Espectáculos Domingo, 9 de febrero de 2020 | Edición impresa

George C. Scott: el actor que no quiso el Oscar

Cuatro años antes de que su rol en “Patton” fuera el ganador, él le contó a Los Andes que no recibiría el premio.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

A George C. Scott se lo recuerda por ser el intérprete principal de la película “Patton”, quien durante la 43° entrega de los Oscar fue elegido como mejor actor. Pero fiel a sus convicciones fue el primero en la historia de Hollywood en rechazar ese galardón. Ya le había anticipado esta decisión al corresponsal de Los Andes, Leo Balter, en una gran nota realizada casi cuatro años antes. Y fue una primicia. En este espacio para relevar lo más interesante de nuestro archivo, compartimos esa charla.

El 30 de enero de 1967, fue publicada como una entrevista exclusiva con el título: “George C. Scott prefiere no actuar como en el ‘Método’”. Y dice así:

 

Hace unos años, George C. Scott fue mencionado insistentemente como candidato a una nominación de los Oscares de la Academia de Hollywood. En una actitud sin precedentes, Scott reunió a la mayor cantidad posible de periodistas locales y les declaró que él no era candidato y que si era nominado no aceptaría ese honor y si llegaba a ganar el Oscar tampoco lo aceptaría. La contundente afirmación obligó a la Academia a informar a sus miembros que no votaran por ese actor para evitar posteriores momentos de turbación.

La entrevista. Así se publicó en Los Andes esta charla con el actor. | Archivo / Los Andes

Cuando días pasados visité a Scott en la 2Oth Century Fox, donde está filmando “The Flim-Flam Man” (sin título aún en castellano), le pregunté qué haría si es nominado para un “Oscar” por su actuación de Abraham en “La Biblia”. Scott en forma pausada dijo: “Cuando llegue el momento lo pensaré... no antes”.

 

Talento sin escuela

Scott, que es calificado como uno de los mejores actores de este país, es un hombre independiente que cree que el actuar es una cosa personal que no necesariamente se aprende en la clase de algún colegio. Es absolutamente seguro ahora que el Actors Studio abrió una sucursal aquí en Hollywood, que nadie encontrará a George C. Scott en sus vecindades.

Este actor ha interpretado los caracteres más distintos que uno pueda imaginar, evitando crear la imagen de que interpreta un papel que solo él puede realizar.

 

“Nunca tomé una lección de actuación en mi vida”, dijo Scott sonriendo y agregó: “Tal vez, hubo momentos en que algunas lecciones hubieran sido de beneficio para mí, pero he estado actuando desde hace tanto tiempo que hubiera sido tonto tomar lecciones ahora”.

El personaje primero

“Lo más importante respecto a actuar es que uno se desasocia del personaje que está interpretando. Los modales personales tratan de asomarse, pero uno debe tratar de estar alerta a eso y ser original. No siempre es posible. En las películas uno trabaja con un arco de progresión que trata de mantener por el largo de la filmación, haciendo un patrón guía que también evoluciona durante la película con la esperanza de que algo nuevo, fresco y sorprendente aparezca en el camino”.

 

Scott tiene la habilidad de doblegar su propia personalidad a medida que el personaje que interpreta se posesiona de él. Los actores del “Método” hacen justamente todo lo contrario. Ellos inculcan sus interpretaciones con sus propias personalidades... en forma desastrosa en muchas oportunidades.

“Algunos actores” -siguió elaborando Scott- han establecido su carreras simplemente interpretándose a ellos mismos una y otra vez. El público paga para verlos a ellos de esa forma. ¿Pero ellos, qué son? ¿Actores o personalidades?”.

Molestia frustrante

“En lo que a mí respecta, nunca he interpretado a George C. Scott en ninguna película o en el teatro como que tampoco interpreté mi persona en mi serie televisada (“Eastside, Westside”)”.

El actor descansó breves segundos y como si hablara consigo mismo terminó nuestra interesante charla diciendo lo siguiente: “Más bien creo que ni siquiera sé cómo es George C. Scott. Creo que los verdaderos actores deben sentirse muy, pero muy molestos cuando están interpretando un papel muy parecido a la verdadera forma de ser de ellos.

 

He realizado un par de clases de roles y los encontré frustrantes. Pero actuar todo lo que he elegido para hacer en mi vida es trabajo, un placer que trae aparejado”.