Opinión Sup. Economía Domingo, 26 de enero de 2020 | Edición impresa

El gobierno sólo mira el corto plazo - Por Rodolfo Cavagnaro

Mientras los funcionarios buscan un entendimiento con los acreedores, toman medidas de poco alcance que luego habrá que revertir.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Casi todas las decisiones económicas tomadas por el gobierno están puestas en una perspectiva de corto plazo. Básicamente hay un primer plazo, a fines de marzo, y un segundo plazo, a fines de junio. El de marzo sería para arreglar la deuda con los bonistas porque, además, el Gobierno sólo tiene recursos para pagar vencimientos hasta esa fecha.

Por ahora, tras el anuncio del ministro Guzmán, se incorporó en la agenda de las sesiones extraordinarias del Congreso el tratamiento de la autorización para negociar montos, tasas y plazos, que debería culminar para fines del tercer mes del año. Además, conseguido ese objetivo, debería conocerse el plan económico que orientará el gobierno hasta el fin del mandato de Alberto Fernández.

El plazo de junio es muy crítico, porque se ponen en juego muchas variables. En principio, vencen todos los congelamientos dispuestos por el gobierno y debería ya tener definida una estrategia  para calcular las actualizaciones tarifarias. El problema será la forma en que se salga del congelamiento y es casi seguro que se adopte una estrategia de gradualismo, al igual que hizo Mauricio Macri.

Ese nuevo gradualismo, con las actualizaciones, obligará al gobierno a pagar ingentes sumas de dinero en concepto de subsidios afectando la solvencia fiscal. De todos modos, los funcionarios confían en que para esa fecha se haya recuperado el ritmo de la economía, aunque parece más una expresión de deseo que una posibilidad real.

Esperando la reactivación

Cuando uno imagina una reactivación, supone fábricas que comienzan a trabajar más y que toman nuevos trabajadores, ya sea porque se dinamizó el mercado interno o porque se aceleraron las exportaciones. En principio no habría grandes expectativas, ya que las únicas decisiones estuvieron vinculadas a la Tarjeta Alimentaria y a los bonos de $ 5.000 para los jubilados, pero con eso no alcanza para reactivar la economía. 

Por otra parte, se han aumentado impuestos a las empresas y particulares, que ya comienzan a presionar en los costos de producción y el de las familias, con lo cual hay presión sobre los precios. Mientras tanto, el programa Precios Cuidados aseguró vidriera a las primeras marcas convalidándoles aumentos de precios muy grandes. Así, el poder adquisitivo de los que se quiere beneficiar se ve muy deteriorado.

El gobierno pretende mantener congelado el valor del dólar, mientras el BCRA apura la baja de las tasas de interés. De esta manera, los bancos ya están pagando tasas menores a la inflación esperada, por lo cual pareciera que está incentivando una salida hacia el dólar. Mientras tanto los segmentos medios decidieron no asustarse con el cepo ni con el impuesto del 30% y más de 2,7 millones de argentinos compraron dólares en el mercado oficial en diciembre.

La baja de tasas estaría produciendo un efecto que era el esperado por el mercado y es que los inversores se vuelcan a comprar dólares en los mercados marginales. Nada va a inversión, ni a ahorro en pesos, ni a compra de bienes durables. Con estas reglas tampoco hay reactivación, al menos en el corto plazo.

La inflación, el interrogante

Mientras el mercado está preocupado por la inflación, ya que su persistencia sigue alejando las posibilidades de volver a las inversiones, el Gobierno parece menos interesado, salvo por lo que plantean los discursos del ministro Guzmán y del presidente del BCRA, Miguel Pesce.

Lo que se puede apreciar es una batería de medidas que no van en la misma dirección. Hay medidas que alentarán la inflación y otras que desalentarán la actividad económica, al menos en algunos sectores. Por una parte, han prorrogado por un año el estímulo a la producción de bienes de capital.

No obstante, la suspensión de los beneficios de la Ley de Promoción del Conocimiento es una marcha atrás muy severa que castiga a uno de los sectores más dinámicos y modernos y parece una decisión para perjudicar a Mercado Libre y con la intención de beneficiar sólo a las pymes. Mercado libre nació pyme pero creció y fue exitosa. Esta decisión sólo le hará cambiar de sede y la Argentina perderá las divisas que generaba. Una decisión cargada de prejuicios ideológicos.

La evolución de los precios seguirá firme este año. Las consultoras que se dedican a hacer pronósticos calculan un 41,5% anual, suponiendo que el dólar no suba más del 25%, pero en estas condiciones la paridad cambiaria se volverá a atrasar y, nuevamente, afectará las exportaciones, que el gobierno dice que quiere estimular.

En realidad, se comienzan a observar inconsistencias similares a las que criticamos en el gobierno de Macri. Demasiadas cabezas con ideas propias y nadie que unifique las acciones para preservar una sola línea de objetivos.

En el gobierno minimizan estos detalles. Sólo importa empujar este plan de corto plazo para poder llegar hasta marzo con el arreglo con los acreedores. Para ello necesitan mostrar alguna pequeña reactivación que revierta la tendencia y cierta solvencia fiscal.  Si no lo consiguen, Argentina nuevamente caerá en default y otra será la historia.