Policiales Miércoles, 12 de junio de 2019

El “pastor mentiroso", condenado por decenas de estafas, dejó la cárcel

Alberto Rodríguez recibió el beneficio de la prisión domiciliaria. Debe pasar 6 años detenido por engañar con "el cuento de la casa propia".

Por Eduardo Luis Ayassa

El pastor "mentiroso" como se lo conoció a Alberto Ceferino Rodríguez, de 63 años, después que las estafas genéricas (artículo 172 del Código Penal) fueran acumuladas en un expediente y que la fiscal de Delitos Económicos, Susana Muscianisi elevada a juicio hace un año, poco se supo del caso.

Sin embargo, el hombre que con el “cuento de la casa propia” engañó a una veintena de personas terminó siendo condenado a 6 años de cárcel.

Aunque por estos días Rodríguez obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria con el argumento de su delicado estado de salud, situación que es revisada cada mes.

La denuncia inicial fue de Estefanía Mariela Mendoza, cuando señaló ante las autoridades que en octubre de 2016 entregó 250 pesos a Rodríguez, pastor de la Fundación Tomados de la Mano de Jesús, con sede en calle Italia al 1200 de Godoy Cruz. Eso a cambio de la promesa de una casa en la zona entre Palmares y los Caracoles de Chacras de Coria, a obtener “en ocho meses”.

Ese importe inicial después se incrementó hasta los 1.000 pesos, tiempo en que la mujer, que vive en el barrio Campo Papa, comprobó que no existía proyecto alguno en el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), sobre unos terrenos "presuntamente donados por el Papa Francisco".

 

Esa fue la punta inicial o la carta de presentación para consumar la estafa, delito del que se ha dicho que "es la obtención de un provecho injusto mediante engaño o artificio que induce en error a quien lo sufre y efectúa una prestación voluntaria de naturaleza patrimonial, en beneficio del autor del engaño o de un tercero" (según un fallo y que reprodujo la fiscal Muscianisi, en la instrucción previa a elevar la causa a juicio).

 

Sin embargo, hubo otros falsos argumentos, como que el 50% del valor de las casas iba a ser donado por una "inexistente" Fundación de Vicepresidencia de la Nación, y una serie de "colaboraciones" para las futuras viviendas de firmas como Merino (para la pintura); Garbarino (daba las cocinas) y Carrefour, Easy o Frávega, entre otras, donarían los materiales de construcción. Mientras que el asfalto de las calles interiores sería aportado por Rodríguez Saá.

En el debate también quedó desvirtuada la inscripción en el Registro Nacional de Cultos de la fundación cristiana "Tomados de las manos de Dios", sumando al hecho que en su descargo sobre que lo llamaran pastor, reconoció que fue "nombrado" por el Pastor "Lalo" Giménez y que "se dedica a orar para que Dios sane a la gente por su intermedio".