Economía Jueves, 6 de junio de 2019

En plena crisis y por la inflación, los argentinos cambian ternera por cerdo

El cambio en los hábitos de consumo se debe a la inflación, que está en un nivel récord. El pollo es otra de las opciones más elegidas.

Por Esteban Gaitán, de la corresponsalía de Buenos Aires

El consumo de carne vacuna en el país cayó un 10,8 por ciento anual en el primer cuatrimestre y el de cerdo subió un 10%, lo que marca un efecto sustitución en los hábitos de compra, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

El informe tomó los datos del primer cuatrimestre de este año y los comparó con los del mismo período de 2018. Los datos reflejan un descenso en el consumo de carne que pasó de 57,2 kilos per cápita por año a 51 kilos por habitante.

 

A su vez, el consumo de carne porcina llegó a 17 kilos por persona, cuando en el mismo período del año pasado alcanzó los 15,3 kilos, y el de pollo se ubicó en 44 kilos por habitante, el mismo nivel que el del año pasado.

Precios

Si bien los precios de la carne venían corriendo desde atrás a la inflación, que fue de 3,4% en abril y acumuló un 55,8% en el año, en el primer cuatrimestre de 2019 registraron una aceleración que le permitió al sector productor y comercializador recomponer valores.

En un escenario de alta inflación y con los salarios en franca caída, hay consumidores que no pueden seguirles el ritmo a los precios y se quedan en el camino, lo que hace que haya un cambio en el comportamiento de compra.

En ese sentido, el 23 por ciento sigue comprando la misma cantidad de carne vacuna, pero el 46% tuvo un cambio en el hábito de consumo y compra cortes más baratos, a raíz de la pérdida de poder adquisitivo.

 

De ese grupo, en una encuesta realizada por el IPCVA, un 23% manifestó que sustituyó la carne de vaca por el cerdo o el pollo. Esto es considerado por la industria como un "efecto sustitución" por imposibilidad de acceso.  

De hecho, teniendo en cuenta el escenario inflacionario, con lo que se compra un kilo de asado, se compraba dos de pollo el año pasado y ahora hasta más de tres. La carne aviar ajustó sus precios menos que la vacuna.

Otro de los alimentos suplentes de la carne que nombran desde el IPCVA son las verduras y las pastas, que llegan a un 8 por ciento.

 

En sectores más jóvenes, es más alto el efecto de sustitución y se ve reflejado en el consumo de pollo que llega al 40 por ciento del total de productos cárnicos. Mientras que en personas de edad más avanzada, aparece el cerdo como opción más fuerte al momento de definir la compra para sustituir el tradicional churrasco.

En relación a los cortes popular que promovió el Gobierno, la exportación de carne permite que existan precios más accesibles para los consumidores en algunos cortes. “Si la Argentina no tendría esos niveles de exportación, esos cortes contarían con precios menos accesibles y no se podrían subsidiar", explicaron desde el instituto.