Opinión Sábado, 21 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Félix Frías, gran cronista de nuestro pasado - Por Luciana Sabina

Félix Frías, quien mantuvo una estrecha relación con Lavalle, Sarmiento y Alberdi, es uno de los grandes cronistas del pasado nacional.

Por Luciana Sabina - Historiadora

Muchas páginas de nuestra historia se llenaron gracias al registro sigiloso de sus protagonistas menos conocidos, entre estos se encuentra Félix Frías quien mantuvo una estrecha relación con Juan Galo Lavalle, Domingo Faustino Sarmiento y Juan Bautista Alberdi, entre otros. 

Su injerencia concreta en cuestiones patrias comenzó hacia 1838 cuando se sumó al frente que partió de Montevideo para enfrentar a Juan Manuel de Rosas. 

Él mismo describió el encuentro crucial que lo hizo decidirse: 
“Acabo de tener una conversación con el General Lavalle sobre los planes de la Revolución (…  ). Hablando del pasado me dijo: ¿quién no ha cometido errores? Yo el mayor, uno inmenso que ha traído todas las calamidades de la Patria, pero le protesto a Ud. que sacrifiqué a Dorrego con la intención más sana; y que este sacrificio me fue tanto más costoso cuanto que yo quería a Dorrego, yo lo quería, y tenía para mí cualidades muy recomendables. Yo lo confieso, yo me arrepiento a la par de mi Patria”. 

A partir de entonces se convirtió en secretario personal del General porteño y gracias a sus escritos sabemos, por ejemplo, lo arrepentido que estaba de hacer fusilar a Dorrego: 

“Verdad es que fue desgraciado —escribió Félix sobre Juan Galo—; pero siendo siempre desgraciado, durante la más larga y penosa campaña que se ha hecho en defensa del honor argentino, salvó la dignidad de su país de la única manera que le era posible salvarla, protestando en muchos campos la batalla contra la sangrienta y brutal tiranía.

Nada tendría este país que oponer a la vergüenza de haber soportado durante veinte años el yugo de esta tiranía, si no existieran esas glorias del héroe de las derrotas. Fue desgraciado, es verdad, pero luchó siempre y luchó con denuedo admirable. Se lanzó con un puñado de hombres a desafiar el poder de Rosas, vencedor en toda la República, y combatiendo sin recursos de ningún género”. 

Tras la muerte de Lavalle y hasta la derrota de Rosas en Caseros, Frías tuvo que vivir en el exilio. 

Con la llegada al poder de Bartolomé Mitre se sumó al gobierno y comenzó a desempeñarse en cuestiones diplomáticas como cónsul en Chile. 

Ese era el puesto que ocupaba cuando Sarmiento - ya Presidente- le encargó que lo mantuviese informado sobre cada paso que daba Felipe Varela, expulsado de Argentina y residente en aquél país. 

Las cartas entre ambos sirven para reconstruir los últimos días del caudillo, entre otras cuestiones. 

Además Sarmiento buscó demostrar que jamás escribió a favor del dominio chileno sobre la Patagonia argentina. Para eso le encargó a Frías revisar cuidadosamente los artículos que escribió en Chile durante su juventud. El viejo secretario de Lavalle concluyó que no existía ningún comentario referido a la Patagonia en los mismos. En todos se hablaba de los derechos chilenos sobre la zona específica del estrecho de Magallanes. 

Don Félix falleció en París en 1881. Aunque su figura no sea muy conocida es uno de los grandes cronistas del pasado nacional y, como tal, merece su lugar entre estas páginas.