Mundo Club House Martes, 13 de agosto de 2019

Excelentes ideas para volver tu casa más acogedora

¿El blanco torna tus espacios más fríos? Te contamos cómo ganar calidez sin perder la sensación de luz.

Por Redacción CH

¿Pintaste en blanco y no te gusta el resultado?  O te encanta el blanco pero te parece demasiado frío... Parece un poco radical pero pintar suele ser la mejor opción. No te asustes, se trata de subir un simple tono, seguro que será suficiente: un solo punto a más beige, a más gris, a más crudo o más crema... vas a poder conservar sus virtudes.

Si realmente no sos fan del blanco pero vivís en una casa en donde no podés pintar ni hacer ningún tipo de modificación, o simplemente querés que tu casa sea un poco más cálida, te tocará trabajar con los muebles y complementos.

En este caso, todo lo que son elementos naturales funcionan a la perfección, sin riesgos, porque aportan texturas y colores cálidos sin llegar al contraste. En el suelo, las alfombras de yute o de sisal claro son perfectas. Para las paredes buscá cuadros que vayan del beige a los tierras.

Complementos: el toque acogedor

Paredes, sofás, butacas, mesa de centro, librería. Un salón completamente blanco garantiza amplitud. Para que no se vea desangelado, podés agregar complementos en madera y fibras naturales. Una buena idea es un lindo sofá  o puf. También una mesa auxiliar, espejo o lámpara de pie.

Cómo decorar paredes blancas

Para da un toque de calidez en medio del blanco total podés utilizar una grabado antiguo enmarcado por un acabado envejecido. Otra opción estupenda son los espejos, que no rompen la continuidad de color y sí que pueden aportar un toque cálido con el marco. 

¿Qué muebles escoger? 

Lo ideal es que solo rompa la armonía del blanco una pieza. Eso sí, debe ser una pieza que merezca ese protagonismo porque lo tendrá. En este caso se han escogido unas sillas que combinan la madera y el mimbre. 

El poder de la madera

Cualquier tipo de madera, incluso la pintada, aportará calidez. Iremos incrementado la temperatura a medida que vamos viendo la veta o recuperando su color natural.

De menos a más: madera pintada, madera pintada con textura o grietas, madera envejecida, madera decapada, madera natural... En este caso, se ha recuperado la madera pero dejando el velo blanquecino.

Las telas: ganamos con las texturas

Sí queremos ganar calidez y no queremos subir el color, solo nos queda ganar textura. Las telas son el recurso más fácil. Almohadas, mantas y ropa de cama, el más rápido y disponible.

En verano, los que contienen fibras naturales, el saco, la arpillera, los linos bien rústicos. En invierno, la lana, el terciopelo, los cojines peludos.

Colores, pero pocos

Evitá los contrastes, cualquier color intenso gana al blanco. Y si en verano compraste unos almohadones más frescos, como los verdes de este salón, amortiguá su efecto incorporando un tono cálido. 

El dorado, cálido y sofisticado

Estamos acostumbrados a verlo en su acabado envejecido y clásico, en marcos de madera, por ejemplo. Pero podés darle un toque luminoso y moderno con las griferías, las lámparas o los complementos. 

Blanco y poco más

Con los baños nos suele pasar lo mismo. El marco del espejo, una repisa... Incorporar la madera o el mimbre de alguna manera, suele ser más efectivo que llenarlo de pequeños complementos.

Cortinas que filtran la luz cálida

Como las pantallas de las lámparas, las cortinas acaban transformando la luz que las atraviesa. Si elegís telas ligeras que dejen pasar la luz pero que tengan un color sutil, vas a conseguir un doble efecto de calidez.

Lograr que un ambiente blanco respire calidez puede parecer casi una contradicción, por esa razón es necesario trabajar con mucha sutileza para lograr que sea acogedor sin romper su magia, sin perder esta sensación de amplitud, serenidad, luz... Sabemos que las telas y la madera son de gran ayuda pero hay que  ir incorporándola poco a poco, en pequeñas dosis y evitando los contrastes.

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