+ Deportes Jueves, 21 de noviembre de 2019

Jugó con el público y los bañó de tenis: el paso de Roger Federer por Argentina

Por Redacción LA

Roger Federer, el mejor tenista de la historia para gran parte de la prensa especializada, pasó por segunda vez por Buenos Aires y deleitó con su técnica sin par a las más de 15.000 personas que llenaron el estadio Mary Terán de Weis, reeditando la "Federermanía" que lo acompaña en cualquier lugar del planeta.

El "momento" Federer de la noche

La exhibición que brindó en el Parque Roca ante un futuro campeón como Alexander Zvererev fue la excusa para renovar el idilio entre Federer y la gente, un vínculo que excede largamente a los aficionados del tenis, ya que a esta altura la imagen del multicampeón suizo es la representación del deportista del siglo XXI.

Con un estadio colmado que lo fue a ver como si esta fuera una gira despedida, aunque el mismo Roger anticipó que seguirá jugando mientras lo disfrute y, a juzgar por como lo reciben, en cualquier court hay cuerda para rato.

 

Federer es local en cualquier lado, aunque enfrente a un jugador local. No parte aguas. Y en esos casos excepcionales, llámese Nadal en la Caja Mágica de Madrid, el afecto muda al respeto absoluto.

Es tan cierto que cobra millones de dólares por esta gira (se habla de unos 10.000.000) como que en la cena del lunes en un hotel de Puerto Madero recorrió las 36 mesas del salón, posó para la foto en cada una y estrechó las manos de todos.

 

A los 38 años mantiene en el máximo nivel la vigencia del tenis clásico, una especie en extinción, y ya no importan sus 310 semanas como número uno, los 103 títulos ganados, los 20 Grand Slam, los 8 Wimbledon, ese "santo grial del tenis" como él calificó, el patio de su casa, como "la Bombonera para Riquelme", que retribuyó el elogio y lo visitó en camarines junto con otro "bostero de ley" como Juan Martín Del Potro.

 

Y hablando de "xeneizes", otro, de los de más lustre, Diego Armando Maradona, apareció en las pantallas del estadio con un mensaje de congratulaciones para el suizo, que también fue recibido complacientemente en las graderías por dos goleadores de época como Gabriel Batistuta y Hernán Crespo, así como por otro digno representante de los colores celeste y blanco, el ex capitán de Los Pumas, Agustín Creevy.