Arquitectura Sábado, 4 de enero de 2020

El sueño de un visionario

La idea de construir un rascacielos en Mendoza surgió gracias a la iniciativa del empresario Juan Gómez López.

Por Graciela Moretti, Magister en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo Latinoamericanos

La idea de construir un rascacielos en Mendoza a la manera de los que ya se habían realizado en otras grandes ciudades surgió gracias a la iniciativa del empresario Juan Gómez López. Era hijo de Rufino Gómez y Antonia López, fundadores de la empresa de transportes Carrodilla e hijos, firma que además había instalado en los años 30 y en ese distrito lujanino la estación de servicio YPF situada en la antigua ruta 40 y calle Paso. En un viaje por los Estados Unidos Juan Gómez y su esposa Guillermina Cepparo quedan impactados por las recientes construcciones de la ciudad de Nueva York. A su regreso el empresario quiso realizar en Mendoza una obra que emulara a aquellas.

Con el Empire Estate como principal inspiración del empresario, el proyectista de la obra encaró el diseño. El arquitecto no fue otro que Manuel Víctor Civit, que para ese tiempo estuvo ligado a la empresa constructora de Miguel Rosso e  hijos. Junto a esta firma realizó por ejemplo la remodelación del Cine Gran Rex en 1956. El autor tradujo el sueño de Gómez, realizando una adaptación del modelo, adecuando proporciones, diseñando el remate vidriado de la torre, que inmediatamente se convirtió en un icono del perfil urbano de Mendoza.

La elección del lugar no fue fácil, pero Juan Gómez encontró el sitio para concretarlo en el mismísimo Kilómetro 0 de Mendoza, nombre con el que la Dirección Nacional de Vialidad, había designado a ese punto de la antigua Ruta Nacional 40. El publicista Julio Cesar Bac señaló hace un tiempo que Gómez había comprado “todos los terrenos sobre San Martín y Garibaldi”, justo allí donde había funcionado una cervecería y otros negocios. Para aquel momento esa esquina tan popular de la ciudad no era considerada el “pleno centro” indicó Bac, quien desde su agencia realizó varios de los avisos de las confiterías que ocuparon el décimo piso del Gómez. Primero el Carillón y luego el famoso G7, cuyas letras aún se conservan, sobresalen entre los sitios que tuvieron la posibilidad de contar con las magníficas vistas de la ciudad.  Ubicado en diagonal al Pasaje San Martín que desde su construcción en 1926 y hasta la concreción del Gómez, ostentaba el sello de edificio más alto de Mendoza, el nuevo edificio de casi 35 metros de alto ocupó su sitial. Pronto ambos se transformaron, cada uno en su estilo, en los dos remates más representativos de la avenida San Martín.

La obra destinada a locales comerciales y oficinas y en la que figuró como comitente una de las empresas de Gómez, Carrodilla S.A.C.I.F. (Sociedad Anónima Comercial Industrial y Financiera), se construyó en hormigón armado. El conjunto se articuló a partir de varias piezas conformado una especie de L. El mayor interés se dio al bloque de la esquina y de mayor altura, actuando los bloques menores, uno por avenida San Martin y otro por Garibaldi, como acompañamiento de la pieza principal. Los locales de la plata baja fueron ocupados por renombrados comercios. El más destacado, sin dudas, fue el de la esquina, donde se instaló la famosa casa de joyería y relojería Escasany, que en 1957 se trasladó al Gómez, desde su primera sede en San Martín 1288. En su diseño el edificio Gómez combina elementos de diversas tradiciones como son los contrafuertes de inspiración gótica que sostienen el remate final de acero y cristal, o el volumen puro de la base que tiene ventanas horizontales.

En setiembre de 1960 y a pocos años de inaugurado el edificio, Juan Gómez falleció a los 56 años. Se encontraba en Buenos Aires, ciudad en la que desarrollaba también sus actividades comerciales y que no se circunscribían exclusivamente a los temas vinculados al transporte. Había dejado todo listo para que en el tercer y cuarto piso comenzara a funcionar el Canal 7 de Mendoza. El propio Gómez había solicitado la licencia para la instalación de la televisora, una de las primeras en el país. Por ello se lo considera un pionero no sólo en materia edilicia al haber impulsado el edificio que lleva su nombre, sino también porque incursionó en la producción cinematográfica. Creó la compañía Gómez Films, que realizó la película “La maestra enamorada”, protagonizada por Lolita Torres y casi llegó a ver plasmado el sueño de realizar las transmisiones televisivas, ya que recién en febrero de 1961 el Canal 7 comenzó sus actividades, luego de poner en funcionamiento la antena del canal, otro símbolo con que se lo reconoce al edificio.

Además del Gómez, otros edificios quisieron emular al Empire Estate. Uno de los más significativos se encuentra en la ciudad de México y es la Torre Latinoamericana, de 44 pisos y cuyo remate es casi idéntico al modelo neoyorquino. La torre está situada frente a la Alameda y se inauguró en 1956, época en la que el Gómez estaba casi terminado.

Mientras el Empire Estate, la obra que inspiró al edificio Gómez, fue declarado en 1986 como Sitio Histórico Nacional, el conjunto soñado por Juan Gómez y diseñado por Manuel Civit alcanzó un reconocimiento análogo en 2017. Así, seis décadas después de que fuera inaugurado y mediante el decreto 624/2017 el edificio Gómez fue declarado Monumento Histórico Nacional. Con esta distinción se lo reconoce como una de las obras sobresalientes de la modernidad en la Argentina.

Nota: la autora agradece muy especialmente a la hija de Juan Gómez, María Cristina Gómez y a su nieta, Florencia Morales Gómez de Cassone, por los testimonios y datos aportados.