+ Deportes Opinión Lunes, 26 de agosto de 2019 | Edición impresa

Fernando Gago es el ejemplo - Por Leandro “Tato” Aguilera

“Pintita” superó una nueva lesión de ligamentos y luego de casi 9 meses volvió a hacer lo que más le gusta.

Por Leandro “Tato” Aguilera - Periodista mendocino de TyC Sports

El triunfo de Vélez Sarfield ante Newells por 3 a 1 quedará en la historia de nuestro fútbol por la vuelta de Fernando Gago a un terreno de juego de manera oficial. El ex jugador de Boca Juniors superó una nueva lesión en su tendón de Aquiles y luego de ocho meses, casi nueve, en total volvió a hacer lo que más le gusta –patear una pelota de manera profesional y en un encuentro por puntos-. 

Resiliencia, indica el diccionario, es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Además, otros autores, agregan que es la facultad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc. Todo esto es lo que Gago hizo con respecto a sus lesiones (tuvo tres desprendimientos, dos en una pierna y uno en la otra, del tendón de Aquiles; Ruptura de los ligamentos cruzados) y fundamentalmente,  en la última, que lo marginó durante todos estos meses de sentirse feliz en un partido de fútbol.  Esa adaptación para poder superar lo que le pasó y su decisión por no bajar los brazos con la perseverancia que lo caracteriza, hizo que su deseo de retornar se haga posible.  Él lo hizo posible.

Desde su entorno me contaban que “su recuperación no estaba atada a un club en especial, es por eso que arregló su salida de común acuerdo con Boca y que si era por una cuestión personal que lo movilizaba a sortear esos obstáculos que aparecieron en su vida como imponderables deportivos”.  Con sus 33 años, cumplidos en abril, no quería retirarse de esa manera y con todo el apoyo familiar, como de sus seres más queridos pudo lograrlo. Es un ejemplo de superación y, verlo con una camiseta nuevamente, me dio mucha alegría. Desde este espacio sólo tengo palabras de admiración por lo que logró y ojalá siga disfrutando del fútbol por muchos años más. 

Cambiando de tema, se viene una semana en la que la Copa Libertadores nos podría confirmar un nuevo cruce entre Boca y River; River y Boca en las semifinales –lo repito para que nadie se enoje-. Ambos clubes vienen de ganar en la ida, Boca 3 a 0 en la altura de Quito ante la Liga Deportiva Universitaria –algo histórico por haberse disputado el encuentro a 2800m.s.n.m- y River 2 – 0 –con polémica con el VAR en el primer penal como en el segundo que le otorgaron- ante Cerro Porteño pero siendo superior futbolísticamente al conjunto paraguayo. Ambos vienen de enfrentarse en la final que la CONMEBOL llevó, de manera alocada, a Madrid por los hechos de violencia ocurridos en la llegada del micro Xeneize al Monumental y ambos se enfrentarían en una instancia decisiva de la competencia (veremos si la Conmebol sigue con el mismo discurso) por lo que podríamos tener un Superclásico, el del 1 de septiembre por la Superliga, como antesala de un octubre lleno de predicciones deportivas para vivir otro partido que, de confirmarse, también será histórico. 

River Plate mantuvo la base y el plantel. Gallardo le sigue dando un plus que se le ve a su equipo que sigue demostrando su categoría. Velocidad y mucha movilidad son sus principales atributos. 

Boca Juniors, en cambio,  cambió bastante a sus jugadores por las ventas e incorporaciones como también la identidad del Xeneize con Gustavo Alfaro que le pudo dar su impronta que tiene como premisas la hombría y solidaridad con intensidad. Si se da, falta un partido para cada uno, será un duelo muy interesante. Duelo de estilos y de dos grupos que vienen anímicamente muy bien. Es nuestro fútbol y tenemos que estar felices por esperar otro cruce así. Ojalá que esta vez, si lo tenemos, lo vivamos en PAZ y sin hechos que nos hagan dar vergüenza ajena.