Sup. Economía Domingo, 4 de agosto de 2019 | Edición impresa

Emprendedores “Segundo Tiempo”: cómo apostar al proyecto propio después de los 45

La experiencia y las habilidades propias caracterizan a quien hoy emprende con éxito

Por Barbara Del Pópolo - bdelpopolo@losandes.com.ar

A qué edad se debe emprender, o cuándo se es lo suficientemente maduro para comenzar un camino propio, iniciar una empresa y “dejar de depender de un sueldo”. La respuesta la tienen los emprendedores del “Segundo Tiempo”, una comunidad que supera los 45 años y que para el mercado laboral podría ingresar en la franja etaria con mayores dificultades para conseguir un empleo.

Pasados los 40 años es cuando, se da una mezcla de experiencia y juventud que hace que el emprendedor tenga mucho más claro por dónde quiere encarar su sueño. Las consultoras de empleo animan a las empresas a considerar candidatos con más de 45 años, pero reconocen que todavía existen estructuras rígidas por las que prefieren algo difícil de encontrar en un candidato que sea muy joven y que, al mismo tiempo tenga mucha experiencia.

 

Es así que, según el último dato estadístico disponible publicado por la DEIE en su Encuesta Permanente de Hogares al finalizar 2017, 1 de  cada 10 desocupados se encuentra  dentro de esa franja etaria y hay en Mendoza un total de 204.000 personas con más de 45 y hasta 54 años en la provincia (99.000 varones y 1.05 mujeres). 

Experiencia. Aseguran que la experiencia anterior fue clave para arrancar. | Gustavo Rogé / Los Andes

Otro factor a considerar es que la experiencia hace que muchas veces los emprendedores del “Segundo Tiempo” que han trabajado en grandes empresas detecten posibles servicios, o soluciones para problemas que durante años vieron que el mercado no ofrecía. 

“Cualquiera puede aprender a emprender, pero emprender no es para todos, requiere esfuerzo y haber desarrollado la capacidad para superar situaciones traumáticas (e incluso el fracaso), es decir resiliencia. El mercado está muy abastecido y hay que tener una propuesta superadora”, explicó Daniel Tricarico, director ejecutivo de Asociación de Emprendedores de Argentina (Asea) a Los Andes.

 

Asea es una organización sin fines de lucro que se formó en el año 2014 que trabaja para que emprender sea más sencillo y para llevar adelante proyectos y nuevos negocios, fortaleciendo vínculos entre emprendedores de todo el país, e impulsando soluciones a conflictos como fue la Ley de Economía del Conocimiento que este año fue aprobada en el Senado y que impulsó la asociación.

De acuerdo con Tricarico, emprender consiste en generar desarrollo económico y social y para ello se necesita potencializar la cultura emprendedora que hay en Argentina con espacios de capacitación. En el caso de los emprendedores mayores de 45 años, adoptaron el término “Segundo tiempo” para crear lazos entre ellos.

“Los emprendedores del Segundo Tiempo, y sobre todo los que quizás alcanzaron a tener más de 20 años de trabajo en una misma organización, son los mismos que lograron detectar los puntos grises ligados a esas empresas, y sus posible soluciones”, añadió Tricarico y comentó que el mismo 

Mercado laboral 

Las consultoras de empleo consultadas por Los Andes coincidieron en que es necesario generar un “efecto dominó, y un cambio cultural” para que las empresas inicien sus búsquedas laborales sin poner límites de edad o género, sino que se basen en talentos y capacidades.

 

Concretamente, Carla Cantisani, directora de servicios para el grupo Adecco Argentina, señaló que asumieron el compromiso de presentarle a las firmas que ellos tienen como clientes al menos un candidato que supere los 45 años entre la terna. “Queremos dar la chance, que el empresario se genere la duda de si el que está del otro lado es  o no el mejor candidato, sin importar la edad”, comentó.

De acuerdo con Cantisani “está comprobado que generar ecosistemas mixtos de rangos etarios logra nutrir a los trabajadores de lo que cada generación trae como fortaleza. En el caso de los más jóvenes, se ven beneficiados con una visión de largo plazo, trabajo en estructura, con respecto y en el ida y vuelta, los mayores se nutren de conceptos como autogestión, flexibilidad, curiosidad y conocimientos tecnológicos que caracterizan a las nuevas generaciones”.

Igualmente, Miguel Capurro, director de Capital Humano de Randstad para Argentina y Uruguay señaló que “hoy, en nuestro país, hay una gran cantidad de personas mayores de 45 años que están intentando reinsertarse en el mundo del trabajo. En forma simultánea, las organizaciones están viviendo una “guerra por el talento” donde cada vez resulta más difícil reclutar los perfiles profesionales requeridos en sus plantillas. En este contexto, las empresas han comenzado a repensar los “límites mentales” que tenían en cuanto a los planes de desarrollo de carrera y han comenzado a flexibilizar algunos requerimientos en cuanto a la conformación de equipos”

 

“Ya no se piensa que un joven en sus 20´s tiene que tener una formación profesional, a los 30´s una jefatura y si a los 40´s no logró posiciones ejecutivas, su carrera podría quedar relegada. Al contrario, cada vez más las organizaciones comienzan a mirar más allá de los rangos de edad, ponderando el “expertise” adquirido en una veintena de años de trabajo o más”, agregó.

Por otro lado, ponderó que si hoy esperamos vivir 100 años, cada vez será más natural ver profesionales con más de 70 años aportando valor en las organizaciones, “tal vez ya no como directores o gerentes, pero sí como formadores o mentores de las nuevas generaciones que se van incorporando a las empresas”.

Finalmente, Gustavo Aguilera, director de Capital Humano de Manpower señaló que recomiendan a sus clientes hacer foco en las competencias técnicas y actitudinales, no en la edad. “Es cierto que la generación de adultos que supera los 45 años tiene dificultades para insertarse en el mundo del trabajo o reinsertarse si han quedado afuera, pero las empresas hoy solicitan experiencia laboral, adaptación al cambio y habilidades blandas como compromiso y trabajo en grupo, valores que sí sustentan”, comentó. 

 

La opción por emprender

Hoy la reinserción laboral se da entre los 6 meses y el año desde que la persona dejó su trabajo (voluntaria o involuntariamente), según explicó Aguilera. Pero en ese tiempo es que muchos deciden optar por la “autogestión”, o por dejar de depender de un sueldo. 

Tricarico destacó que se acercan a Asea (la inscripción es gratuita y se puede hacer vía online a través de www.asea.com.ar) personas que tienen una idea desde hace mucho tiempo y quieren asumir el riesgo, o quienes aceptaron un “retiro voluntario” de la organización en que trabajaban y buscan invertir el sueldo en un negocio propio. 

Para él los aspectos de la ley Pyme resultan clave para reducir los costos que implica montar una empresa. Entre estos, las Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS) y la simplificación de los trámites vía web se destacan. 

Además, existen diferentes líneas de financiamiento destinadas a los emprendedores, como el Fondo Semilla (hasta $250.000), el plan “Mujeres que lideran”, que otorga el Ministerio de Producción y Trabajo (argentina.gob.ar), y aceleradoras de empresas como Embarca (para emprendimientos tecnológicos) que buscan impulsar proyectos y ayudan a que los emprendedores “moneticen” sus buenas ideas.

 

El directivo de Asea señaló que como Asociación, tienen el poder de diseñar políticas públicas y se vinculan con los organismos para encontrar esas soluciones. En Mendoza, el enlace lo hacen a través de Mendoza Emprende, a cargo de Emilio Aguiló.

Cómo apostar de nuevo

María Gabriela (Pupé) Giribert (48) y Roberto Mampel (50) son ejemplo de emprendedores que lograron desarrollar una idea innovadora en un “Segundo Tiempo”. Pupé aprendió a trabajar piezas de indumentaria con tintes naturales a modo de hobby y junto a su marido encontraron la veta comercial que los llevó a ganar el primer premio en la categoría Indumentaria en la feria Puro Diseño, en ese momento se dio cuenta de que su producto gustaba y que podía desarrollarlo a gran escala.

Hoy tienen presencia en otras provincias, como Buenos Aires y Córdoba y también distribuyen productos en Chile. Su marca, “Haz&Envés diseños naturales”, tiene una característica que la hace única, cada pieza está trabajada con tintes naturales y de plantas mendocinas (chilcas y retamas, entre otras), hace cinco años que están en el mercado y tienen proyectado continuar expandiéndose.

 

Los productos de Pupé se venden al por mayor, ellos fabrican las prendas y también las tiñen. “El producto es espectacular porque suma la energía que te dan las plantas”, señala la emprendedora.

“Soy bioquímica, pero mi profesión no me terminaba de cautivar como lo hace esto que apareció y con lo que me enganché. Me casé, tuve mis niños y hubo un break en el desarrollo de mi profesión pero a los 43 encontré este camino y después se sumó mi marido y cuando fuimos seleccionados para Puro Diseño decidimos apostar en grande”, resumió.

El caso de Nicolás Masaccesi (44) tiene que ver con haber encontrado un producto que, de la forma en que se hace en “23 Ríos”, no había otro en Mendoza. Él es uno de los responsables de la cervecería que combina la fabricación artesanal (en cuanto a recetas y sabores) con todo el conocimiento y la especialización que se requiere para que la bebida mantenga una calidad constante y que el cliente “siempre tome la misma cerveza”, la que probó una vez y que se encontró luego en un bar y prefiere.

“Nosotros no descansamos (trabajan con él sus dos socios Lucho Casais y Chacho Puebla), mandamos nuestras cervezas permanentemente a concursos para buscar la excelencia. Así llegamos a obtener la medalla de plata -en la categoría Other IPA (India Pale Ale) durante la 4ta Copa Argentina de Cervezas que se realizó en julio de este año-”, explicó Maseccesi.

 

Y agregó: “El gran desafío es darle a la cerveza una calidad permanente, ahora Nacho, el ingeniero químico de la fábrica está en Europa capacitándose, somos inquietos y queremos generar siempre cosas nuevas”.

Nicolás consideró que un emprendimiento de esa calidad no podría haber surgido a los 20 años. “La experiencia te da la posibilidad de armar ciertas cosas”.

Sergio Expert emprendió ya más cercano a sus 50 años, en parte por obligación. Recibido de Administración de Empresas en la UBA, trabajó durante 12 años en el sistema financiero de una compañía de primer nivel, pero en 2001 fue una de las víctimas de la crisis y perdió su trabajo. Después de eso decidió asociarse a una agencia de viajes dedicada al deporte.

 

Sin embargo, en el año 2014 su padre falleció y él consideró que era momento de volver a emprender, y apostar a algo que, además, entiende que puede hacerle bien a otros emprendedores. A sus 47 años creó “Explosión de Vida”, una consultora especializada en formación humana (ofreces talleres de capacitación, y charlas inspiradoras). 

La idea había surgido con anterioridad, cuando a los 19 años vivió una experiencia traumática: se encontraba con sus amigos comiendo un asado cuando inesperadamente una bala de cañón que era usada de adorno y que se encontraba cerca de la parrilla explotó. 

Sergio jugaba al rugby y era un joven muy activo, pero el incidente por el que perdió una pierna, no lo detuvo y hoy cuenta su historia para que la experiencia permita a otros entender que es posible reinventarse y “ser protagonistas de la propia vida”.

“La vida ya te pone límites como para que le sumes los propios. Hay que apuntar alto”, reflexiona. 

 

Tomás Peña es otro emprendedor “segundo tiempo” que tuvo éxito, y a los 42 años se sumó a S4 una firma que crea tecnología para disminuir el riesgo climático en la agricultura. “Yo trabajé en un banco hace muchos años y sentía que la corporación me limitaba el crecimiento y principalmente la captura de valor. Llegó una edad que sentí que tenía que emprender y me di cuenta que fue una gran decisión que solo fue posible por el apoyo de mi mujer y mis hijos”, explicó.