Mundo Miércoles, 26 de junio de 2019

En escuelas de Estados Unidos prueban tecnología para detectar comportamientos agresivos

Son micrófonos que prometen detectar actitudes de ira y eventuales situaciones de riesgo. Polémicos resultados.

Por Redacción LA

Algunas escuelas de Estados Unidos sumaron una nueva solución tecnológica en sus instalaciones. Pero un experimento reveló que esa asistencia no es tan efectiva y abrió paso a la polémica: ¿son efectivos estos mecanismos? Además, ¿respetan la privacidad de alumnos y profesores? 

 

 En concreto, se trata de micrófonos que usan algoritmos para identificar comportamientos agresivos; al menos esa es la promesa. La idea es que el dispositivo capte el audio del ambiente y cuando detecte sonidos que relaciona con la irá o el estrés extremo, alerte sobre posibles casos de violencia.

Pruebas fallidas

Ante la proliferación de estos sistemas en instituciones educativas y hospitales de Estados Unidos, las publicaciones Wired y ProPublica decidieron ponerlos a prueba. La experiencia no fue satisfactoria.

Ocurre que el mecanismo confunde risas y manifestaciones de alegría con expresiones de violencia, discusiones o gritos. En los videos se muestra a un grupo de alumnos jugando y divirtiéndose. Cuando aparece un punto rojo en pantalla, significa que el sistema detecta un signo de alarma. Pero como se ve, en aquel espacio no hay ninguna situación preocupante que deba ser reportada a autoridades.

 

El sistema contempla que cuando se detectan situaciones que superan los límites que establece el usuario, personas asignadas reciben un mensaje en su celular que indica la ubicación del micrófono que detectó la supuesta situación violenta.

Una de las pruebas

En otro video las alarmas se encendieron en el momento en que los alumnos aplauden cuando llega una pizza al aula. El reporte también señala que la tecnología también confunde la tos o el ruido que hace un armario al cerrarse, con expresiones violentas. Por contrapartida,  no detectó riesgos posibles en discusiones más serias.

 

Más allá de los falsos positivos que demuestran la ineficacia de estos sistemas (al menos en las pruebas mencionadas), la tecnología reflota el debate sobre la privacidad. Si bien las empresas que comercializan estos micrófonos dicen respetarla, la experiencia reveló además que quienes administran el mecanismo pueden acceder a las grabaciones de audio.