Opinión Lunes, 9 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Groenlandia ¿Se puede vender? Adquirir la isla, una decisión insólita Por José Luis Correa

No existe en el derecho internacional la posibilidad de comprar países o territorios. cualquiera de estas alternativas son nulas.

Por José Luis Correa - Profesor de Derecho Administrativo UNCuyo y Universidad de Mendoza

Ha sorprendido al mundo la aspiración de Donald Trump, de querer comprar Groenlandia. Como la oferta fue rechazada por Dinamarca y por las autoridades de la gran isla, el presidente estadounidense canceló una visita a Copenhague prevista para este mes. 

Groenlandia significa tierra verde, pero sólo tiene de vegetal el nombre, puesto que el 85% de la superficie de los más de 2 millones de kilómetros (equivalente a la superficie de México) está cubierta de hielo. Fue colonia danesa hasta 1953, año en que se unió al Reino de Dinamarca, que consta de tres comunidades (Dinamarca, Islas Feroe y Groenlandia). En 1979, accedió al estatuto de “territorio autónomo”. Tiene 55 mil habitantes, de los cuales 17 mil viven en Nuuk, la capital, en su mayoría son inuits (esquimales), originalmente provenientes de Asia central, y enormes recursos naturales sin explotar. 

Para la cultura occidental, filosóficamente helenística, el Estado o sociedad política ha sido concebido como una persona accidental, creada por los hombres definida por: a) causa eficiente: la naturaleza humana que nos lleva a vivir en sociedad; b) causa material: población, territorio, c) causa formal que es el orden político, y d) causa final: la satisfacción del bien común. Cualquiera de las causas que faltare impide la existencia del estado o sociedad política. No hay estado sin población y menos aún sin territorio. Por eso es que el territorio no puede ser vendido, anexado, ocupado, cedido o perdido. De ahí la famosa máxima de Mariano Varela (ministro Relaciones Exteriores de Sarmiento) que dijo al fin de la oprobiosa guerra de la Triple Alianza: “la victoria no da derechos.”

No existe en el Derecho Internacional la posibilidad de comprar países o territorios, aun cuando el imperio del norte haya utilizado esa técnica otras veces. Luego de la independencia compró Luisiana a Francia en 1810; Florida fue declarada norteamericana luego de su independencia de España en 1819 y Texas anexada en 1845, cuando se declarara independiente. Oregon fue ocupado a los británicos en 1846, los estados norteños mexicanos fueron capturados luego de la guerra con este país, y posteriormente se abonó U$S 15 millones. EEUU compró Alaska a Rusia en 1867 y anexó Hawai en 1900. Todas estas compras son nulas y lo serían en el futuro. ¿Pero quién reclama por ellas? No puede comprarse el territorio de ningún país, ni anexarse, ni apoderarse por la fuerza, ni alquilarse. Hoy existen otros medios de dominación, mucho más eficientes y económicos, que posibilitan el control y la explotación de los recursos naturales.

Creo que Trump tiene poca formación filosófica y muchas pretensiones de dominio del mundo, fundado quizás en los postulados de John Bordley Rawls, filósofo norteamericano, que adhiere a la concepción pactista del estado, donde los hombres en estado de naturaleza son ignorantes y necesitan elegir principios de justicia para controlar un territorio sin importar cuál es. El territorio para los anglosajones es un accesorio del estado, y no tiene carácter sustancial.