Arquitectura Martes, 4 de junio de 2019

Fisuras y grietas II: la reparación

Como ya se explicó en la nota del mes de abril, tanto las fisuras como las grietas son solo la manifestación de que “algo anda mal”.

Por Arquitecto Carlos A. Grisolía, arqgrisolia@cetarq.com.ar Director de CETArq

El problema no es específicamente la aparición de estos deterioros, sino que son el alerta por el cual la construcción nos está avisando que se está produciendo alguna anomalía en el resto de la construcción, que le está provocando un principio de ruina.

Dependiendo de la escala de la fisura o la grieta, será la premura con la que hay que actuar. La colocación de testigos como manera de comprobar el avance de la lesión, permitirá definir en qué sector se está produciendo la causa del daño.

Siempre (y nunca antes) de solucionar la causa que está poniendo en riesgo la construcción, se procederá a la reparación de la lesión, tanto si es una fisura como si es una grieta.

Reparación en mamposterías

En el caso de las fisuras pequeñas en mamposterías, se sugiere selladores del tipo cementicio, si se ha comprobado que no existe ningún movimiento evolutivo de la fisura. En caso de que la fisura presente algún comportamiento dinámico, es decir, movilidad tanto en longitud como en espesor, se recomienda la utilización de selladores de base siliconada neutros, que permitan la expansión y contracción en pequeña medida.

En el caso de haberse producido una grieta, o sea, una apertura de mayor espesor y tamaño, la recomendación es reemplazar las piezas de la mampostería dañada, retirando aquellas que presenten fracturas y recolocando piezas nuevas, siempre atendiendo a asentarlas con morteros de similares características al existente.

Es un error muy común que se recomponga la trama de la mampostería, asentando con morteros ricos en cemento, lo que le provee al sector reparado una rigidez superior al resto del paño del muro y el consiguiente comportamiento diferenciado y no homogéneo.

Reparación en hormigón

Cuando se producen fisuras o grietas en hormigón, debe interpretarse que la escala del daño es mayor al caso de las mamposterías. Claramente, el hormigón simple y el hormigón armado son materiales más resistentes y si han sido afectados por este tipo de síntomas (fisuras y grietas), debe interpretarse que la fuerza que las atraviesa es mayor a la resistencia del noble material.

En estos casos, y como se explicó en la nota anterior, a partir de la lectura de las grietas se puede identificar cual es la causa (esfuerzo no contemplado en el cálculo estructural) que está afectando a la estructura.

Al igual que en los casos de presencia de fisuras y grietas en mamposterías, se recomienda colocar testigos de yeso para comprobar el avance de aquellas y trabajar simultáneamente en una verificación del cálculo estructural, corroborando que no se haya modificado la morfología del edificio, lo que normalmente provoca este tipo de daños.

Luego del seguimiento de los testigos durante un período de tiempo prudencial, se procederá a la reparación del hormigón. La reparación del hormigón sin refuerzos puede ejecutarse con grouts cementicios o grouts epóxicos, si las dimensiones de las grietas son relativamente pequeñas. En caso de verificar que las grietas se han producido por una baja resistencia del hormigón, la reparación deberá incluir un refuerzo adicional.

Refuerzos del hormigón

Cuando el hormigón deba ser reforzado se pueden tomar algunas de estas opciones:

-Recrecido de hormigón: se trata de ampliar la sección de la pieza, generando en su perímetro un espesor mayor de hormigón, el que puede ser con armadura o sin ella, dependiendo el esfuerzo.

-Colocación de un sistema de postesado: cuando las dimensiones y espacios lo permitan se puede reforzar el hormigón a partir de la colocación de estructuras metálicas reticuladas, que recompongan la resistencia perdida.

-Adhesión de láminas de acero: en casos específicos, cuando se necesite aumentar la resistencia a la flexión, pueden adherirse con resinas epóxicas, láminas de acero a la zona traccionada de la pieza de hormigón.

-Refuerzo con bandas de fibras de carbono reforzadas: esta metodología de avanzada permite reforzar el hormigón a partir de la adhesión en la superficie del hormigón de estas bandas de carbono, que le confieren un aumento de las resistencias necesarias, con la ventaja que se pueden utilizar para cualquier tipo de esfuerzos, es decir, tracción, pandeo, flexión, compresión, y corte, dependiendo de la forma que se las coloque.

Las fisuras y grietas suelen crear preocupación en los usuarios cuando aparecen espontáneamente y sin causas aparentes. Sin embargo, esta manifestación debe tomarse como un aviso de que el edificio se está “enfermando”.