Editorial Domingo, 25 de agosto de 2019 | Edición impresa

Énfasis en la libertad de expresión

Nada mejor que los días de celebración por los 25 años de la reforma de la constitución nacional para enfatizar sobre la libertad de prensa.

Por Editorial

Un trascendente homenaje a la Convención Nacional Constituyente con motivo de los 25 años de la reforma constitucional llevó a cabo la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa). 

Mediante distintos galardones, la entidad que nuclea a los medios de todos el país efectuó un justo reconocimiento a quienes inspiraron el texto reformado que recibió juramento hace un cuarto de siglo.

Las menciones incluyeron a quienes tuvieron una meritoria participación en aquella oportunidad para dejar plasmados en la Carta Magna aspectos trascendentes para el fortalecimiento de la libertad de prensa, un pilar republicano.

En su mensaje a los asistentes al importante acto, el presidente de Adepa, Martín Etchevers, no dudó en afirmar que en el cuarto de siglo transcurrido desde la puesta en marcha de la remozada Constitución el periodismo pudo llevar a cabo una importante labor a favor de la institucionalidad en la Argentina, al respeto por la división de poderes que consagra la Constitución y “a la contención de desvíos autoritarios” muchas veces cercanos a los ocasionales ejercicios del poder político.

En otro pasaje significativo de su mensaje, el titular de Adepa hizo notar que “si la Argentina logró evitar que se profundice su deterioro institucional, que siempre precede al deterioro económico, social y humanitario, es porque funcionaron ciertos contrapesos, entre los cuales sin dudas está la prensa”. Debe tenerse presente que tras aquella reforma constitucional de 1994 la Argentina avanzó hacia un marcado descrédito de muchas de sus figuras dirigenciales de  esa época hasta derivar en la crisis política y económica de principios de este siglo, de la que aún hoy los argentinos buscamos reponernos a duras penas en medio de avatares y desinteligencias sociales muy marcadas, lamentablemente.

Por otra parte, muy bien señaló el presidente de las entidades de prensa en su discurso que en la actualidad “el secreto de los periodistas se erige en un límite claro frente a quienes pretenden desacreditar las denuncias por corrupción o confundir a periodistas con delincuentes”. 

Vale muchísimo esta última apreciación en momentos en los que, como resultado de distintas y numerosas investigaciones sobre hechos de corrupción que inundaron la vida política del país en las últimas décadas, algunos periodistas se encuentran en la mira de abogados y jueces por ejercer el libre derecho de averiguar desvíos en el ejercicio del poder e informar a la ciudadanía.

Justamente, en tiempos de recambio institucional, como los que se viven actualmente en la Argentina, es cuando quienes ejercen la función pública en ámbitos de alguno de los tres poderes del Estado deben mostrar su idoneidad y desinterés sectorial y, por lo tanto, tener como único objetivo y derrotero el bien común, el bienestar del ciudadano, la vigencia de las garantías constitucionales muchísimas veces pregonadas pero no siempre ejercidas en plenitud. 

Y es en el ámbito de la Justicia donde primero debe imponerse la idoneidad, la honestidad y la equidistancia con los intereses políticos o de sectores influyentes en lo económico. Justamente, el ataque a la corrupción fue uno de los signos distintivos del accionar de muchos y jueces y fiscales en los últimos años. Quien opine lo contrario pecaría de necio o desnudaría falencias conceptuales muy marcadas con referencia a lo que se debe concebir como un ejercicio honesto del poder.

Por éste y otros argumentos en el reciente evento de  Adepa se puso de manifiesto con notable precisión que la libertad de expresión es un patrimonio de los ciudadanos. Patrimonio que sólo se defiende y sustenta cumpliendo con los preceptos constitucionales reconocidos en estos días.