Turismo Domingo, 1 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Galápagos: donde las especies se adaptaron para sobrevivir

Un paseo por las islas del Pacífico, ubicadas a mil kilómetros de la costa ecuatoriana invita a conocer cómo evolucionó la fauna y la flora.

Por Redacción LA

Amil kilómetros de la costa, en el océano Pacífico se encuentra este reino de reptiles y aves marinas; de acantilados, playas de arena fina, aguas turquesa y cactos. Y escenario de un increíble viaje a la prehistoria, poblada de tortugas gigantes, iguanas marinas, piqueros de patas azules y tiburones martillo y ballena, entre tantas otras especies de flora y fauna.

Una visita de diario Clarín a estas islas describe cómo es la vida en este archipiélago que formaron parte de los estudios que realizó  Charles Darwin para desarrollar  su teoría de la evolución por la selección natural.

Las Galápagos son una provincia de Ecuador ubicada a casi mil kilómetros del continente; un archipiélago con más de 230 islas, islotes y rocas de todos los tamaños: grandes (desde Isabela, de 4.588 km2, hasta Genovesa, de poco más de 14 km2), medianas y pequeñas, todo nacido de grandes erupciones volcánicas hace millones de años.

Archipiélago. Una vista de las formaciones volcánicas. | Gentileza

Fue el primer sitio del mundo declarado Patrimonio Natural de la Humanidad -hace 41 años-, por reunir una flora y fauna únicas, con gran cantidad de especies endémicas -es decir, sólo pueden encotrarse aquí-, protegidas por el Parque Nacional Galápagos y la Reserva Marina de Galápagos.

 

Entre los occidentales, el primero en documentar sobre ellas fue el clérigo Fray Tomás de Berlanga, que las vio cuando navegaba de Panamá a Perú, en 1535. Le escribió al rey Felipe V de España describiéndolas como islas que “no valen nada”, un lugar “donde Dios había hecho llover piedras sobre la tierra”.

El nombre de “islas encantadas” aparece por primera vez en un mapa de 1589, aparentemente en referencia a las corrientes que dificultaban navegar hacia ellas en ciertas épocas, y a la neblina que las hacía aparecer y desaparecer.

Super tortugas

Son casi dos horas de vuelo desde Guayaquil hasta la mínima isla de Baltra, donde está el más utilizado de los tres aeropuertos de Galápagos -los otros están en las islas San Cristóbal e Isabela-, y apenas llegar, subimos a un ferry para cruzar a Santa Cruz, la isla más poblada y también la más visitada.

En pocos minutos llegamos del aeropuerto, a orillas del mar, a una finca en la parte alta de la isla, a unos 600 msnm. Y el tiempo cambia sorprendentemente: sol y aridez en la costa, y en el centro un ambiente fresco y húmedo; cambiamos suelos desérticos por otros verdes y con bosques de guayabillos. Varias fincas ubicadas en la zona permiten ingresar para ver las galápagos gigantes, esas increíbles tortugas que tan famosas hicieron a estas islas, y aunque se pueden ver en varios sitios, éste es uno bueno por su densidad de población. Está garantizado que en pocos minutos verá más de una, y quedará con la boca abierta.

La tortuga gigante | AP

Estos reptiles, de los más antiguos del mundo y también de los más raros, andan de aquí para allá, en libertad. Se estima que el promedio de vida supera los 150 años, aunque no se sabe con exactitud porque las mediciones de edad recién comenzaron a mediados del siglo pasado, nos cuenta el guía Jaime Navas en el rancho Primicias, una de las tantas reservas del lugar. Miden hasta 1,5 metros y pueden pesar hasta 250 kilos.

En Galápagos supo haber 14 variedades de estas “súper tortugas”, pero en los siglos XVIII y XIX los balleneros, ávidos de carne y aceite, diezmaron la población, que cayó de más de 250.000 en el siglo XVI a unas 3.000 en la década del 70. Hoy, conservación mediante, se estima que la cantidad se recuperó hasta superar los 15.000 ejemplares, de 11 especies.

 

La capital de las islas es Puerto Baquerizo Moreno, en la isla San Cristóbal. Pero nuestro destino es Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz; la principal ciudad del archipiélago, con unos 12.000 habitantes y repleta de restaurantes y tiendas de souvenires.

Aquí, a metros de un puerto donde los pescadores limpian la pesca del día y alimentan a grandes pelícanos que relojean a los turistas, la Fundación Charles Darwin trabaja en proyectos de conservación de fauna y cría tortugas que luego libera en distintas islas, según la especie.

La iguana marina | AP

Las Galápagos, de hecho, son conocidas como “el laboratorio de Darwin”, quien recorrió estas islas en 1835 y estudió sus especies; entre ellas, el famoso “pinzón de Darwin”, un ave tan pequeñita como importante: su adaptación al ambiente local, se dice, fue fundamental para que diera forma a su teoría de la evolución de las especies.

En el archipiélago hay 70 sitios de visita terrestres y 75 marinos, que representan sólo el 1% de la superficie total. En el resto del territorio el ingreso está prohibido, incluso para los locales. Y ese 1%, aunque parezca poco, es más que suficiente para un contacto muy cercano con ejemplares de verdad asombrosos.

Como las iguanas marinas, que cruzan a nuestros pies en la playa Tortuga Bay para asolearse en la arena o sobre las rocas, y a la tarde se juntan en grupos para pasar la noche. “Se cree que estas iguanas tienen unos 10 millones de años de evolución, y son las únicas en el mundo que se adaptaron a la vida en el agua”, cuenta Jaime. Cuando llegaron a las islas, no había en ellas más que lava volcánica; no les quedó otra que lanzarse al mar en busca de alimentos.

 

Para moverse entre las cuatro principales islas (Santa Cruz, Isabela, San Cristóbal y Floreana) hay lanchas de pasajeros que zarpan todos los días de los muelles principales. Son viajes de entre dos y tres horas y cuestan US$ 30 por persona.

La otra opción es el avión: Emetebe y Flygalapagos son las aerolíneas que vuelan entre Baltra (aeropuerto de Santa Cruz), Isabela y San Cristóbal. De Baltra a Isabela es media hora de vuelo y cuesta de US$ 165 a US$ 190. De Isabela a San Cristóbal (45’), US$ 169 a US$ 200. Lo ideal sería visitar, además de Santa Cruz, al menos Isabela, que no sólo es la isla más grande sino también la del paisaje más llamativo, desértico y con grandes cráteres. Otra opción es tomar un tour para recorrer varias islas durmiendo en el barco. O hacer excursiones de ida y vuelta a alguna de ellas.

Miniguía

Cómo llegar

De Buenos Aires a Baltra por Latam, vía Guayaquil, desde US$ 553 ida y vuelta. Desde Quito también vuelan Tame y Avianca (desde US$ 406 ida y vuelta).

Dónde alojarse

En Puerto Ayora hay alojamientos para todos los bolsillos. Desde hostales por US$ 27 (como El Pinzón) hasta hoteles como el Angermeyer Waterfront Inn, por US$ 300 la doble con desayuno. También hay alojamientos en Puerto Baquerizo Moreno (isla San Cristóbal), Puerto Villamil (isla Isabela) y en isla Floreana.

Cuánto cuesta

* Para ingresar a las islas se paga una tasa de US$ 100 (US$ 50 para países del Mercosur), más US$ 20 por una tarjeta de control de tránsito para turistas.

* Tour 3 días / 2 noches desde Puerto Ayora a isla Isabela, US$ 120 p/persona, todo incluido. Tour por el día a isla Seymour Norte, desde US$ 120.

* Salida de bautismo submarino, US$ 160;de buceo, US$ 200 (incluye equipos).

Dónde informarse

www.galapagos.gob.ec
www.ecuador.travel
visit.ecuador.travel/galapagos