+ Deportes Martes, 19 de marzo de 2019

El preso al que el rugby le cambió la vida

Conmovedora carta de un interno de Jujuy que forna parte de Los 300 del Norte en Jujuy.

Por Redacción LA

La Fundación Espartanos lleva adelante diversos proyectos con el fin de bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración, socialización y acompañamiento de personas privadas de su libertad a través del rugby, la educación, el trabajo y la espiritualidad.

El programa de la Fundación Espartanoscomenzó en Jujuy en el año 2016, con dos objetivos principales: el desarrollo de una cancha en la Unidad Penal N° 2 y mejoras de infraestructura en las aulas donde se dicta cursos de capacitación a personas privadas de su libertad.

La carta de Los 300 del Norte

"… Hola buenos días, mi nombre es Guido Aranibar y soy un integrante del equipo (los 300 del Norte). Estoy privado de mi libertad desde hace 3 años y si Dios quiere en un par de años me voy en libertad (falta menos).

Antes de estar en esta Unidad 4 del Barrio Alto Comedero estuve alojado en la Unidad 1 del Barrio Gorriti. Allí mi vida transcurrió, conocí el miedo a la muerte, conocí las drogas, mi familia me abandonó (menos mi viejita)… hasta ese momento todo me parecía perdido, sin solución, los vicios, las peleas, sanciones, bajé 20 kilos y cosas así… ya no quería vivir así, hasta que me trasladaron por mi seguridad a esta Unidad y al tiempo conocí al profe Coro, apareció un día y habló de jugar rugby, de que nos iba a cambiar la vida, que era un deporte que lo podía jugar cualquiera… y me anoté y empecé a aprender, entrenar y hasta hoy todavía sigo…

La verdad que el rugby me cambió la vida, dejé las drogas, el tabaco, aprendí también a jugar en equipo, aprendí a chocar, caerme, golpearme y volver a levantarme… a luchar por anotar el try de nuestras vidas, a proteger al compañero de lucha… encontré una nueva familia, mis compañeros de equipo, mis hermanos …

La vida es como un partido, nos golpeamos, caemos, luchamos, este deporte me enseñó a pararme, sacudirme y seguir adelante… (como dice el dicho "lo importante no es evitar caer, sino no permanecer caído").

A veces tengo hambre, paso necesidades, voy a entrenar con zapatillas rotas, pero cuando estoy ahí, nada de eso importa. Siento una gran alegría, la verdad que me cambió la vida, tengo más esperanzas y proyectos y ganas de salir adelante. Mi vieja? Feliz…".