Sociedad Por las redes Jueves, 5 de diciembre de 2019

El hijo es abanderado y sus padres son escoltas: la historia que emociona al país

Juan Pablo, su mamá Pabla y su papá Juan Manuel son los mejores en la escuela. Su decisión de cursado conjunto no es el azar.

Por Redacción LA

Juan Pablo tiene 18 años y está despidiéndose de la escuela secundaria con un gran reconocimiento: abanderado de la bandera nacional. Pero sus escoltas son su papá y su mamá, Pabla Coll y Juan Manuel Micchia. La historia los une, además, por distintas luchas personales.

Los tres cursan juntos en la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) 36° de Posadas, Misiones. El hijo es el mejor alumno del curso: su promedio general asciende a 8,81. La madre tiene 8,44 de promedio y el padre, 8,19

 

La ceremonia de cierre del ciclo lectivo 2019 se realizó el martes por la noche. La familia Micchia será la encargada de portar la bandera durante los actos del año próximo.

En el curso de la noche hay 23 alumnos. Cursan una modalidad de secundario acelerado que reduce en tres años, los cinco tradicionales. "Cuando nos pusimos a sumar las notas, nos sorprendió el resultado. Sabíamos que eran buenos alumnos, pero no eran los únicos", reflexionó Rossana Aguirre, la vicedirectora, quien identificó durante la premiación la emoción y el orgullo común de una familia que atravesó momentos difíciles.

De acuerdo con lo publicado por Infobae, Juan Pablo terminó la escuela primaria en el colegio del Hospital Infantil Dr. Ricardo Gutiérrez porque su familia vivió un año entero en la Ciudad de Buenos Aires para acompañar su tratamiento oncológico: tenía osteosarcoma, el tipo de cáncer de hueso más frecuente. 

 
Gentileza

Los médicos le informaron que corría riesgos de perder las piernas y él atravesó el proceso de quimioterapia con angustia: rechazó la primera prótesis, tuvo una infección feroz y dos cirugías posteriores. Pero volvió a Misiones y empezó la secundaria en la tecnicatura diurna de la EPET 36° hasta que una recaída lo obligó a presentarse de nuevo en el Hospital Gutiérrez. No obstante, su vida hoy la lleva con tranquilidad y tratamiento constante, además del acompañamiento diario de papá y mamá.

Pabla había dejado los estudios hace muchos años y decidió retomar a la par de su hijo. El caso de Juan Manuel es similar. Había llegado hasta séptimo año y a los 12 años ya estaba trabajando. Luego volvió para culminar esta etapa pendiente. 

 

Juan Pablo tiene dos hermanos: Agustín, de 21 años, que estudia Recursos Humanos, y Franco, de 19, que asiste a una escuela de teatro. Pero la vocación del joven va por otro lado: la medicina.  Sueña con ser médico, vestir un ambo y profesionalizarse en oftalmología, pero antes deberá recibirse de Bachiller en Ciencias Sociales y Humanidades en un curso acelerado.

"Volver a clases después de treinta, cuarenta años de dejar el colegio es difícil. Pero no es imposible, se puede. Tuvimos mucha ayuda del colegio, de los vecinos y fundamentalmente de mi hijo", reflexionó la mamá Pabla.