Economía Miércoles, 10 de abril de 2019 | Edición impresa

FMI: “Si el mundo se complica la Argentina podría pasarla mal”

Por Javier Álvarez - Corresponsalía Buenos Aires

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo ayer que la Argentina está llegando a una zona de “estabilización financiera y la recuperación” económica, pero aclaró que un avatar global podría volver a empeorar las cosas para el país. “Los cálculos para Argentina pueden fallar ‘si escalan las tensiones comerciales’ entre las principales potencias y hay una nueva huida del riesgo que representan las economías más vulnerables”, advirtió el organismo multilateral.  

 

El fondo reveló su informe “Perspectivas de la economía mundial”, horas antes de una nueva negociación con el Gobierno argentino que arranca hoy en Washington para profundizar el ajuste fiscal con la meta de llegar al equilibrio este año.

Tras trazar el dificultoso camino global que tendrán el país en 2019, el FMI habló de números: la inflación será del 30,5% punta a punta y del 43,7% en promedio; el desempleo aumentará hasta el 9,9% de la población económicamente activa; y la economía caerá 1,2%. 

En un párrafo dedicado a la Argentina, el informe señala que “las proyecciones de crecimiento se han revisado al alza, y se espera que los salarios nominales más altos y las expectativas de inflación crecientes generen presiones inflacionarias más persistentes en 2019”.  

 

“Los riesgos a la baja para la economía siguen siendo considerables”, señaló el organismo. Interpretó que si bien hay algunos brotes verdes que permiten avizorar un rebote, aún la contracción del PBI puede ser mayor al 1,2% este año.  

A pesar de esos datos negativos para la población del país y rebajar el crecimiento para América Latina y el Caribe en 2019 y 2020, el FMI mostró cierto optimismo, en parte por el “moderado” desempeño de Brasil y México, pero más que nada por la “estabilización financiera y la recuperación” que espera para Argentina, tercera economía de la región.

 

El FMI transfirió ayer los 10.835 millones de dólares correspondientes al cuarto desembolso dentro del megacrédito que le otorgó a la Argentina luego de la crisis cambiaria que se desató en mayo del año pasado.