoclonadas; con pocas excepciones, como Christopher Nolan o “Spider Man: un nuevo universo”.

Un aire de amenaza y una nube de controversia acompañan, como un perfume espeso, a la llegada del “Guasón” de Todd Phillips: recordemos que la película viene precedida de múltiples noticias en los medios sobre la resistencia de aquellos que piensan que podría darle “ideas” a los ciudadanos armados y desequilibrados que pululan por Estados Unidos. Eso, en sí mismo, podría ser algo para celebrar pues el peligro no es una cualidad que se encuentre a menudo en las películas inocuas, y que hoy se adocenan, sobre los personajes que provienen de los cómics y llegan al cine.

 

Sin embargo “Guasón” es otra cosa. Es un brebaje calculadamente combustible; diseñado, al igual que su personaje, para causar revuelo. Su meta es provocar y distorsionar. Y tal vez sería deseable que fuese más radical de como se presenta.
Este filme es un intento hipnótico por captar la locura de un individuo perturbado, a tono con los tiempos violentos que vivimos. Es una película superficial y poco inquisitiva que muestra el oscuro descenso de un hombre con problemas; y lo hace con un fervor operístico. Así, “Guasón” se ofrece como un reflejo poderoso y sombrío de la actualidad.

Pero sí hay una objeción: pues apelar a la psicosis en aras de una historia predeterminada hace que la película se vuelva algo oportunista. Su peligro, entonces, no es más profundo que el maquillaje del payaso en cuestión.

La propuesta del filme no tiene filiaciones con el cómic y su universo cinematográfico (Phillips escribió la película con Scott Silver) sino con un par de películas de Martin Scorsese sobre solitarios retorcidos: “Taxi Driver” y “El rey de la comedia”. De hecho, Phillips eligió a Robert De Niro, la estrella de ambos filmes, como el presentador del programa en el que Arthur Fleck (el futuro Guasón) sueña con estar. Phillips, el creador de las comedias mediocres sobre la adolescencia (“¿Qué pasó ayer?”, “Escuela de tontos”) ha elevado al Guasón de villano de DC Comics a antihéroe de una película con aires de los ‘70.

Arthur (Joaquin Phoenix) es un payaso de alquiler y un aspirante a comediante de stand-up. En la escena de apertura de la película está maquillando su cara frente al espejo y ya ahí intuimos que su sonrisa antinatural será el gesto que indique y manifieste la retorcida angustia que lo corroe. La risa es el síntoma de su mente perturbada que viene acompañada de una infancia de abusos: “Todo lo que tengo son pensamientos negativos”, le dice a su asistente social.  

Así, ya de entrada, esta película nos lleva a un reino muy alejado del mundo spandex de las películas de superhéroes. Donde debería haber un brillo superfluo, en el “Guasón” hay una humanidad que se arrastra por el barro y el horror. 

 

Es 1981 en Gotham City, pero la ciudad ficticia nunca fue tan inequívocamente Nueva York (en la década del ‘70, pre Rudy Giuliani), hogar también de Travis Bickle (el personaje de “Taxi driver”) y Rupert Pupkin (el de “El rey de la comedia”). Debido a una huelga, la basura se acumuló en las calles. Los informes de “super ratas” se lucen grandes en los tabloides. En ese contexto Arthur tiene una vida lamentable e implacablemente sombría. Vive con su madre (Frances Conroy) y su débil estabilidad laboral finalmente se desvanece.

Joaquin Phoenix, uno de los mejores actores hoy activos, compone un personaje de un dramatismo espeluznante: nervioso, siniestro. Él y sus gestos son los que mantienen el pulso narrativo de la película. Es imposible apartar la mirada de un actor que construye su personaje de un modo tan completo, que se arroja a merced de él y sus circunstancias y lo vuelve hipnótico. Pero, sepámoslo, Phoenix también ha sido un experto en lidiar con almas igualmente rotas en películas como “The Master” o “Sueños de libertad”.

 

En primer plano, las sonrisas de Phoenix son espantosas. Se ahoga con su risa. Lo criaron para sonreír a través del dolor, divorciándose trágicamente de la expresión de sus emociones. Su personaje no es impulsado por ninguna fuerza externa, sino por la ominosa sensación de que algo malo brota en el “no amado Arthur”. Y es tal la pregnancia que logra el actor con su trabajo, que desde la platea sentimos tanta empatía con este hombre sufriente, que casi lo alentamos a que arremeta. Y es ese salto, desde la autocompasión hasta la venganza sin sentido, impuesta a una sociedad enferma, lo que ha hecho que “Guasón” se convierta en legítimo debate.

Historia de un villano mítico

1-César Romero fue el actor que protagonizó al villano para la mítica serie “Batman” (1966-1968). Conocido como el prototípico galán latino, el actor se puso el traje del payaso durante 120 episodios. Romero se basó de forma literal en el personaje del cómic. El hombre se negaba a afeitarse el bigote, y en su lugar lo cubría con maquillaje (pero se notaba). Así y todo fue el que sentó las bases de la violenta y extravagante personalidad del Guasón.

2-Jack Nicholson (en “Batman” de Tim Burton, 1989). Este actor fue la primera opción que vino a la mente de Burton para poner en la piel del personaje. Tanto es así que el rostro de Nicholson fue la base conceptual con la que el productor Michael Uslan creó al villano. El Guasón de Nicholson sufre una tragedia inimaginable, lo que establece la idea del mal como contradicción al miedo y al horror al que debe enfrentarse. Sí: era un malo existencialista.

3-Mark Hamill (”Batman: la serie animada”, 1992-2010). Una de las más convincentes interpretaciones del Guasón viene de la animación. Pero claro, el que le pone la voz (asunto nada menor) es el mismo que supo solazarnos como el legendario Luke Skywalker de Star Wars. La voz de Hamill convirtió al personaje en una extraña representación del horror y la violencia, y a la risa del Guasón en un símbolo casi arquetipo del mal invisible. 

 

4- Heath Ledger (”Batman, el caballero de la noche”, de Christopher Nolan, 2008). Hasta hoy, que llegó Phoenix, el actor australiano -muy bien guiado por su director- fue el que logró esa combinación más justa entre villano malvado del cómic y humanas dosis de oscuridad. La actuación de Ledger convirtió al Guasón en una vívida representación de la locura, la anarquía descontrolada y el miedo. Un monstruo fascinante y aterrador. Por su papel recibió un Oscar póstumo.

5-Jared Leto (”Suicide squad” de David Ayer, 2016). La gran interpretación de Phoenix junto a la de Ledger, vienen a avalar un asunto ya casi incuestionable: Jared Leto es un muy mal actor, que llegó al set de filmación precedido por todo tipo de rumores sobre su comportamiento excéntrico, y la forma rara en que había decidido recrear a su personaje. Si todo esto fue así: no sirvió de nada. Su Guasón no pasa de un gánster sin aristas ni profundidad. 

 

También en las salas locales

Cartas. El cineasta cordobés Mario Bomheker (que estará presente en este estreno), exiliado durante años en Alemania tras el golpe cívico militar de 1976, presenta este documental que comienza cuando, luego de la muerte de su padre, Mario encuentra unas cartas de autores y fotos de personas apenas conocidas. Un hallazgo que lo llevó a una exploración de parte de la historia del siglo XX y de la vida de su familia, devolviéndole encuentros inesperados y reflexiones profundas. “Cartas” versa sobre la tragedia de las migraciones forzadas, las consecuencias del holocausto, y el rol de la mujer en la transmisión y sostenimiento de la memoria. También es un filme sobre aspectos de la historia y la cultura, que trascienden lo puramente privado y tienen una vigencia universal: el Idish, la complejidad de los vínculos familiares, los acontecimientos históricos y su impacto en los individuos. En Cine Universidad.

Terror a 47 metros. Llega la secuela de “A 47 metros” (2017), en la que dos hermanas quedaban atrapadas en una jaula para observar tiburones en el fondo del océano. En esta oportunidad la película sigue a cinco mochileros que se sumergen en las ruinas de una ciudad bajo el agua, pero pronto descubrirán que no están solos en las cuevas subterráneas. Con la dirección de Johannes Roberts y la actuación de Sophie Nélisse, Nia Long, John Corbett, Brec Bassinger, Sistine Rose Stallone y Corinne Foxx. 

Porno para principiantes. La película cuenta la historia de Víctor, un aficionado al cine que está vendiendo su cámara para poder casarse, cuando un mafioso local lo fuerza a dirigir una versión porno de “La Novia de Frankenstein”. Su amigo Aníbal, un empleado de videoclub obsesionado con la pornografía lo acompañará en la misión. Todo se complica cuando Víctor se enamora de su protagonista, Ashley Cummings, una estrella del porno internacional. Con: Daniel Aráoz, Martín Piroyansky, Nuria Fló, Nicolás Furtado y Carolina Manica. 

El Reino de la Corrupción. Manuel, un influyente vicesecretario que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona cuando una información delicada se filtra a los medios de comunicación y lo implica en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Con: Antonio De La Torre, David Burrows, Ana Wagener y Nacho Fresneda.