+ Deportes Martes, 9 de abril de 2019 | Edición impresa

Gigantes: mismo trono, en el juego de las diferencias

Argentina es monarca en los dos futsales, el de la AMF que finalizó el domingo y en el de FIFA. ¿Quien tiene la pelota bajo la suela?.

Por Redacción LA

Luego del emocionante triunfo de la Selección de Futsal ante Brasil y la obtención de la Copa del Mundo en Misiones, surgió el interrogante sobre por qué la Argentina no es bicampeón, sino campeón vigente de dos Mundiales distintos. El finalizado el domingo es un torneo de la Asociación Mundial de Futsal, ente que corre en paralelo con los certámenes FIFA, como aquel que consagró a la Aliceleste en Colombia 2016 con un plantel distinto. Para entenderlo hay que hurgar en la historia de la disciplina. El futsal tiene su origen en Uruguay, en los años ‘30. Tres décadas después se creó la Confederación Sudamericana de Fútbol de Salón (CSFS), primera organización internacional del deporte, que comenzó se populariza en nuestro país a partir de los ‘50, aunque recién en 1964 se fundó la Confederación Argentina (CAFS).

En 1971, con el deporte en pleno crecimiento en el mundo, se fundó la Federación Internacional (FIFUSA), que organizó el primer Mundial. Pero en los ‘80 ese ente mantuvo un conflicto con la FIFA por el uso de la palabra “fútbol”, que decantó en que la frase “fútbol sala” sólo sería utilizada en los torneos FIFA. Por eso en 1985 se decide denominar al deporte como “futsal”, nombre también apropiado por FIFA. En 1990, tras la disolución de FIFUSA, se crea la Confederación Panamericana, hasta que en 2002 nace la Asociación Mundial de Futsal (sede en Paraguay).

Al igual que entre la AMF y la FIFA, existen diferencias dentro del futsal en la Argentina. Desde la CAFS, que posee una filosofía más amateur y formativa, sienten que la AFA se apodera del deporte que ellos defienden y promueven. Ambos ‘futsales’ tienen popularidad, marketing y métodos organizativos distintos. De un lado, están los torneos de AFA, con clubes como Boca, River, Independiente, Racing, San Lorenzo, entre otros, equipos con un margen económico mayor, que acapararon la atención de todos tras la obtención del Mundial ‘16. Sin ir más lejos, en marzo se presentó la segunda Liga Nacional, que tendrá 120 equipos y 2.000 jugadores, con la idea de federalizar el deporte, ya que en el torneo de Primera sólo tiene clubes de Buenos Aires.

Del otro lado, si bien la CAFS es parte de la Confederación Argentina de Deportes, depende del apoyo de los gobiernos provinciales y auspiciantes para llevar a cabo los campeonatos, de los cuales participan clubes como Estudiantil Porteño (bicampeón de la División de Honor y Sudamericano), Plastimí de Misiones, Don Orione o Eskarcha FC. Igualmente, Rosario Central, Newell’s y Godoy Cruz son los conjuntos de renombre que también participan de estas competencias.  

 

Aunque la CAFS no se queda atrás y cuenta con un amplio abanico de torneos y categorías, de los cuales participan más de 2.800 clubes de diferentes provincias. Argentina que organizó y ganó el Mundial de Misiones, había 
sido anfitrión en 1994 (sedes en Formosa, Corrientes, Tierra del Fuego, Chubut y Misiones) y en 2017 (Mendoza).

Esta situación también se extiende al ámbito internacional. FIFA se ramificó en territorio de la AMF no sólo en Sudamérica, sino también en el mundo. Es por eso que del Mundial que acaba de terminar participaron selecciones como Cataluña -no reconocido por la casa matriz del fútbol- o Curaçao -afiliado desde 1932, aunque no tiene recorrido en grandes citas FIFA-. Por ahora, conviven los dos Mundiales... Y las viejas disputas sobre quién tiene la pelota bajo la suela. Si bien ambos deportes comparten varias reglas: cinco jugadores por equipos, tiempo de juego (20’ netos, el reloj se detiene cuando se interrumpe el juego), no hay límite de cambios, también existen diferencias que cambian la manera en la que se llevan a cabo los partidos. En el futsal AMF, por ejemplo, los laterales y córners se hacen con las manos, o en el saque del arquero, donde la pelota debe picar (o ser tocada por otro jugador) antes de pasar la mitad de la cancha, algo distinto al de FIFA, en donde es común el saque largo del portero.

 

Por otro lado, los “1” pueden salir de su área hasta la mitad de la cancha, por lo que no se puede utilizar un arquero-jugador para llevar a cabo ataques de 5 contra 4, como ocurre en el futsal FIFA. Además, la cancha en la AMF puede ser de 36 a 40 metros de largo, y de 18 a 20 de ancho. Mientras en FIFA son de 38 a 42  de largo y 20 a 25  de ancho.

Cambian los campeones  

Argentina había ganado el Mundial AMF en 1994. Con este segundo título quedó a un galardón de los más ganadores : Colombia (‘00, ‘11 y ‘15) y Paraguay (‘88, ‘03 y ‘07). Por otro lado, Brasil tiene dos títulos (‘82 y ‘85) y Portugal (‘91) y Venezuela (‘97), poseen uno. La historia cambia en las citas FIFA: Brasil tiene 5 copas (‘89, ‘92, ‘96, ‘08 y ‘12), la sigue España con dos (‘00 y ‘04), y Argentina, uno (2016). 

Un Mundial que dejó su huella en lo económico 

Misiones se hizo cargo del Mundial de Futsal AMF en el que Argentina se consagró tras ganarle la final a Brasil por 3-2 en tiempo suplementario. Sin embargo, más allá del grandioso resultado deportivo, el certamen le dejó a la provincia mesopotámica un interesante rédito económico por la presencia de turistas y delegaciones. Desde la ocupación hotelera, las ciudades que fueron sede de los partidos de la Copa del Mundo recibieron en total 23.534 visitantes que estuvieron en esos lugares por cuatro noches o más.

 

El promedio de ocupación estuvo en 65% si se junta a Posadas, Oberá y Montecarlo. Además, también hubo un crecimiento en otros atractivos donde no se jugó el torneo: un 75% en Iguazú. Todo esto arrojó un saldo positivo de 132 millones de pesos para la provincia. Además, para el Mundial se crearon complejos deportivos, como el de Montecarolo, que fue escenario de la inauguración. También el construyó el Estadio Ian Barney II, en Oberá, y ahora se realizará una pileta climatizada y una cancha de hockey para los deportistas de la zona. Sí, otro título.