Espectáculos Sup. Cultura Domingo, 3 de febrero de 2019 | Edición impresa

Francisco de Goya, la grabada conciencia del sufrimiento

“Los desastres de la guerra” y “La Tauromaquia”, ayudarán a revisar las expresiones sociales y culturales de la España de antaño.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

3 de mayo 1808. El día después del levantamiento contra las fuerzas represoras napoleónicas provocaría una ola de proclamas que derivarían en la desolación popular que fue la guerra de la independencia española. Ese mismo día Goya salió a las calles de Madrid no para combatir con la bayoneta, sus acomplejados sesenta años no se lo dejaban, sino con el óleo y la tela para tomar la desidia y la tortura de ambos bandos, y tratar de abarcar en esta serie de lienzos lo ocurrido entre 1808 y 1815.

 

“Los desastres de la guerra” más que una expresión estética le compete el registro histórico. Una serie de atrocidades que no distingue entre categorías individuales de sus personajes y donde el heroísmo queda abnegado. La corpulencia ridícula de sus obras hace tragar de lleno a la conciencia de lo verdaderamente atroz que puede ser el ser humano, trascendiendo incluso su propio registro temporal y espacial para poder encasillar cualquier conflicto bélico.

Hay poca noción de lo que pasaba en la vida del pintor durante los comienzos del siglo diecinueve. Tras el ascenso del rey José I, los funcionarios reales se pondrían a su disposición. Pero para congraciarse patriota y continuar con la corriente labor que tenía sobre retratos vendría de esta época algunos trabajos como “El retrato ecuestre del general Parafox (1814)”. Lo cierto es que las reconocidas composiciones de “Los desastres..” se publicarían a la par.

 

“La Tauromaquia” son 33 grabados en aguatinta y aguafuerte. En la segunda mitad del siglo dieciocho y comienzos del siguiente, al zaragonés le tocó experimentar un auge extraordinario del toreo y esto se reflejó en la expresión de sus colegas contemporáneos, sin serle tampoco ajeno. Si bien pasaron algunos años y varias contiendas bélicas para que Goya retratara a los toros y a sus carniceros, el desencanto frente a lo que sucedió en la sociedad española después de 1815 desligó el componente político de sus obras directamente. 

La tauromaquia. Esta serie no tuvo en su época un éxito comercial.

Consiguiendo un efecto dramático y tenso a través de las luces y las sombras, la serie taurina no tuvo un gran éxito comercial. Fue fuera del país ibérico donde tuvo un primer reconocimiento, irónicamente en Francia. Una cosmovisión moderna de estas obras lanza la posibilidad de una mentalidad anti-torera de Goya, a pesar de las cartas de su amigo Martín Zapater que refiere a la afición del español por la práctica. 

El tema de los grabados gira desde la historia del toreo, hacia el reconocimiento de los famosos matadores del momento. Las razones de inmiscuir en esta temática a grabar giran en torno a una consecuente crisis personal devenida de la guerra de independencia: un descanso a la muerte humana, pero afrontando a otro tipo de sufrimiento. Porque es clara la pregunta retórica que puede hacerse frente a tan devastadora práctica: ¿los toros han de sufrir?

 

Una proposición más mercantilista dirá que las obras fueron la reacción a la urgencia de Francisco de reponer el vacío material que le dejó la muerte de su esposa, Josefa Bayeu, y la obligación de dar por otorgada la parte de la herencia que le correspondía a su hijo Javier. El éxito no fue inmediato. Sin embargo, otra parada es la suposición de que el vacío era más bien emocional: renegado en su vejez, la melancolía hacia una temática que conoció de chico pudo haber llenado el espacio generado por la viudez.

Los desastres de la guerra. Goya trazó con ella su crítica.

Goya pintó La Tauromaquia en el último tramo de su vida. Sin la presencia de sus grandes mentores Carlos III y Carlos IV, sin conexión con el nuevo rey Fernando VII, se exilió en la localidad francesa de Burdeos donde pasó su último tiempo en este mundo, hasta un 16 de abril de 1828 donde el diagnóstico de un tumor y la caída de una escalera, causaron el final.

La obra en Mendoza

Punto de inflexión entre dos siglos, dándose cambio del neoclasicismo a la pintura contemporánea y al romanticismo, dos de los conjuntos de grabados más representativos de Francisco de Goya llegan a nuestra provincia de la mano de la Fundación Guayasamín. Previamente las obras de su fundador Oswaldo y más adelante las de Salvador Dalí, aterrizaron en el departamento de San Rafael con una fuerte acogida de la gente. 

 

Del 6 de febrero al 5 de abril, la Secretaría de Cultura expondrá Los desastres de la guerra, en el Espacio Cultural Julio le Parc, en Guaymallén. Mientras que desde el 7 de febrero hasta el 5 de abril, presentará La Tauromaquia, en el Centro de Congresos y Exposiciones Alfredo Bufano, de San Rafael, respondiendo a un exponencial crecimiento del consumo cultural en el Sur de nuestra provincia.