+ Deportes Domingo, 24 de marzo de 2019 | Edición impresa

El Lobo: una derrota durísima y riesgosa

Gimnasia cayó en su visita a Arsenal por 3-1 y expuso su peor imagen. Volvió a sufrir dos expulsiones y hoy puede quedar fuera del Reducido.

Por Redacción LA

Repitiendo viejos errores, coleccionado expulsiones y errando más de lo aconsejado, Gimnasia y Esgrima cayó ayer en su visita a Sarandí, donde Arsenal lo goleó 3-1. Como en otras ocasiones jugando fuera de casa, el conjunto mendocino sufrió nuevas expulsiones y terminó pagando muy caro los errores cometidos.

El encuentro tuvo un comienzo de fricción y disputa, con poca claridad en los metros finales y con demasiados lanzamientos largos por parte del local. Sin embargo, esto no impidió algunas acciones que bien pudieron significar la apertura del marcador. Primero fueron dos chances clarísimas para el Lobo, con Cucchi y Cortizo como protagonistas, y luego fue el local quien obligó a Marchiori con una definición defectuosa de Soraire.

 

Durante la primera media hora de juego, el conjunto mendocino contó con varias acciones de balón parado, aunque casi nunca logró ejecutarlas con precisión. Y justo cuando el reloj marcaba los 30', llegaron las malas noticias para el Lobo. O el minuto de furia. Porque Aguirre se fue expulsado por un codazo (el cuarto en los últimos tres partidos) y de ese tiro libre llegó el gol de Méndez para el local. 

Gimnasia, sin ideas, sufrió la irregularidad del Mago Oga y las imprecisiones en la zona media. Abajo en el marcador, los mendocinos decidieron ir a buscar el empate con el reloj contando los segundos finales y sufrieron un nuevo cachetazo: Papa aprovechó un quedo defensivo y lanzó el centro que Garate convirtió en el 2-0. Demasiado premio para Arsenal, que no había demostrado mucho más que su rival, pero supo capitalizar el momento de locura del Lobo en la etapa para lastimar desde una pelota parada. 

Bianco no logra revertir la racha del Lobo, fuera de casa. | Fotoreporter

Desde el vestuario pareció llegar una arenga que provocó al Lobo para intentar la heroica. Los cambios de Bianco también indicaron que había que buscarlo. Adentro Auzqui y Bauza, afuera Oga y Baldunciel. Era matar o morir y los espacios para que Arsenal jugara de contragolpe quedaron más evidentes que nunca. 

 

Algunos buenos remates de media distancia y los habituales desbordes de Cucchi fueron lo más destacado del Lobo, que sin embargo no conseguía un juego sólido para ir por el descuento. Sin embargo, este bendito fútbol siempre da sorpresas: una sucesión de centros al área local terminó en la cabeza de Matos y llegó el 2-1. 

De ahí en más fue para cualquiera. Gimnasia fue con todo a buscar el empate y los de Rondina tuvieron campo y espacios a su favor para contragolpear, provocando los revolcones de Marchiori. El gol de Pons, mano a mano con el “1”, fue el golpe de nocaut. 
El cierre, con un Lobo desprolijo pero insistidor dejó algunas cuestiones para analizar. Por ahora, jugando en condición de visitante, le cuesta demasiado.

 

Expulsiones, la peor cara

Durante la temporada, el Lobo jugó 10 partidos en condición de visitante y sufrió 8 tarjetas rojas. Un número que preocupa y expone un defecto del plantel jugando lejos del Víctor Legrotaglie. La situación parecía haberse corregido luego del inicio del torneo, donde sufrió tres expulsiones consecutivas; sin embargo, en los en los últimos tres juegos quedó expuesto como nunca: sumó cinco tarjetas rojas más. 

Mateo Acosta (vs. Mitre), Gabriel Fernández (vs. Dep. Morón), Stefano Brundo (vs. Quilmes), Diego Mondino (vs. Almagro y vs. Arsenal), Lucas Fernández y Patricio Cucchi (vs. Villa Dálmine) y Leandro Aguirre (vs. Arsenal) fueron los expulsados que sufrió el Lobo durante esta temporada. Todos en condición de visitante. Increíble.