Fincas Sábado, 15 de junio de 2019 | Edición impresa

Exportaciones: lenta reacción del agrícola mendocino

Un informe del Ieral muestra que, a pesar de la mejora en el tipo de cambio, los envíos al exterior se han mantenido relativamente estables.

Por M.Zalazar y S.Conte - mzalazar@losandes.com.ar

Hace apenas un año, el dólar cotizaba $ 18 en Argentina y hoy se vende a $ 46. El salto del tipo de cambio tuvo un impacto negativo en la inflación, pero al mismo tiempo favoreció la competitividad del sector exportador, mejorando las expectativas las empresas mendocinas que venden sus productos fuera del país. Pese a esto, los resultados demuestran una reacción tímida de la agroindustria y ponen en duda el crecimiento exponencial en el corto y mediano plazo.

Un informe elaborado por el Ieral, de Fundación Mediterránea, indica que en Mendoza, aunque aún no hay datos oficiales disponibles, “se estima que las exportaciones totales se mantienen relativamente estables a inicio de este año”. Donde sí se ha visto una mejora es en vinos, principal producto exportado, con un aumento del 3% en dólares, menores precios promedio y mayores cantidades, especialmente en granel. “Los mostos presentan un mayor incremento (34%)”, destaca el estudio. 

 

Como punto en contra, el ajo mendocino no está encontrando una respuesta favorable del mercado brasileño, su principal destino. “Brasil está importando menos ajo argentino, con caída en cantidad y en precios en dólares”, resalta Fundación Mediterránea.

El informe plantea que, bajo las condiciones actuales, el sector exportador de Mendoza debería mostrar señales de recuperación mucho más claras, algo que no está sucediendo. “Un dólar más caro le brinda una ventaja competitiva a las empresas argentinas, que pueden ofrecer sus productos a menor precio en dólares (puesto que se reducen sus costos en dicha moneda), y así vender mayor cantidad. También permite vender productos baratos, que antes no se podían exportar”, señalaron Jorge Day y Gustavo Reyes, economistas del Ieral.

 

“La clave está en un fuerte aumento en volúmenes, como se está observando en vinos y mostos. Lo del ajo tiene una complicación, por la invasión de ajo chino, que tira los precios hacia abajo”, agregaron.

Desafío de crecimiento

Los economistas del Ieral analizaron el mercado exportador de Mendoza y opinaron sobre qué debería pasar para que la provincia logre un “boom exportador” en el nuevo contexto económico. Day y Reyes identificaron dos grandes condiciones que deberían darse para que esto ocurra. Por un lado, señalaron que se debe mantener un escenario macroeconómico estable que favorezca a las empresas exportadoras. Por el otro, consideraron esencial que la provincia apunte a una mayor diversificación de su perfil exportador.

 

En lo que respecta al escenario macroeconómico, los expertos señalaron que es fundamental que se mantenga un dólar caro y estable, con estabilidad en los precios (inflación) y en el sector financiero. “Es importante también reducir el costo de los productos argentinos con una baja de la presión impositiva, la disminución de las tasas de interés y mayor acceso a crédito”, señalaron los economistas.

“Además, se debe avanzar en negociaciones para conseguir acuerdos con otros países. Así se pueden reducir los aranceles externos que se cobran a productos argentinos. De esto ya hay mucho escrito, pero todavía se mantiene en papeles”, agregaron.

 

En lo que refiere al perfil exportador mendocino, no es fácil pensar en cambios significativos en el corto plazo, pero los economistas advirtieron que es necesario aprender de la estrategia de otras provincias. “Algunas se vieron beneficiadas por la aparición de un producto muy rentable, como el oro en San Juan o el cobre en Catamarca, mientras que otras lograron un importante crecimiento cambiando su manera de producir”, afirmaron. 

“Lo cierto es que en los últimos veinte años Mendoza tuvo menor dinamismo exportador que el promedio del país. Esto es algo llamativo, dado el boom exportador de vinos observado luego del período 2003-2010”, señalaron.

 

Para explicar la lentitud del sector exportador local, Day y Reyes recordaron que en el año 2000 las exportaciones de petróleo representaban la mitad de los envíos al exterior de la provincia, algo que se fue desvaneciendo con el paso de los años, debido a algunas decisiones del gobierno nacional y a las bajas inversiones en suelo mendocino. 

Por otro lado, observaron que los precios de los principales productos exportados por Argentina (oleaginosas y cereales) tuvieron un espectacular aumento durante la segunda mitad de la década pasada, algo que no aconteció con productos exportados desde Mendoza. “Eso quiere decir que una parte importante de la buena performance exportadora argentina en la década anterior estuvo vinculada con los altos precios de commodities agrícolas”, indicaron. 

 

Problemas económicos

Mario Bustos Carra, gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, se mostró de acuerdo con los economistas del Ieral respecto a la lenta reacción del sector exportador mendocino a la mejora del tipo de cambio. Sobre esto, opinó que “la suba del dólar no ha tenido un gran impacto debido a que se produjo un rápido traslado a precios (inflación interna) que comprometió la competitividad de las empresas locales”

Otro factor que incidió negativamente en el mercado de exportación fue el “ruido” en la negociación con los importadores. “Primero se bajaron las retenciones y luego se aplicaron nuevos impuestos. Muchas empresas negociaron un precio pensando en una determinada carga tributaria y luego debieron dar marcha atrás y renegociar con los compradores de otros países. Sin duda este tipo de situaciones conducen a una pérdida de credibilidad muy difícil de recuperar”, lamentó.

 

Falta de apoyo

Raúl Aruani, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Mendoza, expresó que no han notado una ventaja por el tipo de cambio, ya que el sector sufre un deterioro producto de la falta de apoyo desde 2007. De hecho, opinó que si no se adoptan medidas estructurales para recuperar las economías regionales, si se produce un repunte será muy lento. 

Es que indicó que se redujo considerablemente la superficie de peras y manzanas, por la pérdida de rentabilidad de los cultivos, cuyo principal destino era la exportación. Y los que están aún en pie, agregó, al no recibir todos los cuidados necesarios, han perdido calidad. “Hoy no llegamos al 10% de lo que se exportaba en 2007, antes de que empezara a decaer la exportación”, señaló. 

 

Aruani detalló que el durazno en fresco sí alcanza una producción en cantidad y calidad comercializable, con un cierto margen de rentabilidad, pero como no tiene una vida poscosecha prolongada es difícil llegar a mercados como Estados Unidos o Europa, más que con unas pocas variedades; mientras Brasil también atraviesa una cierta crisis económica. 

Carlos Ianizzotto, presidente de Coninagro y gerente de Acovi, resaltó que la provincia necesita tener una fuerza exportadora más agresiva y requiere del trabajo organizado entre las entidades y el gobierno provincial y nacional, para abordar en forma estratégica los mercados internacionales. En este sentido, consideró que se deben diseñar políticas específicas para cada producto, según sea de producción primaria o con valor agregado, y los países de destino. 

 

Para las exportaciones alimentarias, indicó, los mercados requieren volúmenes que no alcanzan los pequeños y medianos productores, a menos que hagan alianzas con los de otras provincias y países

El vino, la excepción

Los economistas del Ieral destacaron los resultados logrados por la vitivinicultura en los últimos 20 años, un sector que fue en contra de la tendencia general de Mendoza, con un sector exportador creciendo a menor ritmo que el promedio nacional

 

“En la década anterior, las cantidades exportadas de vino mendocino crecieron a un ritmo muy superior a las cantidades importadas de vinos en el mundo. De esa manera, Mendoza creció en participación en ese mercado, algo que luego se ha ido diluyendo, primero por el dólar barato y luego por una reacción lenta al aumento del tipo de cambio real”, indicaron.