Sociedad Domingo, 19 de enero de 2020 | Edición impresa

En 2019 estudió casi la mitad de los internos del sistema penitenciario mendocino

Además, 473 reclusos egresaron de alguna modalidad de educación en contextos de encierro. Se ofrecen 9 carreras.

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

De las 4.982 personas privadas de libertad en la provincia, un promedio de 2.195 estudiaron en algún nivel educativo formal durante el ciclo lectivo 2019. Se habla de un promedio porque la cantidad sufre variaciones durante el año.

Entre ellos, el año que pasó, 473 internos del sistema penitenciario dieron un paso hacia nuevas oportunidades y egresaron de algunos de los niveles educativos que se dictan en contextos de encierro.

 

Algunos han hecho toda la trayectoria allí, otros sólo una parte, incluso varios hacen más de una carrera universitaria en paralelo.

Así, egresaron 91 estudiantes de primaria y 78 del nivel secundario, según informó el ministerio de Seguridad.

Además, 304 participaron en talleres de los Centros de Capacitación para el Trabajo (CCT).

 

Los internos de todos los complejos y unidades penales de la provincia e indistintamente de su condición tienen derecho y obligación a acceder a educación.

Así lo destacó Nahir Otero, coordinadora de tratamiento del Servicio Penitenciario quien subrayó que es obligación del Estado garantizar este acceso ni bien ingresan.

Pero además, la ley 8465 establece la obligatoriedad de que los internos estudien y trabajen en el marco del régimen progresivo de pena.

 

“No se la puede obligar pero es parte de la responsabilidad de la persona privada de libertad”, aclaró.

Futuro abogado

David tiene 39 años y desde los 22 está en el sistema penitenciario. Decidió aprovechar el tiempo y es uno de los estudiantes avanzados de Abogacía.

“Elegí estudiar porque siempre pensé que es una de las pocas posibilidades y herramientas que ofrece la sociedad para poder avanzar, puede ayudar a ingresar al mercado laboral y concretar proyectos personales”, detalló

 

Contó que había tenido estudiar como proyecto pero se vio condicionado  por las circunstancias de la vida: “caí muy joven en prisión y no tuve más remedio que empezar desde acá adentro la carrera que elegí”. Consideró que tener formación universitaria le va a permitir optar de qué trabajar.

Decidió estudiar abogacía porque en aquel entonces había sólo dos carreras disponibles. Consideró que el contexto lo condicionaba y quizás podría hacer mucho más por el lugar donde está y ayudar en el día a día en estas situaciones de encierro.

 

“Me he preparado tanto y me he formado de tal manera en esta carrera universitaria que creo que puedo tener una mirada diferente de lo que es el Derecho”, destacó.

Oportunidades

Otero explicó que la mayoría de quienes ingresan no tiene terminado el nivel primario y que en las cárceles se ofrecen todas los modalidades. Esto sin que deban salir de los penales, salvo trasladarse a algún otro. Adquirir estas herramientas será fundamental para lograr mejores oportunidades de inserción luego de cumplir la pena.

 

“La educación es un pilar fundamental para poder desempeñarse en un medio libre”, subrayó Otero.

Por otra parte, los tiempos no son iguales a los del sistema educativo tradicional. Los interesados pueden incorporarse en cualquier momento del ciclo lectivo y avanzan con sus propios tiempos. Esto implica que se promueva no por año si no por ciclo y que el avance se produzca en función del logro de objetivos académicos en los plazos que cada uno pueda.

“La educación no gradual es la organización del sistema sin grados, es una estructura flexible que le permite a la persona privada de libertad acceder a una instrucción individualizada y promover el crecimiento constante”, explicó Otero.

 

Y en ese marco aclaró: “No es igual cantidad de aprendizaje que cantidad de tiempo, se toma en cuenta a cada persona con su realidad educativa, su capacidad y su necesidad”.

En definitiva, cada uno podrá quedarse en cada ciclo el tiempo que requiera. Lo mínimo para hacer la primaria completa son dos años, y para la secundaria 3.

En 2019, además, 283 estudiantes que lograron avanzar en el nivel primario y secundario. En contextos de encierro la Dirección General de Escuelas ofrece CEBJA (primario) y  CENS (secundario).

 

Además, y por fuera del sistema formal, se ofrecen talleres de manualidades, canto, arte y otras prácticas.

Universitarios: 152 internos estudian carreras en la UNCuyo

El año que pasó hubo 152 internos que estudiaron en la Universidad Nacional de Cuyo a través del Programa de Educación Universitaria en contextos de encierro.

Algunos estudian dos carreras y otros están matriculados pero pasivos, son en total 216.

 

Hasta el año que pasó había 9 carreras disponibles y esperan sumar 2 más.

Las que más se estudian, en orden de preferencia son: Trabajo Social, Gestión Pública, Comunicación Social, Ciencias Políticas y Administración Pública, Derecho, Profesorado y Licenciatura en Historia, Profesorado y Licenciatura en Letras y Sociología.

Los espacios universitarios funcionan en el penal de Boulogne Sur Mer y en Almafuerte.

Este año sumarán tecnicatura en Educación Social y Tecnicatura en Administración de Empresas.