+ Deportes Domingo, 16 de diciembre de 2018 | Edición impresa

El Pity y el Enzo, que locos que están...

La historia de los mendocinos Gonzalo Martínez y Enzo Pérez, que acaban de ser campeones.

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar

Los dos crecieron jugando a pelota en barrios de Mendoza y ambos lo hacían soñando que estaban en el Monumental con miles de personas gritando su nombre.

Uno en el Barrio Antártida, el otro en El Sauce. Enzo y Pity se convirtieron hoy en ídolos de millones de argentinos y son los mendocinos más exitosos de la historia del fútbol. Con dos Copas Libertadores cada uno, el sueño se les hizo realidad.

Pity siempre cuenta que en las mañanas de verano iba a la Quinta de Abate para ver entrenarse a los jugadores de River que venían a Mendoza a jugar las copas de verano. “Nos poníamos detrás de un paredón y esperábamos a que cayera alguna pelota para llevarla y jugar en el barrio. Nunca le devolvimos una. Después íbamos a la puerta a saludar a los jugadores".

 

“Lo suyo siempre fue la pelota. Cuando volvíamos de la escuela él venía pateando, una pelota, una botella de plástico o una bolsa, hasta mi casa. Apenas terminaba de comer salía otra vez a jugar, por eso era tan flaquito. Se entrenaba siempre y siempre fue el primero en todo. En Huracán hablaban de su disciplina. Y hoy en River dicen que es el primero en llegar. Es muy responsable”, cuenta su hermana Florencia. 

“Siempre me acuerdo que arranqué en una escuela de fútbol llamada EDI El Sauce de Guaymallén. Tengo familiares ahí y mi papá también jugaba a la pelota allá. De rebote caí, empecé a ir a entrenar y así arrancó todo. Después nos tuvimos que mudar porque vivíamos en la casa de mi abuela y nos fuimos (el Pity es el quinto de siete hermanos) a un barrio que se llama Nueva Esperanza que queda atrás del camping Luz y Fuerza y me quedaba a 200 metros de Boca de El Bermejo. Ahí hice bastante carrera, tengo lindos recuerdos, ganamos muchos torneos con ese equipo”.

La verdad que el primer club que lo había querido al Pity fue River tras una prueba en Buenos Aires, pero desde el CEC pidieron mucha plata y el pibe nunca pudo llegar a Núñez. “En ese tiempo había decidido quedarme a jugar con mis amigos en Mendoza, aunque la verdad que siempre le decía a mi papá que mi sueño era ir a Buenos Aires”, cuenta.

 

“Luego del Mundialito en Francia en 2006 pasó al CEC y de allí a Buenos Aires, a Huracán. Tenía 14 años y mis viejos lo acompañaron y les dijo: 'Me quiero quedar acá'. Mi mamá volvió destrozada. A nosotras nos había dicho: 'Yo me la juego, que sea lo que Dios quiera', recuerdan sus familiares. “Siempre jugó con la 10. Mareaba a todos desde chiquito y en uno de los campeonatos hizo hasta 90 goles”, dice su hermana Juliana. 

Gregorio, popularmente conocido como “Goyo” Carrizo -el hombre que descubrió a Maradona-, reveló en El Gráfico que sólo le bastaron un par de minutos para darse cuenta de que Pity era distinto: “En 2007 hicimos una prueba en la cancha de Huracán Las Heras y un chiquitín de 13 años trotaba al la-do mío y me miraba hasta que se me acercó y me dijo: ‘Quiero ir a Buenos Aires’. “Entonces hagamos algo, mostrate”, le respondí. Se metió en el partido, bajó una pelota, gambeteó a un par y le pegaron de atrás. Con eso me alcanzó para ver que era distinto y le llamé a Marcelo Simonián para que se lo llevara a Huracán".

Es tan mendocino que el único tatuaje que tiene en su cuerpo es una cicatriz que le dejó una acequia. "Me caí, de chiquito, jugando a la escondida. Me hicieron una zancadilla en plena corrida. Esta acequia era de material y me fui de cabeza. De ahí, derecho al hospital, donde me dieron como 13 puntos. Creo que mis hermanos después le dieron una paliza al que me hizo caer”.

Ahora su destino lo llevará a Estados Unidos como anunció en Madrid después de la final ganada a Boca y tras concretar el tercer gol del equipo millonario. "Voy a jugar el Mundial de Clubes, pero el objetivo era este. Tengo que informarle a la gente de que no voy a seguir en enero. River es muy grande”, les digo a todos que muchas gracias y que les voy a extrañar".

El otro es Enzo Pérez, el maipucino que nació con la camiseta de River puesta. Su papá era fanático del Millo y se lo trasladó a sus hijos. Fue Enzo por Francescoli, quien esta semana aseguró que: “Una de las cosas que le dije cuando lo abracé en los festejos fue que nunca ví a un jugador más hincha de River que él. Fue de lo primero que me acordé.

Porque él hizo todo para venir desde Valencia. Todo. Es un hincha ferviente de River y se merece mucho esta Copa”.

Enzo ya sabía lo que era ganar la Copa. Lo hizo con Estudiantes en el 2009, pero había venido para cumplir el sueño de levantarla con el equipo de sus amores. Así lo había imaginado en el ‘96 cuando salió a festejar el título con su familia por nuestras calles. 

 

El maipucino era adolescente y eran tiempos complicados, en los que llegó a contar que no había plata para comer en la casa. “He tenido que mojar el pan duro en agua o poner a secar el saquito de té para usarlo el día siguiente. Sé qué es el hambre porque más de una vez me fui a dormir con la panza que me dolía, de lo vacía que estaba”, contó alguna vez el hombre que se convirtió en el único de estas tierras en jugar dos mundiales. 

Esos momentos duros son los que forjan caracteres, pero sobre todo unen a las personas. Por eso no extraña que Enzo haya comentado que su llegada a River fue para cumplir una promesa a su hermano. 

 

Fue uno de los tantos aciertos de Daniel Oldrá, quien lo vio en Maipú y lo fue a buscar para Godoy Cruz, con el que ascendió a Primera División. Después llegaron sus éxitos con Estudiantes y el paso por Europa. A lo que hay que sumarle la final del Mundial de Brasil con la selección nacional. Es otro de los hombres que están en la mira de varios clubes del exterior. 

Pero por lo pronto, los dos están a una semana de ser los primeros de esta tierra en ganar el Mundial de Clubes. 

Exequiel Palacios: “Ganarle al Madrid no supera vencer a Boca”

Desde Emiratos Árabes, Exequiel Palacios habló con la prensa después del entrenamiento de River y expresó que, el hecho de superar al Real Madrid en la final del Mundial, no será comparable con lo conseguido ante Boca en el Bernabéu. “Para el hincha de River, ganarle al Real no supera vencer a Boca. Estamos en este club y hay que ir por más siempre.

 

“Con el pasar de los días uno va cayendo de lo histórico que logró con el club. Me vino todo de golpe, tengo que estar fuerte de la cabeza para llevarlo de la mejor manera”.

Además se refirió a su posible desembarco en el Merengue:  “Mi cabeza está en River. Estoy tranquilo y tratando de aprovechar lo que viene”.

Otra vez, un mendocino

Tras la final ante Boca en el Santiago Bernabéu, en la que River se consagró campeón de la Copa Libertadores con un gol del Pity, el juego FIFA 19 creó una carta especial para el mendocino.

Este tipo de cartas son entregadas por decisión exclusiva de los creadores del videojuego, en los casos en los que un futbolista tiene un rendimiento muy destacado en un partido especial. Una de las curiosidades es que la última vez que FIFA dio una carta especial de la Libertadores fue en el 2015 y el que la recibió fue otro mendocino: Ramiro Funes Mori, luego del triunfo de River ante Tigres.