Opinión Sup. Economía Domingo, 28 de abril de 2019 | Edición impresa

Errores que derivaron en la crisis política y económica - Por Rodolfo Cavagnaro

Problemas de diagnóstico, de métodos y de manejo político derivaron en un círculo vicioso.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

La economía argentina viene atravesando una situación que tiene componentes financieros que impactan sobre el nivel de actividad económica, a lo que se suma la incertidumbre política generada por las consecuencias propias de los errores cometidos por la propia gestión del presidente Macri. El problema es que esa suma de problemas hoy está generando una severa crisis en la cual han perdido credibilidad los inversores, los consumidores y los votantes.

No es posible hablar de un error puntual en la política económica porque se generaron una sumatoria de actos fallidos que reflejan mala previsión, soberbia o eventuales casos de impericia política y de gestión de política económica. Se partió de un mal diagnóstico, que subestimó la gravedad de la situación recibida, se fijaron metas de inflación inalcanzables dado que había un plan para eliminar subsidios, que harían subir tarifas e impactarían en los índices de precios. Desde ahí, muchos errores por abundancia doctrinaria o de voluntarismo espasmódicos.

Todos los planes cayeron en marzo de 2018 cuando subieron las tasas internacionales porque Argentina se quedó sin financiamiento internacional y la fantasía del gradualismo financiando el déficit con deuda externa se cayó. El problema es que la suba de tasas en EE.UU ya había sido anunciada un año antes por la Reserva Federal. ¿No se enteraron? Lo que más sorprendió es que la noticia los haya sorprendido.

Ante esta situación se recurrió al FMI y se cometieron una serie de errores que llevó a que el primer acuerdo fracasara, se cambiaron dos presidentes del Banco Central y en el medio el valor del dólar pasó de $22 a $42. En esa situación se establece un nuevo plan monetario consistente en congelar la base monetaria y establecer una banda de no intervención del dólar. Esta banda hoy se muestra como un error ya que mientras la cotización de la moneda se mantenga dentro de sus límites, el BCRA no puede intervenir. 

El problema es que la amplitud entre el techo y el piso es demasiado grande y facilita la volatilidad y el juego especulativo mientras la autoridad monetaria no puede intervenir. Esto se vio entre miércoles y jueves con la divisa escalando furiosamente desde $ 43 hasta $48 sin que la autoridad monetaria pudiera hacer algo. El problema es que los especuladores saben que el regulador solo tiene como herramienta la tasa de interés y juegan a su antojo dentro de la banda. El mercado necesita autoridad firme y hoy no está.

Los problemas de origen político

La decisión de adoptar un esquema gradualista financiando el déficit con deuda fue política, la de eliminar subsidios también, así como la de fijar metas de inflación inalcanzables y luego cambiarlas anunciando un programa más relajado. Todo esto fue minando la confianza y, cuando el mercado internacional se dio vuelta, los inversores se fueron y empezó la corrida sobre el peso.

El origen de problema es el mismo de todas las crisis argentinas el exceso de gasto público y la imposibilidad de pagarlo con recursos corrientes. Por eso se recurría a aumentar impuestos y, si no alcanzaba, a emitir moneda o a tomar deuda externa. Este caso fue similar y cuando se recurrió al FMI los inversores comenzaron a mirar con lupa los vencimientos de deuda. El gobierno calculaba que podía refinanciar una parte de la misma, pero los escenarios actuales hacen mucho más difícil el panorama. El uso de la tasa hizo que se generara una brutal recesión y, de esa manera, también se pone en duda las metas fiscales del gobierno porque la recaudación no responde y se compromete la meta de equilibrio fiscal.

Un problema financiero, que se podría haber acotado se agravó con la inflación, empujada por los aumentos de tarifas, ya que la quita de subsidios no se hizo con bisturí sino con un hacha. La quita fue generalizada en lugar de haber identificado los sectores de mayor consumo y haber aplicado quitas diferenciadas desde un comienzo. Lo cierto es que la inflación empujó la demanda de dólares y la suba de dólares volvió a empuja los precios, mientras la tasa paralizaba la economía y esta recesión pone en duda la solvencia fiscal. La crisis pone en duda la reelección de Macri y eso caer los bonos y subir el dólar y volvemos a los riesgos de inflación.

La conclusión ha sido la pérdida de confianza de los ciudadanos e la capacidad de gobierno, reflejada por una caída en las encuestas del presidente Macri, mientras sube Cristina Kirchner, y aparecen otros como Massa o Lavagna. Pero el problema más grave, que agudiza la incertidumbre del pueblo argentino y de los inversores, es no saber quiénes serán candidatos en definitiva (Hasta se duda en esta horas de la postulación de Macri).

Cualquier candidato de la oposición solo critica al gobierno, pero no dice cómo enfrentará esta situación. Cristina no habla de nada, ni de su candidatura ni de sus planes, pero economistas de su sector habrían dicho en Wall Street que ellos harían un canje forzoso de la deuda con una quita del 40%. Eso (que circula como rumor) desató la venta masiva de bonos argentinos en el exterior.

Errores propios, herencia compleja y una clase política que no está a la altura de las circunstancias no ayudan a dar claridad y profundizan la crisis.