Turismo Domingo, 24 de febrero de 2019 | Edición impresa

Fernando de Noronha: snorkel en Praia do Sancho

Elegida en 2018 por los viajeros de TripAdvisor, como “la mejor del mundo”. Fue un presidio. Hoy es un Parque Nacional marino.

Por Redacción LA

Chaleco salvavidas, patas de rana, máscara de snorkel. La lancha apaga el motor durante una hora para que saltemos al mar. Con 25 grados, las aguas transparentes de Fernando de Noronha son un impacto visual en el Nordeste de Brasil.

Siguiendo los consejos del guía, pataleamos hacia las zonas oscuras del oleaje turquesa, donde están los arrecifes de coral y se concentra la fauna marina. Cada mirada encuentra combinaciones de colores en cardúmenes que no reconoce, hasta que el propio cuerpo se paraliza cuando advierte que está nadando sobre una tortuga de casi medio metro de largo.

 

En este paseo embarcado, ya vimos los saltos de los delfines rotadores en la Bahía Dos Golfinhos y los restos de un viejo barco griego que naufragó cerca del puerto de la isla.

Luego de 50 minutos de snorkel en la Bahía Do Sancho, volvemos a la lancha para descansar a la sombra y comer pescado asado, que el timonel preparó en la parrilla mientras nadábamos.

La playa Do Sancho es una medialuna de arena dorada, a la que abrazan altos acantilados cubiertos de vegetación. Como se encuentra dentro del Parque Nacional Marino (PARNAMAR), hay que pagar para ingresar, tiene horarios y carece de paradores con sombrillas y puestos de comida.

 

El acceso también exige un esfuerzo físico: para llegar a la arena hay que bajar por escaleras de metal, verticales y apretadas entre las rocas, o bien, nadar desde una embarcación. 

Quizá “la mejor playa de Brasil” sea la síntesis de este archipiélago de 21 islas e islotes que ocupa un área total de 26 km2 (9 km2 son de plataforma marina) y pertenece al estado de Pernambuco. Agreste y exclusivo, Fernando de Noronha resulta un destino caro por la distancia, el cupo de 420 visitantes diarios promedio y todas las regulaciones para la preservación del medio ambiente.

En el medio del océano Atlántico, Noronha se ubica a 545 km de Recife y 360 km de Natal (los vuelos de cabotaje duran cerca de una hora), cuatro grados al sur de la línea del Ecuador. Y con el mismo nombre se denomina tanto al archipiélago como a la isla principal (la única habitada).

La tranquilidad se destaca, en Baía do Sancho, junto a las arenas claras y un mar turquesa.

Una larga historia

Los datos se asimilan día a día, playa a playa. “El paraíso está aquí”, dicen que exclamó el navegante Américo Vespucio cuando llegó a estas latitudes en 1503 y, al año siguiente, el lugar fue donado en forma de capitanía hereditaria al hidalgo portugués Fernán de Loronha porque había financiado las expediciones exploradoras. Entonces la isla recibió una derivación de su nombre.

Con una ubicación estratégica, fue disputada por franceses, ingleses, holandeses y portugueses. 

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el lugar fue usado como presidio político (1938 a 1942) y base militar después. Mientras en 1942 se instaló una base de la Marina Americana cerca de la “Baía do Sueste”, continuó siendo Territorio Federal hasta 1988. Entonces se reintegró al estado de Pernambuco y se creó el Parque Nacional Marino.

Tomás Moro escribió “Utopía” en 1516 y hablaba de una isla en la que vivía una comunidad ficticia (el término se popularizó más tarde como sinónimo de un plan o sistema deseable que parece de difícil realización). Dicen algunos historiadores que su obra fue inspirada por las narraciones fantásticas de Américo Vespucio, recién llegado de esta isla en el Nuevo Mundo. ¿Será Noronha el lugar perfecto de la primera Utopía?
Ideal desde la ventanilla del avión, la isla de 11 km de largo y 4 mil habitantes tiene una sola ruta asfaltada y un aeropuerto a escala Playmobil: bajamos de la nave por la escalerilla, mirando al Morro do Pico detrás. Todavía no sabemos que la roca de 323 metros es la altura máxima del lugar y el ícono, junto a los cerros simétricos Dois Irmãos (Dos Hermanos).

 

Las bahías y ensenadas de la isla encierran en total unas 15 playas. Como la famosa de Sancho, las playas Leão, Sueste y Atalaia del sur pertenecen al Parque Nacional y están unidas por un sistema de “Trilhas” (senderos), creado para ir a pie a lugares de la costa que tienen acceso vehicular. ¿Un consejo? Al llegar a la isla, dirigirse a la administración del Parque para agendar las “trilhas”, ya que los cupos son limitados y se agotan rápidamente.

Considerado uno de los diez mejores lugares del mundo para bucear por la visibilidad de las aguas y la variedad de la fauna marina, Noronha  tiene siete especies de tiburones y un museo que explica, entre otras cosas, que los ataques son inusuales pero hay que practicar buceo y snorkel siempre bajo la supervisión de los guías locales. 

Entre enero y septiembre de 2018, las nacionalidades que más reservaron alojamientos en Fernando de Noronha, después de los brasileños, fueron los argentinos, estadounidenses, italianos y franceses, según una investigación realizada por Booking.com.